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Arcos de Querétaro: monumento al amor

El acueducto de Querétaro es una de las obras más importantes del siglo XVIII, y su construcción se debe nada más y nada menos que al amor que existió entre un marqués y una monja capuchina.

Foto: Ramiro Valencia

Por amor las personas pueden llegar a hacer obras increíbles, y el acueducto de Querétaro es un gran ejemplo de ello, pues su construcción fue en nombre del amor que sintió el marqués de la Villa del Villar del Águila por Sor Marcela, una monja que se negó a renunciar a sus votos religiosos por él, además de que era sobrina de la señora Paula Guerrero Dávila, esposa del marqués en ese entonces.
 
La llegada
 
La historia comenzó cuando Don José Antonio de Urrutia y Arana llegó de España a la Ciudad de México, ya que ésta era el centro económico, político y cultural de la región, sin embargo, tuvo que trasladarse a Querétaro, pues recién se había fundado el Colegio y el Convento de las Capuchinas y en aquel entonces se acostumbraba a que alguien importante acompañara al séquito de monjas a su destino, en este caso a la ciudad de Querétaro y el marqués en ese momento era el hombre indicado.
 
 Ignacio Guevara
 
Amor a primera vista
 
Se intuye que fue en este viaje cuando Don José de Urrutia quedó prendado de una bellísima monja cuyo nombre era Marcela. Sor Marcela, quien era sobrina de la esposa de aquel caballero, también se había enamorado a primera vista, pero al ser fiel a sus votos, no pudo hacer más que pedirle conservar intacto ese amor tan puro y hermoso. Nada pudo hacer el marqués de la Villa del Villar del Águila para convencerla de lo contrario, pero por lo menos pudo concederle un deseo a Sor Marcela que cambiaría por completo la vida de los habitantes: La construcción de un canal que llevara agua limpia a la ciudad, a cambio, Sor Marcela prometió rezar y pedirle a Dios por él cada noche, pues había demostrado ser un hombre generoso y de buen corazón.
 
El acueducto
 
La situación del agua en Querétaro en ese entonces era crítica, los habitantes enfermaban con frecuencia y otras veces se volvían locos, debido a que el agua que recibían del río estaba sucia o contaminada por los obrajes de telas que vertían sus desechos en él. Fue entonces cuando Sor Marcela, al darse cuenta de esto, le pidió al marqués, diera muestra de la inmensidad de su amor al hacer algo al respecto. 
El marqués enseguida inició los trámites y movimientos necesarios para la construcción de un acueducto que llevara el agua a distintos puntos de la ciudad por medio de fuentes. Una de esas fuentes fue construida en su honor “La fuente del marqués”, en la cual podemos ver a cuatro perros bebiendo agua alrededor de la estatua de Don Urrutia, lo que indica que Don José Antonio de Urrutia llevó el agua a Querétaro, impulsado por el amor a Sor Marcela y ésta impulsada por el amor a él, pero sobre todo por su amor al prójimo, a la gente.
 
 Danaus Tours
 
¿Y tú?, ¿qué harías por amor? 
 
Lo que debes saber:
 
-El acueducto de Querétaro está constituido por 74 arcos, con una longitud de 1280 metros y una altura de 23 metros.
 
-La orden de las monjas capuchinas surgió en 1538 y se deriva de la orden de las Pobres Clarisas de la Primitiva Observancia.
 
 
 Foto: Ignacio GuevaraFoto: Danaus Tours

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