Descubre Teul, nuevo pueblo mágico en el estado de Zacatecas, donde podrás admirar hermosas construcciones de los siglos XVIII y XIX, levantadas sobre las ruinas de antiguos asentamientos indígenas. ¡Te sorprenderá!
Quienes han visitado la ciudad de Zacatecas, Jerez y Sombrerete sabrán por qué afirmamos que el estado de Zacatecas es uno de los que tiene mayor número de ciudades bien cuidadas en el país. Zacatecas, tierra de tribus nómadas, donde los conquistadores españoles encontraron fuerte resistencia y sudaron sangre para subyugar a los indómitos moradores, es dueño del 40° Pueblo Mágico nombrado así desde el pasado viernes 29 de abril de 2011.
Chichimecas, como es sabido, fue el nombre que recibieron todas las tribus del norte de Mesoamérica. Entre esa infinidad de grupos nómadas o seminómadas que poblaron las vastas regiones del México septentrional se encontraban los caxcanes, una de las tantas tribus que no figuraron en la historia a pesar de sus grandes construcciones y de su gran desarrollo tecnológico-social. De ellos como de los teules -una ramificación de los caxcanes- se sabe muy poco, ya que no son muchas las investigaciones sobre estos grupos del norte del país.
Los teules vivieron en la región donde hoy se encuentra Teul González Ortega. Teul es una pequeña ciudad ubicada en el suroeste de Zacatecas, casi en los límites con Jalisco. Está rodeada de cerros y vastas llanuras de accidentada orografía, donde no floreció una gran cultura novohispana por quedar un poco fuera de la ruta de las minas, oficio que le dio auge al estado. Sin embargo, Teul es uno de esos pueblos que aún conserva con integridad su arquitectura colonial de los siglos XVIII y XIX y sus largas fachadas de principios del XX.
En Teul, donde se vive sin prisa y sin la contaminación de las grandes urbes del país, se detuvo el tiempo para conservar ese toque distintivo de la provincia mexicana. Teul no ha crecido, pero el progreso llegó sin celeridad para otorgar todos los servicios que una ciudad moderna requiere.
Ahí se puede ver a la gente platicar tranquilamente en las calles, en las plazas, en las tiendas; también se puede salir a caminar al campo o a pasear por las largas calles semivacías; no se necesita un vehículo para trasladarse, todo queda cerca, además de que muchos prefieren andar todavía a caballo, mula o burro.
Cerca del pueblo está el cerro conocido como Teul, que en náhuatl significa "la morada de los dioses", donde caciques cascanes, por ser tributarios de los aztecas, construyeron un santuario-fortaleza llamado Cue (en maya quiere decir "construcción de altura en una colina"), el cual fue consagrado al dios Huitzilopchtli. Este cerro era el sitio ceremonial, mientras que todo el valle de Tlaltenango -hacia el norte- era el lugar habitacional.
Las primeras excavaciones informales en 1886 dejaron al descubierto las evidencias con las cuales se escribió la historia hasta ahora conocida. Por ejemplo, bajo el gran Cue apareció un enorme ídolo llamado Theotl, cuya fama había trascendido los límites teultecas, llegando hasta el Valle de México. Según algunas crónicos, ese Theotl -dios supremo se los teules- era el ídolo chaparro, de facciones muy feas, "con cara endemoniada", que se llevaba en su mano derecha una navaja de cristal negro (obsidiana) y que seguramente sacrificaba a sus víctimas sacándoles el corazón.
Nadie sabe dónde quedó el Theotl: algunos dicen que se lo llevaron a México otros que se desintegró volviéndose polvo, y unos más que se lo robaron los extranjeros. Lo cierto es que está perdido.
En otras temporadas de excavaciones, por los años cincuenta y sesenta del siglo, se encontró que la cerámica en barro cocido era muy rudimentaria y mostraba ciertas influencias toltecas. Asimismo, se encontraron cámaras sepulcrales de catorce esqueletos acompañados de ídolos y ofrendas en ollas de barro, con puntas de flecha, semillas, piedras verdes u objetos metálicos pequeños.
Por otro lado, es de conocimiento general que muchos de los hallazgos más recientes han sido furtivos y seguramente los saqueadores han encontrado muchas cosas más, pues un lugar con evidencias y sin vigilancia siempre llamará la atención a todos aquellos, lugareños o fuereños, que hacen de la arqueología un negocio muy lucrativo.
De las evidencias arqueológicas a las crónicas y a lo que platica la gente hay muchas diferencias. Por ejemplo, en algunos libros de historia se menciona que en la cima del cerro, donde ahora existe una enorme cruz blanca, estaba el gran Theotl, cuya imagen fue derribada y destruida por los españoles el 24 de junio de 1537 para subyugar a los rebeldes indígenas. Más tarde celebraron una misa en honor a San Juan Bautista y fundaron el pueblo de Teul, que originalmente le llamaron San Juan Bautista de Teul.
Por su parte, los lugareños cuentan su versión de la historia, acerca de las cosas que han descubierto y sobre arqueólogos que han llegado por unos días y jamás regresan. Hablan de ruinas y cuevas donde se han hallado huesos y vasijas. Son muchas las personas que conocen a un familiar o amigo que, cuando metió la rastra, levantó una gran piedra que era la lápida de una tumba.
También alguien por ahí recuerda a aquella persona que encontró la entrada a la cueva -que iba al centro de la pirámide-, y que vio infinidad de objetos de barro y oro, pero no pudo sacarlos porque escuchó una voz que le dijo "todo o nada", y para no arriesgar la vida prefirió nada.
Para darle un toque de más misterio a las leyendas, no falta el viejo que platica historias fantásticas de los gigantes, que incluso el cronista fray Antonio Tello ya mencionaba.
La versión que nos contó don Ramón Medrano, un viejo lugareño, dice: "Aquí desde antes vivían los mentados quinametin (gigantes). Ellos levantaron el cerro y ahora dicen que dizque había una pirámide. Nada, todo el Teul era así como el templo de esos gigantes. Había munchos de ellos pero la gran lluvia se los acabó todititos. No quedó nada. Aunque pa qué le miento, se han hallado hartos huesos de los gigantes. Cuando se acabaron llegaron los teultecas hartos años después y hicieron su Cue, que es lo que ahora se conoce. ¿Sabe porqué dizque hallaron al dios ese grandote (el Theotl) abajo del cerro? pos porque los indios no lo hicieron. Nombre, (ellos) lo taparon porque era un dios de los antiguos, y le tenían harto miedo. Nomás fíjese bien, de donde lo vea el cerro es una pirámide grandota..."
El ascenso al cerro no cuesta trabajo ni tiempo, de hecho hay una vereda en buen estado que después de una media hora a paso normal conduce hasta la cruz, en la cima. Es difícil descubrir las ruinas o basamentos, por lo que queda la duda de dónde exactamente podrían haber estado. Sin embargo, en el lugar es posible encontrar obsidiana y pedacería de cerámica a ras del suelo, claros signos de ocupación.
En nuestro recorrido, por una de las laderas pudimos localizar un área bastante extensa, donde posiblemente fue el taller de metates, a juzgar por la infinidad del material de piedra trabajado y semidestruido en forma de esos objetos.
En otra área, más cerca a la cúspide, hay un lugar con muchas bolitas pétreas de color blanco de diferentes tamaños, las cuales están diseminadas por todo el cerro. En la falda oriente pudimos observar vestigios de ocupación de seis sitios donde tal vez hubo casas-habitación.
Desde la cima del cerro Teul es posible disfrutar de una bella vista panorámica. Al noroeste se ve el pueblo, del cual sobresale la torre de la iglesia, que desde la lejanía parece ser más grande de lo que realmente es. Hacia los otros puntos cardinales dominan los pequeños valles, las parcelas, una presa y las lomas con formas caprichosas.
De regreso al pueblo, cuando se camina por sus calles uno puede encontrar rincones interesantes como la parroquia dedicada a San Juan Bautista, que es de estilo dórico-romano, o la pequeña capilla de la Virgen de Guadalupe que fue fundada por los franciscanos. La presidencia municipal es de arquería de medio punto de cantera rosa, con su patio interior muy verde y florido.
También hay una pequeña fábrica de mezcal, donde se puede observar el interesante proceso de elaboración de tan popular bebida. Y qué decir de los portales, que también son de cantera rosa, y las tienditas que todavía conservan su decoración de antaño.
El sábado por la mañana es día de tianguis, cuando los mercaderes de pueblos vecinos vienen a Teul para vender, comprar o intercambiar sus productos, tanto agropecuarios como artesanales.
Enfrente de la plaza se encuentra el Museo Municipal, en donde se muestran la artesanía de Teul, así como de Atolinga, Florencia, Jerez, Tepechitlán y Tlaltenango, además de las piezas arqueológicas "prestadas" por los lugareños y "arqueólogos".
Éste es un museo en crecimiento y gracias al interés mostrado por todos, el municipio busca un local más amplio para poder exhibir las piezas que ha donado la gente. De igual manera, en el curato tienen una pequeña colección de piezas encontradas en el cerro.
Cabe decir que pese a que Teul se menciona frecuentemente como una gran ciudad prehispánica, es curioso encontrar tan poca información y literatura al respecto. No hay mucho escrito, sólo breves referencias que aparecen en los textos generales sobre Zacatecas y en un libro sobre Tlaltenango; esto pone de manifiesto que mucha de la historia todavía está por escribirse.
En fin, Teul tiene casi todo lo que el visitante desea encontrar: arqueología, arquitectura colonial, aventura, folclor, paisajes, tranquilidad. Cualquier temporada es buena para visitarlo pero durante las fiestas del 3 de mayo (día de la Santa Cruz), 24 de junio (aniversario y santo patrono) y 12 de diciembre, aparte de hacer los recorridos ya mencionados, se puede disfrutar del ambiente de la fiesta.
Además, este pueblo es punto de partida para visitar otros lugares interesantes como Florencia y sus cerros, que al igual que el Teul, están en espera del reencuentro con su historia.
Cómo llegar a Teul
- Si vienes de Guadalajara, ve a Zapopan y toma la carretera núm. 23 que va a Tlaltenango, pero ten cuidado porque no hay anuncios adecuados y puedes equivocarte fácilmente.
- De Zacatecas dirígete a Jerez y continúa por la carretera núm. 23 hasta Teul, pasando por Colotlán, Jal., Momax, Zac. y Tlaltenango, Zac.
- Si vienes de Aguascalientes, y te gusta la aventura, puedes tomar una terracería que cruza la sierra de Jalapa hasta Tlaltenango. Son como 60 km.
- La ciudad cuenta con dos hoteles modestos, restaurantes, gasolinera, tiendas y demás servicios.
- Si deseas subir al cerro y planeas invertir buena parte del día lleva agua y alimentos, pero no dejes vestigios de tu visita ni te lleves recuerdos que puedas encontrar por ahí, mejor dónalos al museo para que su nombre aparezca en él.






