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Quetzalcóatl en la historia y en la leyenda

  • Quetzalcóatl en la historia y en la leyenda
  • Segunda parte, Quetzalcoatl en la historia
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Por: Eduardo Matos Moctezuma

Sahagún relata este pasaje de la manera siguiente:

"y así, llegando a la ribera de la mar, mandó hacer una balsa hecha de culebras que se llama coatlapechtli, y en ella entró y asentóse como en una canoa, y así se fue por la mar navegando, y no se sabe cómo y de qué manera llegó al dicho Tlapallan".

Sabemos por otras fuentes históricas cómo, en efecto, en Tula convivían dos grupos, los tolteca-chichimecas y los tolteca-nonoalcas. No debió de ser fácil la convivencia de estos grupos, lo que se tradujo en intrigas por acceder al poder. Posiblemente los diversos relatos estén indicando esta rivalidad entre Huémac y Quetzalcóatl, que representaban a ambos grupos, y que termina con la salida de este último hacia otras regiones. Se piensa que quizá partió por mar hacia tierras de Yucatán, en donde reaparece con el nombre de Kukulcán.

En la versión de los Anales de Cuauhtitlan vemos que Quetzalcóatl marcha hacia el oriente y que al llegar a la costa se incinera. Dice así esta parte del relato:

Y cuando terminó ya de quemarse Quetzalcóatl, hacia lo alto vieron salir su corazón y, como se sabía, entró en lo más alto del cielo. Así lo dicen los ancianos: se convirtió en estrella, en la estrella que brilla en el alba.

De aquí surge la idea de que, por haberse ido por el oriente, habría de regresar por el mismo lugar.

Muchos años después de este acontecimiento los aztecas llegan al valle de México y fundan la ciudad de Tenochtitlan en 1325 d.C. Entre sus dioses estaba Quetzalcóatl, que de acuerdo con Sahagún primero fue hombre, algo interesante con lo que decíamos al principio en cuanto a la deificación que se hace de personajes destacados de una sociedad determinada. Lo mismo, por cierto, va a ocurrir con el dios Huitzilopochtli, quien dirige a los aztecas en su peregrinación y al morir se convierte en dios, si hemos de creer a Cristóbal del Castillo, cronista que nos relata lo anterior.

Pero volvamos con Quetzalcóatl. En efecto, los aztecas lo toman por dios, pero ven en él atributos diferentes. Veamos el relato de Sahagún:

Este Quetzalcóatl, aunque fue hombre, teníanle por dios y decían que barría el camino a los dioses del agua y esto adivinaban porque antes que comienzan las aguas hay grandes vientos y polvos,y por esto decían que Quetzalcóatl, dios de los vientos, barría los caminos a los dioses de las lluvias para que viniesen a llover.

Sobre las características de la deidad: porta un gorro cónico al estilo huasteco, recubierto de piel de jaguar; tiene una especie de máscara bucal que semeja el pico de un pato; lleva en el brazo una rodela y trae el joyel del viento. Su templo circular se encuentra frente al Templo Mayor de Tenochtitlan, pues cuando el Sol iba a salir en Teotihuacan por el sacrificio de los dioses, sólo dos deidades señalaron con certeza el lugar por donde saldría. Fueron ellos Ehécatl-Quetzalcóatl y Xipe-Tótec.

El templo del primero mira hacia ese rumbo del universo; el segundo lo rige y se identifica con el color rojo.

Habiendo visto todo lo anterior, podemos sacar algunas conclusiones que consideramos importantes.

1. El culto durante el Preclásico y el Clásico en Mesoamérica reúne, al parecer, la presencia de la serpiente emplumada, es decir, la unión de las aguas pluviales y las terrestres, lo cual, entre los pueblos agrícolas mesoamericanos, era indispensable para su propia sobrevivencia. La serpiente se identifica con el agua que corre por la tierra, ríos y manantiales, en tanto que el plumaje verde se refiere a las aves de plumaje precioso que, al igual que las nubes, surcan el cielo y son portadoras de la lluvia. Las representaciones conocidas en Teotihuacan, Xochicalco o Cacaxtla parecen atender a este carácter. Es la expresión de pueblos agrícolas.

2. Con la presencia de esta dualidad, vemos en Tula a un personaje que lleva por nombre Ce Ácatl Topiltzin, hijo de Chimalma, que es llevado a gobernar y a fungir como sacerdote en aquella ciudad. Se le atribuye sabiduría y recato, y seguramente al ser considerado como sacerdote supremo adquiere el nombre de Quetzalcóatl. Es así como este hombre gobierna en Tula y va a ser blanco de intrigas que terminan por obligarlo a abandonar la ciudad y parte hacia la costa. Todo esto depende de su carácter de hombre.

3. A partir de su llegada a la costa entramos al terreno del mito. El personaje se incinera o se embarca, pero adquiere el carácter de deidad. Según unas fuentes se convierte en estrella del alba; según otras, desaparece. Lo cierto es que con esta partida queda abierto el camino para que se piense en su retorno.

4. El ciclo se cierra con el pensamiento de Moctezuma de que los recién llegados que han sido vistos en la costa sea el dios Quetzalcóatl. Esto se presta también para otro mito que se ha creado cuando se dice, erróneamente, que Quetzalcóatl era blanco. En ninguno de los relatos antiguos se habla de tal cosa. Sin embargo, tal idea cobra fuerza cuando sabios como Carlos de Sigüenza o fray Servando Teresa de Mier consideran que Quetzalcóatl es, en realidad, uno de los apóstoles que llegó a Mesoamérica a predicar bajo el nombre de Quetzalcóatl.

Es así como la presencia de un personaje de importancia sigue los pasos que habrán de llevarlo a convertirse en dios: de la realidad al mito...


Para saber más sobre Quetzalcóatl

- El mito del regreso de Quetzalcóatl

- Tula, la famosa ciudad de Quetzalcóatl

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