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Recorre los atractivos turísticos de Santa Rosalía en Semana Santa

Aquí, donde la danza ocurre se abre el diálogo con lo sagrado —el que vino del legado español y lo que queda de lo prehispánico—, aquí donde el esplendor francés quedó inmortalizado en una iglesia, una mina y un hotel; aquí, donde la lava fue levantando volcanes; aquí, en Santa Rosalía.

31-03-2017, 7:41:37 AM
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Fotógrafo especializado en deportes de aventura. ¡Ha trabajado para MD desde hace más de 10 años!

Ya había escuchado historias de este puerto —ubicado en la costa del Mar de Cortés— y del pintoresco poblado que había sido fundado en 1885 por la compañía francesa minera El Boleo. Vine con la intención de participar en la ceremonia yaqui de Semana Santa. Al llegar aquí, me di cuenta de que hay muchos más atractivos en Santa Rosalía y sus alrededores.

Un ranchero con suerte

Recurrí a las fuentes bibliográficas para indagar sobre el pasado de esta localidad. De acuerdo con Juan Manuel Romero Gil, autor de El Boleo, la historia de este pueblo franco-mexicano podría registrarse en 1868. Aquí vivía José Rosas Villavicencio, nacido en el rancho de Santa Agueda, quien vendía quesos, carnes y cueros a los marineros que llegaban de Guaymas, Sonora. Mientras don José andaba en busca de una ruta más corta entre su rancho y Punta Santa María —donde fondeaban los veleros—, se internó en el cañón del Purgatorio —conocido así por las penurias del duro trayecto por el desierto—; antes de llegar a Punta Santa María, se encontró con un cerro que llamó su atención, en especial un estrato rocoso de color verde. Villavicencio llenó sus alforjas con el mineral. Envió las rocas a Guaymas para que fueran analizadas y se sorprendió con el resultado: ¡contenían una gran cantidad de cobre!

La feria del cobre

Como en todas las historias de minería, se regó como pólvora la idea de hacerse rico de la noche a la mañana. La noticia atrajo la atención de aventureros y mineros. Los primeros en llegar fueron los alemanes Blumhardt y Müller, quienes pagaron a Villavicencio 16 pesos por revelar el sitio donde había encontrado el mineral.

El 6 de mayo de 1885 los banqueros de la Casa Rothschild crearon la Compagnie du Boleo. El poblado se fundó en 1888 en una pequeña ensenada a orillas del Golfo de California y quedó distribuido geográficamente en dos mesetas (Mesa Francia y Mesa México) y una barranca.

Un rincón francés en medio del desierto

La mejor forma de descubrir Santa Rosalía —también conocida como Cachania— es recorriéndolo a pie. Comencé el paseo en el barrio Mesa Francia, donde está el Hotel Francés. Vale la pena tomar algo en su restaurante para apreciar la decoración original que conserva. La construcción del ferrocarril se inició en 1886 y cubría 38 kilómetros de distancia, en cuyos vagones se transportaba el cobre de la mina a la fundición y, tras pasar por el proceso del beneficio, finalmente al puerto. El ferrocarril se componía de tres locomotoras de vapor Baldwin, llamadas Búfalo, Morueco y Toro. Frente a ellas se ubica el Museo de Historia de la Minería. En sus salas hay mobiliario, equipo, herramientas, libros de registro y piezas de principios del siglo pasado, así como fotografías que muestran el duro trabajo de los mineros —grupos formados por yaquis, chinos y japoneses—, y también de escenas de la vida cotidiana, como en la tienda de raya, las instalaciones, el puerto, los veleros y barcos de vapor que llegaban a recoger el mineral y transportarlo a los puertos de Nueva York, Swansea en Gales y Dunkerque en Francia.

Originalmente el ferrocarril estuvo formado por tres locomotoras de vapor marca Baldwin, hoy se ubican fuera del Museo de Historia / Alfredo Martínez

Y se hizo la luz

Del barrio Mesa Francia fui a las antiguas instalaciones de la planta eléctrica, que está parcialmente restaurada y funciona como museo de sitio, donde Pepe Corona se encarga de las visitas guiadas. A un costado de la planta están la casa de máquinas y la antigua fundición fantasma. El inexorable paso del tiempo se ha encargado de darle un toque especial color óxido a los fierros retorcidos; las ruinas son testigo de la época de bonanza y desarrollo tecnológico que generó ganancias millonarias para los propietarios hasta 1954.

Eiffel en México

De la antigua fundición, llegué caminando al centro del pueblo, localizado en el barrio Mesa México en donde se ubica la iglesia de Santa Bárbara, patrona de los mineros, diseñada por Gustave Eiffel en 1884 y construida en 1887 —exhibida en la Exposición Universal de París en 1889, junto a la famosa Torre Eiffel—. Este templo de hierro desarmable se creó para el Congo, en África, pero nunca llegó a su destino y permaneció en Bruselas, Bélgica. En 1895 fue adquirida por Carlos Laforgue de El Boleo. Se trasladó vía marítima a bordo del velero San Juan, cruzando el Atlántico y el estrecho de Magallanes para, finalmente, llegar en 1895 a Santa Rosalía. Se abrió al culto en 1898. El Palacio de Gobierno, edificado en 1897 y también diseñado por el ingeniero Eiffel, es de estilo francés colonial al igual que los demás edificios públicos y casas de la ciudad pintadas con alegres colores.

La iglesia de Santa Bárbara fue diseñada por Gustave Eiffel / Alfredo Martínez

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

De la Iglesia de Santa Bárbara seguí adelante con el recorrido por la avenida Álvaro Obregón y me detuve en una panadería pintoresca: El Boleo, instalada originalmente en 1901 para dar servicio a la colonia francesa. Es famosa por su delicioso pan preparado con recetas secretas y salido de uno de los cuatro hornos originales. Ya con el pan listo lo que faltaba era el café, así que caminé al Café Boleriano, que conserva una decoración tradicional estilo francés.

Hay que probar las delicias que se hornean en la Panadería El Boleo / Alfredo Martínez

SINCRETISMO YAQUI

Siguiendo la calle principal, al final se localiza La Ramada yaqui, en el barrio del Nivel 50 de la colonia Ranchería. Aquí ocurren los rituales. En 1889, cuando llegaron los yaquis a trabajar en las minas, la única condición que pusieron a sus contratantes fue que se les respetaran sus ritos y creencias religiosas, como llevar consigo un Cristo. Los franceses aceptaron, pero al poco tiempo uno de ellos, desquiciado, robó el Cristo y lo metió en una mina donde se mojó y se maltrató. Lo atraparon y metieron a la cárcel, donde lo mató un yaqui enfurecido por el hecho.

El Cristo quedó tan deteriorado que solicitaron otro al señor Ernesto Michoí. En 1905 les trajo uno precioso de Francia, que es al que se le rinde culto actualmente en la fiesta yoreme-yaqui de Cuaresma y Semana Santa, cuando se lleva a cabo la interpretación yaqui de los pasajes bíblicos de la Pasión, la Muerte y la Resurrección.

La Ramada es la casa de Cristo y está construida de petates y palmas. Aquí me entrevisté con el fiestero mayor, Ramón Cota, para pedirle permiso de tomar fotografías, quien amablemente me invitó y me explicó paso a paso el desarrollo de la fiesta. Todo se llena de color y suceden las danzas de los Fariseos, Matachines, Pascolas y Venados, acompañadas de oraciones, cantos y música de violín.

Los fariseos fabrican sus propias máscaras, que se queman al final de la fiesta / Alfredo Martínez

VOLCÁN DE LAS TRES VÍRGENES

El principal atractivo natural de Santa Rosalía son sus tres volcanes, ubicados a orillas de la carretera federal 1, en el tramo entre Santa Rosalía y San Ignacio. El complejo volcánico está compuesto por tres estratovolcanes (hechos de capas de lava endurecida): La Virgen, El Azufre y El Viejo, los cuales forman parte de la Reserva de la Biosfera Desierto del Vizcaíno. Esta región es relevante ecológica y geológicamente, ya que es hábitat de especies amenazadas, únicas en el mundo, como el cirio (Fouquieria columnaris), el datilillo (Yucca valida) y el borrego cimarrón (Ovis canadensis), además de ser una importante fuente de energía geotérmica.

En esta área se localizan las cabañas Eco Tours las Tres Vírgenes, quienes ofrecen hospedaje con una vista espectacular. Ellos organizan excursiones de senderismo y cabalgatas de exploración para ir en busca de borregos cimarrón, fósiles, pinturas rupestres, visitar la famosa vaporera y la más dura de todas las excursiones: ascender al pico de La Virgen, el más alto de los tres volcanes. Con entusiasmo, se armó el grupo para subir.

Según los registros, el primero en llegar a la cima fue un alemán, de apellido Heldt, quien subió en 1870, durante la época de las exploraciones mineras realizadas por la compañía francesa El Boleo. Después varias personas han ascendido, como los párrocos del Templo de Santa Bárbara, que pusieron las cruces de la cima.

Es inspirador dormir en estas cabañas, en las faldas de los volcanes de La Virgen, El Azufre y El Viejo / Alfredo Martínez

Llegar a la cumbre requiere de buena condición física y toma dos días: uno para subir y dormir en la cumbre y otro para bajar. No hay senderos para el ascenso, por lo que se atraviesa el desierto entre chollas, matorrales de rama blanca, torotes, mezquites, cardones e impresionantes cirios y árboles elefante, cuyas retorcidas raíces se adhieren a las inmensas rocas volcánicas. La ruta más accesible está ubicada entre el volcán de La Virgen y el del Azufre. El paisaje en esta área es  impresionante, de un aislamiento y soledad absolutos. Lo más bello e interesante de esta región es su accidentada topografía, donde la altitud varía radicalmente partiendo de los cero metros sobre el nivel del mar hasta casi los dos mil metros de altitud en la cumbre del volcán La Virgen. El amplio rango altitudinal nos permitió ir observando los diferentes tipos de vegetación que habitan el volcán. El ascenso nos llevó 12 horas. En la cumbre del volcán crece un bosque de palmas de  sotol y encinos chaparros y la cumbre está marcada por una brillante cruz grabada.

Cerramos nuestra jornada contemplando uno de los atardeceres más bellos del país, a 1,951 msnm, desde uno de los picos más altos de la Península. El amanecer fue igualmente espectacular: el sol iluminaba la costa de Sonora, el Golfo de California y los volcanes Viejo y del Azufre. Desde la cumbre no había nada que obstaculizara nuestra mirada puesta en la majestuosa Reserva de la Biosfera Desierto del Vizcaíno, Patrimonio de la Humanidad desde 1993.

PLAYAS DE SANTA ROSALÍA

En estas playas no se puede nadar, pues están contaminadas por la escoria que se tiraba en el mar y que las corrientes han llevado a las playas; sin embargo, alejándome unos cuantos kilómetros encontré unas playas paradisiacas, las de Bahía Concepción, cerca de Mulegé.

Es recomendable visitar Santispac y el Requesón y, con más tiempo para un viaje más largo, es posible ir a la isla de San Marcos, donde se puede practicar esnórquel con lobos marinos y descubrir otro pueblo minero, cubierto de un manto blanco de sulfato de calcio producto de las minas de yeso.

CÓMO LLEGAR

Lo recomendable es volar a La Paz y de ahí tomar la carretera transpeninsular 1 y sigue las indicaciones a Santa Rosalía. Son 5 horas de trayecto.

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