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El deleite de descubrir Mexicali

Mexicali es un lugar ideal para comer delicioso y sorprenderse con sus increíbles paisajes naturales.

18-10-2019, 4:36:52 PM
El deleite de descubrir Mexicali
Archivo MD
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Conoce México, sus tradiciones y costumbres, pueblos mágicos, zonas arqueológicas, playas y hasta la comida mexicana.

Ubicada en un rico valle agrícola y ganadero, la ciudad industrial de Mexicali ofrece varios rincones interesantes al viajero, incluidos algunos para los amantes del vino. Es cierto, aquí no hay vitivinicultura, pero sí hay un gusto bastante generalizado por beber vino, en especial al momento de disfrutar la amplia oferta culinaria local.

Mucha gente piensa que lo mejor que se puede hacer en el desértico valle de Mexicali —marcado por la yerma Laguna Salada y poseedor de los registros de temperaturas más altas en México— es escapar de él.

Pero lo cierto es que esto es mucho más que un mero valle desértico: la presencia natural y humana se combinan aquí para ofrecer un montón de lugares capaces de sorprender a los viajeros más experimentados.

Los tesoros naturales de Mexicali

Los tesoros naturales no son pocos. En los alrededores cercanos están las Dunas de Algodones, en este pueblo de la esquina noreste del Estado, y el bonito Río Hardy, un tramo relativamente bien conservado del río Colorado y lleno de flora y fauna (a unos 56 kilómetros al sur de Mexicali), ideal para paseos en lancha y canotaje.

Hacia el suroeste, sobre la Sierra Cucapá se localiza el Cañón de Guadalupe con sus pozas de cristalinas aguas termales en medio de un mar de roca (a 92 kilómetros de Mexicali). En la misma dirección está la insólita depresión (a 12 metros bajo el nivel del mar) de la Laguna Salada, que a muchos puede parecer inhóspita, pero que sin duda posee una peculiar belleza.

Algo más retirado, hacia el sur, se encuentra San Felipe, un puerto en el alto Mar de Cortés, con hermosas playas y mucha de la riqueza de fauna y paisajes de este mar interior mexicano. No lejos de ahí está también el impresionante Valle de los Gigantes, con los cactos más grandes del mundo.

Lugares emblemáticos

En cuanto a obra humana, es posible conocer el bonito edificio de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Baja California, construido entre 1919 y 1922 como Palacio de Gobierno del entonces Territorio de Baja California (la capital había estado en Ensenada hasta 1915 ).

También vale la pena ver la Casa de Cultura de Mexicali, que se aloja en lo que fue la Escuela Cuauhtémoc, una primaria edificada en 1916. Aparte de su propio valor arquitectónico, con frecuencia alberga exhibiciones de arte y eventos culturales.

Otro espacio importante es la Plaza de los Tres Poderes en el Centro Cívico de la ciudad (Calzada Independencia y Av. De los Héroes), edificada en 1977 y llamada así porque en ella están reunidos los edificios de los tres niveles de gobierno.

También interesante es la Pagoda, casi en la garita internacional, un monumento erigido en 1995 para recordar la hermandad entre Mexicali y la ciudad china de Nanking. Esta pagoda marca el inicio de La Chinesca, el barrio chino de Mexicali, entre los de su clase es uno de los más grandes del país.

El paraíso del buen comer

Todos estos tesoros naturales, edificios y espacios citadinos son el marco de una intensa y alegre sociedad que gusta de comer y beber bien. La ciudad cuenta con cientos de restaurantes, de los que cuarta parte, aproximadamente, son chinos (ninguna otra ciudad mexicana tiene tantos restaurantes chinos per capita).

En todos los restaurantes de la ciudad se suele comer de maravilla, sean humildes tacos en puestos callejeros o en food trucks, sean banquetes en restaurantes exclusivos de talla internacional.

En cuanto a la bebida, es preciso reconocer que el clima y el suelo de Mexicali, que han sido propicios para las legumbres y la ganadería, definitivamente no lo han sido para la vid.

Sin embargo, a los mexicalenses les gusta beber vinos y acompañar sus alimentos con ellos, de modo que el viajero amante del vino encontrará aquí varios lugares dignos de una parada. Algunos son tiendas muy ampliamente surtidas de etiquetas bajacalifornianas y otros son restaurantes de platillos y vinos memorables. Sin duda, pueden ser parte de una placentera ruta del vino.

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