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Teotihuacan en los mitos

Por: Eduardo Matos Moctezuma

La influencia de Teotihuacan en el resto de los pueblos mesoamericanos fue tal que algunos de ellos —entre otros los mexicas— buscaron allí su origen.

En el siglo XVI fray Bernardino de Sahagún recuperó un mito que hace referencia al nacimiento del Quinto Sol en la majestuosa Ciudad de los Dioses. He aquí un fragmento:

Se dice que cuando aún era de noche, cuando aún no había luz, cuando aún no amanecía, dicen que se juntaron, se llamaron unos a otros los dioses, allá en Teotihuacan.

Dijeron, se dijeron entre sí:—¡Venid, oh dioses! ¿Quién tomará sobre sí, quién llevará a cuestas, quién alumbrará, quién hará amanecer?Y en seguida allí habló aquél, allí presentó su rostro Tecuciztécatl. Dijo:—¡Oh dioses, en verdad yo seré!Otra vez dijeron los dioses:—¿Quién otro más?En seguida unos y otros se miran entre sí, unos y otros se hacen ver, se dicen:—¿Cómo será, cómo habremos de hacerlo?Nadie se atrevía, ningún otro presentó su rostro. Todos, grandes señores, manifestaban su temor, retrocedían. Nadie se hizo allí visible.Nanahuatzin, uno de estos señores, allí estaba junto a ellos, permanecía escuchando cuanto se decía. Entonces los dioses se dirigieron a él y le dijeron:—¡Tú, tú serás, oh Nanahuatzin!Él entonces se apresuró a recoger la palabra, la tomó de buena gana. Dijo:—Está bien, oh dioses, me habéis hecho un bien. (Códice Matritense del Real Palacio, folios 161 v. y ss.)

El relato continúa diciéndonos cómo Tecuciztécatl y Nanahuatzin hacen penitencia, en tanto que los demás dioses han encendido una hoguera para que aquel que se arroje se convierta en sol. El resto de la historia lo conocemos: Nanahuatzin, dios enfermizo y buboso, será quien se lance a la hoguera, transformándose en el sol.

Ahora comenzaba un nuevo sol que alumbraría a la tierra. Pero el sol no se movía. Entonces los dioses deciden sacrificarse y morir para darle movimiento, y es así, por el sacrificio de los dioses, que el sol comienza a desplazarse por el cielo y por lo tanto hay noche y día, en una lucha constante entre los poderes diurnos y nocturnos.

¿Por qué ubican los grupos nahuas del centro de México el nacimiento del Quinto Sol, el sol del hombre nahua, en Teotihuacan? Recordemos que varios mitos relatan cómo hubo cuatro soles o edades en que los dioses trataron de hacer cada vez mejor al hombre y al alimento que habría de sustentarlo. Pero esos hombres eran imperfectos, al igual que el alimento. Es así que deciden reunirse en Teotihuacan para crear un nuevo sol, un nuevo hombre y dotarlo de alimento. Teotihuacan, ciudad que se había desarrollado durante más de siete siglos (0-700 d.C.), fue destruida y abandonada antes de la llegada de estos nuevos grupos, que vieron los grandes montículos cubiertos por el tiempo y seguramente encontraron vestigios regados por aquí y por allá que les indicaban que allí había existido una gran ciudad. No sabían quién la había construido, por lo que la atribuyeron a los dioses. El nombre mismo dado a la ciudad –Teotihuacan– significa en lengua nahua "ciudad donde nacen los dioses". ¡Qué importancia debió tener la antigua ciudad para que estos grupos ubicaran ahí el mito de la creación de su nuevo sol o edad…!

Pero ¿cómo pensaban estos grupos que se había poblado Teotihuacan? Nuevamente es Sahagún quien nos proporciona la información acerca de esto. Dice el relato:

En seguida se pusieron en movimiento, todos se pusieron en movimiento: los niñitos, los viejos, las mujercitas, las ancianas. Muy lentamente, muy despacio se fueron, allí vinieron a reunirse en Teotihuacan. Allí se dieron las órdenes, allí se estableció el señorío. Los que se hicieron señores fueron los sabios, los conocedores de las cosas ocultas, los poseedores de la tradición. Luego se establecieron allí los principados… Y toda la gente hizo allí adoratorios, al Sol y a la Luna, después hicieron muchos adoratorios menores. Allí hacían su culto y allí se establecían los sumos sacerdotes de toda la gente. Así se decía Teotihuacan, porque cuando morían los señores, allí los enterraban. Luego encima de ellos construían pirámides, que aún ahora están. Una pirámide es como un pequeño cerro, sólo que hecho a mano. Por allí hay agujeros, de donde sacaron las piedras, con que hicieron las pirámides, y así las hicieron muy grandes, la del Sol y la de la Luna. Son como cerros y no es increíble que se diga que fueron hechas a mano, porque todavía entonces en muchos lugares había gigantes y lo llamaron Teotihuacan... (Códice Matritense de la Real Academia de la Historia, folio 195 v.)

En este relato queda clara la imagen que se tenía de Teotihuacan. Es poblada por personas que serán gobernadas por sabios, por quienes poseen la tradición, el conocimiento. De aquí se desprende el carácter de una sociedad fuertemente estratificada, como lo fue la teotihuacana. Además, van a obtener la materia prima para sus construcciones de allí mismo, y resaltan cómo los edificios serán hechos "a mano", como lo fueron las pirámides del Sol y de la Luna, entre otros. Sin embargo, no fueron hombres comunes los que las hicieron: fueron gigantes, de donde se refuerza lo dicho antes en el sentido de que desconocían en realidad quiénes habían construido la vieja ciudad. Por cierto, en otros relatos se nos dice que de estos gigantes se habían encontrado sus huesos. Se refieren a los huesos de grandes mamíferos como el mamut y otros que miles de años atrás habían desaparecido, pero cuyos huesos se encontraban en diversos lugares y se atribuían a gigantes.

La arqueología ha permitido que poco a poco se despejen las incógnitas y podamos tener una idea aproximada de las características de la primera gran ciudad del centro de México. Aún persisten dudas acerca de quiénes la poblaron y la lengua que hablaban, si bien hay investigadores que piensan que sus habitantes pudieron ser gente de filiación nahua. Lo que sí es cierto es que Teotihuacan llegó a extenderse por buena parte de Mesoamérica y fue contemporánea de ciudades importantes como Cholula, en Puebla, Monte Albán, en Oaxaca, y varias del mundo maya. Su presencia se dejó sentir en lugares tan lejanos como Kaminaljuyú, en Guatemala, y Copán, en Honduras.

En Teotihuacan se inician muchos de los conceptos que vemos en ciudades posteriores, como la orientación de sus principales edificios y de la ciudad misma, y desde determinados rituales plasmados en su pintura mural, hasta el culto a divinidades que perdurarán en el tiempo. Así, Teotihuacan deja sentir su influencia aún después de destruida y abandonada. La ciudad no pasa inadvertida para aquellos nuevos grupos y es así como la obra de los hombres será considerada como obra de los dioses. De la realidad se pasa al mito… vayamos ahora en busca de esa realidad.

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