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Ecoturismo y aventura

Viaje a la exhuberante Sierra de Huimanguillo

10-02-2020, 12:09:00 PM
Tabasco
Malpasito-MLAlonso

Mientras ascendíamos, en cada curva del camino algo distinto nos sorprendía

Día 1. Cerro de las Flores y el Mirador

Muy temprano salí de Malpasito acompañado por Maurilio, quien junto con sus hermanos Leobardo y Guillermo serían los primeros guías en el recorrido de la zona.

FotoCalavera

Archivo México Desconocido / Alfredo Martínez

Conoceríamos los atractivos entre este punto y el ejido Francisco J. Múgica, como primera parte de la jornada por la Sierra de Huimanguillo, cordillera selvática en el estado de Tabasco.

El calor se dejaba sentir mientras caminábamos por una zona de pastizales dedicados al pastoreo. Pero pronto la pendiente se hizo más pronunciada, el aire más fresco y la vegetación arbórea comenzó a aumentar.

Siguiendo una brecha rojiza llegamos a la cascada más alta, la del Cerro de las Flores. Una caída de agua cubría de musgo una pared de roca casi vertical, de unos 80 m de altura.

Gran parte del agua se evaporaba en el aire, y permanecimos ahí refrescándonos, cuando de pronto escuchamos un graznido. En el extremo contrario de la cañada vimos posarse a un águila blanca.

Archivo México Desconocido

Después de comer en casa de Leobardo salimos a caballo rumbo al sitio conocido como El Mirador.

Por el camino el guía, Juan Carlos, nos relató historias de caballos, las carreras y jaripeos que se organizan en las fiestas ejidales. Llegamos a nuestro destino, la vista es hermosa y amplia, numerosas colinas y montañas vestidas de verde se extienden hasta el horizonte, donde se puede ver la presa Peñitas, embalse del río Grijalva.

Archivo México Desconocido

Día 2. Las cascadas Velo de Novia y Tucanes

Antonio Domínguez, indígena zoque de unos 50 años, sería nuestro guía hasta las cascadas cercanas al ejido Francisco J. Múgica. Subimos colina tras colina hasta llegar al lindero de la selva.

Bajamos por una inclinadísima ladera hasta el fondo de una barranca. El verde estaba por todos lados: lianas, palmas, grandes árboles, raíces retorcidas y plantas trepadoras formaban un mundo nuevo en el que nos fuimos adentrando. Al fondo, escuchábamos cada vez con mayor fuerza un rumor de agua. Con un último esfuerzo llegamos.

Archivo México Desconocido

Tras una enorme cueva caía, blanquísima, la cascada Velo de Novia. Quedamos embelesados, sintiendo ese poder que en el curso de los siglos ha abierto esa profunda rajadura entre los cerros.

Pronto desandamos el camino ladera arriba, para luego descender en dirección distinta y llegar a la Cascada de los Tucanes. Pero estas aves no se dejaban ver, debíamos haber venido más temprano.

Aun así, el espectáculo de las gigantescas paredes y nichos rocosos, el agua rumorosa y la tranquilidad que se respiraba valían la pena. Al caer la tarde regresamos. En las afueras de Múgica conocí “Los Amantes”, una serie de resbaladillas y pozas naturales, divertidas y refrescantes.

Día 3. Malpasito

Salí a las cinco de la mañana, hora en que parte la única camioneta pasajera, para regresar al punto de partida y base de operaciones.

Después de una hora, en medio de la neblina, la oscuridad y bajo enormes árboles, el día abre y bajo en el poblado Las Flores.

Desde ahí caminé hasta Malpasito, donde conocí las ruinas del mismo nombre que la cultura zoque dejó tras de sí en las laderas cercanas. Las encuentro tan interesantes que merecen atención especial. Visité también varias cascadas y pequeñas pozas cercanas al poblado.

Día 4. Cerros La Pava y Cerro de las Flores

Guadalupe Cruz Rosas nos condujo al cerro La Pava, cuya cima rocosa tiene desde lo lejos el aspecto de un ave de corral.

Salimos de Villa de Guadalupe con las imponentes paredes y elevaciones arboladas del Cerro de las Flores ante nosotros. Este nombre se debe a que en primavera sus laderas se llenan de orquídeas moradas y otras flores. Desayunamos a la orilla de un arroyo que lo separa de La Pava.

Archivo México Desconocido

Pronto nos encontramos con la presencia de un grupo de monos araña, que aúllan en las copas de los árboles, siempre permanecen unos metros delante de nosotros. Por fin llegamos a la cima y pudimos ver de cerca las enormes rocas que forman la silueta que da nombre al cerro: La Pava.

Decidimos descender hacia el mirador. Por el camino, Guadalupe nos presentó la vegetación del lugar y sus usos: el bejuco de agua, del cual se puede beber; los coyolitos, frutos que producen pegamento natural; el chichón de zapallo y el cacaté, cuyos frutos son comestibles; el cachimbo, árbol del que se fabrican las marimbas. Cuando caía la tarde, de regreso a Malpasito por lo que será una gran autopista cercana a la zona, me pregunto: qué le espera a esta joya tan intensa de vida natural, formada de agua y de selva.

Agua Selva

La conciencia de tener una biodiversidad importante, frágil y en muchos casos exclusiva de esta zona, ha llevado a entidades gubernamentales, a algunos propietarios y habitantes de la Sierra de Huimanguillo a buscar formas alternativas de aprovechamiento y explotación de sus recursos, que permitan asegurar su perpetuidad.

Aquí encontrarás Eco Parque Agua Selva, que destaca por su ubicación en una de las zonas más lluviosas del país (más de 3 500 mm de precipitación anual).

Esta cadena montañosa –que comprende 33 000 ha y forma una transición entre los lomeríos de la costa y las montañas de los Chimalapas–, se encuentra forrada de una densa vegetación selvática y es cruzada por numerosos arroyos y ríos, transformados en maravillosas cascadas cuando sus cauces llegan a los riscos y paredes de roca sedimentaria.

Pero no es lo único. En la zona también existe un sitio arqueológico zoque, petroglifos, fauna variada y la oportunidad de realizar emocionantes caminatas y cabalgatas.

Para facilitar la estancia de visitantes, algunos pobladores de los distintos ejidos se han capacitado como guías, y existen cómodas facilidades de hospedaje. Pero lo mejor está al aire libre, esperando ser descubierto por aquellos que saben aprovechar los atractivos entornos naturales.

¡Diviértete en Tabasco! Cuéntanos, ¿ya conoces la Sierra de Huimanguillo?

FotoCalavera

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