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Restaurantes

Casa Colibrí, sabores de Malinalco

Vista de casa colibrí
© Omar Reyes Solórzano, cortesía Casa Colibrí

A menos de dos horas de la CdMx encuentra una espectacular vista, atmósfera de descanso y mágicos sabores. Todo esto ofrece Casa Colibrí. ¡No te lo pierdas!

A Malinalco se llega para recorrer su célebre zona arqueológica (por ahora cerrada debido a la pandemia) y admirar de cerca los frescos del Convento de la Transfiguración, aún habitado por monjes agustinos y, a un costado, la Iglesia del Divino Salvador. Lo cierto es que este Pueblo Mágico del Estado de México echa raíces en el alma a través de los sabores que se pueden deleitar en algunos de sus restaurantes. Te contaremos de uno: Casa Colibrí.

Un rincón donde el corazón se regocija

Aquí vivirás la experiencia a través de los cinco sentidos. Desde Casa Colibrí, la mirada viaja entre frondosas e imponentes montañas. El oído se deleita con el cantar de las aves, que sobrevuelan este Pueblo Mágico, uno de los más bellos de México.

El olfato es seducido por el aroma del pan recién horneado. El gusto se enriquece con las recetas ancestrales de cocineras tradicionales mexiquenses. Y el tacto es imposible tenerlo quieto cada vez que un platillo llega a la mesa.

Malinalco, mi amor
Omar Reyes Solórzano, cortesía Casa Colibrí

Esto es sólo una probadita de lo que se vive cuando uno cruza la puerta de Casa Colibrí, la parada gastronómica perfecta para viajar por los sabores de este rincón del Estado de México.

Casa Colibrí: de la tierra a la mesa

Situado en una bella casona de principios de 1900, este restaurante conquista a residentes y viajeros con platillos creados en su mayoría con ingredientes locales, recién cultivados en las afueras del pueblo o comprados directamente con los marchantes de la plaza, mismos que dan júbilo, todos los días, al corazón de Malinalco.

Omar Reyes Solórzano, cortesía Casa Colibrí

Así pues, cuando el menú llega, es todo un reto decidir cuál será el primer tiempo: molletes de la casa (en pan chapata y con cecina), sopes prehispánicos (con cecina, chorizo y chapulines), tamal de cochinita, lasaña Matlatac (con base de tortilla) o unas salvajes costillas de jabalí, sin dejar de lado a las sopas, tlayudas y bolitas de plátano…

Mientras el festín sucede en los fogones, más vale tomarse el tiempo para explorar cada rincón de la casona.

Omar Reyes Solórzano, cortesía Casa Colibrí

La mejor vista de Malinalco

Es irrefutable: Casa Colibrí además de ser la escala gastronómica imperdible, también es el mejor lugar para apreciar en todo su esplendor los paisajes que Malinalco regala. ¿Por qué? Muy simple, se ubica en la esquina más concurrida, justo donde convergen la Plaza Principal y la calle Vicente Guerrero. 

Omar Reyes Solórzano, cortesía Casa Colibrí

Pero, vamos por partes. Tras cruzar la puerta de la casona, uno se topa con un salón de paredes de adobe, decorado con un mural en el que se han trazado las ocho especies de colibríes que habitan en Malinalco y que, además, son fáciles de contemplar.

Le sigue un patio, en donde un enorme árbol frutal es el centro de atención, así como el letrero neón de “Malinalco Mi Amor” enmarcado por algunos cactus. No hay comensal que se resista a llevarse una postal de este colorido rincón. 

Omar Reyes Solórzano, cortesía Casa Colibrí

Al subir las escaleras, se llega al balcón: un largo pasillo flanqueado por una pared tapiada de artesanías, muchas de ellas regaladas por los mismos viajeros. Espejos, querubines y corazones de latón forman parte de la decoración. 

La gran sorpresa está en el tercer nivel, donde la terraza devela el llamado “Cerro de los Ídolos”, en el que se sitúa la zona arqueológica de Malinalco. Sí, esa donde los mexicas realizaban ceremonias de iniciación de los guerreros jaguar y águila y cuyos tres basamentos están prácticamente tallados en la montaña. 

La vista también incluye la Plaza Principal, la Parroquia del Divino Salvador y el Convento de la Transfiguración. 

Omar Reyes Solórzano, cortesía Casa Colibrí

Tragos al atardecer 

Hacia el ocaso, Casa Colibrí es el punto de reunión para disfrutar de un cielo despejado, que se tiñe de naranja, rosa y morado en una sola vista. La mejor manera de gozar este espectáculo natural es con un cóctel hecho con mezcal, la bebida insignia de todo Malinalco, pues es el principal productor del Estado de México. 

¿Quieres un dato curioso? Los cócteles están inspirados en las especies de colibríes que se avistan, entre ellos “gaviota” y “rufo”. 

Si lo tuyo no es el mezcal, hay una amplia variedad de cervezas artesanales y, para los abstemios, jugos y aguas con fruta de la región, como la afamada maracuyá. 

Y si el clima está lluvioso, acompaña este paisaje cubierto de neblina con un café cultivado en el propio Malinalco. 

¿Dónde está Casa Colibrí?

Plaza Principal 106, esquina Vicente Guerrero.

Horario: J de 13:00 a 22:00 hrs. V y S de 9:00 a 22:00 hrs. D de 9:00 a 19:00 hrs. 

En Instagram y Facebook: Restaurante Casa Colibrí 

autor Conoce México, sus tradiciones y costumbres, pueblos mágicos, zonas arqueológicas, playas y hasta la comida mexicana.
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