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Viajando sola por Holbox

Por: Jimena Acevedo

¿Cansada de la rutina? Escápate a la bellísima isla de Holbox, en Quintana Roo, y descubre ahí un paraíso que lo tiene absolutamente todo: sol, playa, tranquilidad, y la posibilidad de nadar con el increíble Tiburón Ballena.

Cansada de la rutina y dispuesta a relajarme y hacer ejercicio sin prisas, busqué en el mapa un lugar alejado, tranquilo y especial: Holbox. Esta isla angosta y vulnerable atrapó mi atención. “Pero si no es temporada de tiburón ballena”, me dijeron. “Mucho mejor”, pensé. “Así tendré la isla para mí”.

Llegué al pequeño puerto de Chiquilá de noche, apenas a tiempo para tomar el último ferry a Holbox. Ya en el ferry respiré profundo para recibir la humedad del mar en los pulmones. Entonces sentí inaugurada mi visita a la isla. A lo lejos se oía la plática animada del equipo local de béisbol, que regresaba a casa para jugar uno de los últimos partidos de la temporada.

Platicando con uno de los marineros, aprendí que Holbox es una isla de arena de casi 40 kilómetros de largo, por un par de kilómetros de ancho. Y aunque la oportunidad de hacer esnórquel con el tiburón ballena es el atractivo máximo de la isla (mayo a septiembre), ésta tiene muchísimo más que ofrecer.

Casa Sandra

Una vez en la isla, hay que desplazarse a pie, o bien en carrito de golf, que es el medio de transporte por excelencia en Holbox. Fue en uno de éstos como llegué a Casa Sandra, un hotel boutique elegante y relajado, localizado en la pequeña zona hotelera de la isla. Sus sofisticadas villas de dos niveles me recibieron con sábanas suaves y acolchonadas de algodón puro, lo que resulta toda una hazaña en este rincón tan lejano de México.

Lo fascinante aquí es su ambiente acogedor y servicial. Además, cada uno de los detalles que conforman la decoración tiene una historia que contar: los cuadros pintados por Sandra y la sutil música cubana que inunda el comedor se mezclan con el olor del pan de sal que se prepara todos los días para acompañar las comidas.

En la cocina, además de la langosta, reina la comida cubana. El sabor casero del picadillo a la habanera, las albóndigas de la abuela y los frijoles cubanos -preparados con pimiento, cebolla y vino blanco- le dan un toque melancólico a las comidas, que siempre pueden acompañarse con la especialidad de la casa: un refrescante mojito.

Pueblo caribeño

Por la mañana decidí echarle un vistazo al pueblo, que ocupa una porción minúscula del territorio de la isla. Con dejos caribeños, por instantes glamoroso y bastante despreocupado, tiene una población interesante -no superior a los 1,500 habitantes- conformada por orgullosos holboxeños, mexicanos provenientes de todo el país y entusiastas europeos. La mayor parte de estos últimos llegaron a la isla por casualidad o en busca del tiburón ballena, y decidieron quedarse en ella para siempre. Entonces fundaron restaurantes, hoteles y bares de marcada personalidad. Por ello se dice que la fascinación que suscita Holbox puede ser peligrosa. Hay quienes afirman que el sitio tiene una energía especial; otros definen a la isla como el único rincón en el mundo donde se sienten seguros; y a otros más les atrae su posición vulnerable frente al mar.

Aunque gran parte del legado fotográfico del pueblo se perdió con el huracán Wilma, aún pueden verse algunas fotos antiguas en el Cine La Lupita, un restaurante sencillo y agradable de la plaza central, que se llama así en honor del primer cine de Holbox, que estuvo ubicado en ese lugar.

Más allá del pueblo, el resto de la isla es virgen: manglares que dan alimento y hogar a decenas de especies de aves migratorias y residentes, además de peces, crustáceos y reptiles como tortugas y cocodrilos.

¡A quemar calorías!

Como mi objetivo principal era hacer ejercicio sin prisas, decidí intentar de todo un poco, y descubrí lo siguiente:

a) Correr por la playa de la costa noreste (ida y vuelta dos veces: 7.5 km). Este ejercicio resulta comodísimo, porque la arena es firme y no hay pendiente, condiciones que se mantienen así durante todo el año. Además, la vista del mar turquesa es espectacular a lo largo de todo el trayecto.

Coordenadas: Desde el punto donde se rentan los caballos -al este del muelle del tiburón ballena- hasta Casa Tom Tom, son poco menos de 2 kilómetros.

Horario perfecto: Entre el amanecer y las 8:30 de la mañana, para evitar el calor excesivo -sobre todo en verano- y los moscos del atardecer.

Tip: Es esencial correr con gorra y lentes, pues amanece temprano y el sol puede ser implacable.

b) Nadar en el mar frente a la zona hotelera (ida y vuelta: aprox. 1 kilómetro). Aunque la escasa profundidad del mar frente a la costa provoca el levantamiento de arena y disminuye la visibilidad, el agua es transparente, la pendiente suave y el oleaje escaso. Además, la temperatura es perfecta y no hay rocas ni algas: ¡sólo arena!

Coordenadas: Trazar un semicírculo desde la playa frente al hotel Casa Las Tortugas hasta Villas Delfines.

Horario perfecto: Antes de las 9:30 de la mañana, cuando la visibilidad es mayor.

Tip: Ten cuidado con las lanchas que se acercan a la costa a recoger pasajeros; aunque sus conductores son cuidadosos, es mejor que lleve algún distintivo.

c) Remar por los ríos que atraviesan la isla de Holbox de norte a sur (ida y vuelta: aprox. 2.5 kilómetros). Tuve la suerte de tomar el tour de remo que organiza Andrés Limón (kayak_holbox@hotmail.com, o 984 875 2220). Se trata de uno de los recorridos menos conocidos, pero más hermosos que hay en la isla. A bordo de dos kayaks dobles, el pequeño grupo comandado por Andrés recorre los brazos del río, admirando los caprichosos mangles y las especies que allí anidan. En esta ocasión tuvimos la oportunidad de ver de cerca flamencos, ibis, garzas blancas, cormoranes y una de las joyas más difíciles de encontrar: la espátula rosada. También suelen verse cocodrilos. La sensación es de inmersión total en la naturaleza, además de que permite hacer ejercicio durante más de dos horas sin siquiera sentirlo.

Coordenadas: El tour comienza y termina en Punta Mosquito, adonde se llega en lancha con el grupo.

Horario perfecto: Ya sea muy temprano o antes del atardecer, cuando la intensidad del sol ha disminuido y se pueden ver muchísimas aves.

Tip: Los mosquitos en Holbox son cosa seria. Además de llevar un potente repelente, le sugerimos tomar complejo B (vitaminas B1, B2 y B12) desde una semana antes del viaje y durante el mismo. De lo contrario, puede terminar sus vacaciones luciendo como una papa cambray (¡no es broma!).

Otras dos opciones de ejercicio son: hacer yoga frente al mar en las primeras horas de la mañana, o practicar kitesurf -sobre todo en invierno. Si no tiene experiencia, ni equipo, puede tomar unas cuantas clases, aunque se recomienda dedicarle por lo menos tres días, para poder aprender -pida informes en el hotel. De otra manera, el intento podría resultar frustrante y fallido.

¡Más actividades!

La riqueza natural de Holbox, enclavada en el Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam, multiplica las opciones de actividades para los viajeros. Decidí realizar un recorrido a las islas circundantes, por recomendación de Sandra -quien suele atender personalmente a todos sus huéspedes-, como la minúscula Isla Pasión, que puede rodearse a pie en unos cuantos minutos, o como Isla Pájaros, donde pueden verse infinidad de aves, incluyendo muchos polluelos. En el camino, es posible pescar especies como mero, bonito y pargo. Como parte del recorrido que organiza Casa Sandra, la pesca del día se convierte en el ceviche más fresco del mundo, que se disfruta al llegar a Isla Pasión.

También recomendable es la visita al bonito ojo de agua Yalahau, que está en la parte continental de Quintana Roo, prácticamente en la frontera con Yucatán. El agua transparente y fresca invita a sumergirse en ella. Un mirador rústico completa la visita.

Recorrido gastronómico

A pesar de ser chiquito y lejano, Holbox es un gran lugar para comer. En torno a la plaza central, conocida también como Jardín Principal, las calles de arena sirven de antesala a simpáticos restaurantes, tiendas de abarrotes, sencillas posadas y numerosos bares -que, aunque tranquilos, pueden animarse los fines de semana, sobre todo en la temporada de tiburón ballena.

Me enamoré de las pastas hechas a mano de La Cueva del Pirata, un acogedor restaurante italiano localizado frente al Jardín Principal. También recomendables son las pastas de Los Pelones, donde además preparan deliciosos mariscos. Si prefiere carne, diríjase a La Parrilla de Juan, con cortes estilo argentino. También hay excelente comida local en Buena Vista y en Cariocas, un bar en la playa con buen ambiente y una indiscutible sazón regional.

Como todo lo bueno pasa, mis días en la isla terminaron. Tomé, de nuevo, el último ferry hacia Chiquilá y, curiosamente, el equipo de béisbol también regresaba en él. Sus sonrisas brillantes me revelaron que habían ganado el partido. “¿Cuándo volverá a la isla?”, me preguntó el capitán del equipo. Ante mi expresión de tristeza y duda, respondió contento: “Ni se apure. Seguramente regresará pronto. Así pasa con la gente que viene a Holbox”.

Hospedaje

Casa Sandra HB
Calle de la Igualdad, s/n, Isla Holbox.
Tels. 01 (984) 875 2171 y 875 2431.
www.casasandra.com

• Alberca
• Restaurante lunch y Restaurante gourmet
• Spa
• Amenidades de origen natural
• Servicio de snack-bar en la playa
• Tours y transportación

Para llegar a Holbox puede contratar a los siguientes prestadores turísticos, que ofrecen excelentes servicios:

Transfer Holbox
Tels. 01 (998) 251 5385 y 898 8673.
www.transferholbox.com

Turística Moguel
Tel. 01 (948) 875 2028.

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