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Arte y Artesanías

El anafre, la cocina ancestral mexicana

anafre

Gracias al anafre los tamales y los esquites se mantienen calientes en las calles. Te contamos la historia de esta cocineta y cómo debes usarla.

El anafre es uno de los elementos que no puede falta para preparar una deliciosa carne asada, para cocinar comidas en abundantes cantidades o simplemente para mantener calientes los tamales que nos venden en las calles del país. Su nombre deriva del árabe annáfiẖ (un soplador) y han existido en diversas culturas a lo largo y ancho del mundo. En la época prehispánica el anafre se formaba con piedra y no era una sola pieza.

Este pequeño hornilla o estufa está compuesta por una sola pieza y pueden estar hechos de cerámica, barro o metal. También, pueden poseer una división intermedia para colocar el combustible (leña o carbón) o carecer de ella. En México las partes inferiores del anafre son denominadas cenicero y cuentan con una apertura para oxigenar la combustión y permitir que las brasas se inflamen.

Con la llegada de los europeos, México también tuvo la recepción del anafre con la forma cuadrangular que hoy lo conocemos. De acuerdo con la historia, los anafres tienen su origen en Al Ándalus, donde se utilizaban para realizar diversos guisos. También se piensa que fue una herencia del pueblo judío sefardí, quienes lo utilizaban para cocinar para el shabbat.

Anafre - Wikiwand

¿Cómo usar el anafre?

Durante varias décadas, el anafre también funcionó como calefacción de miles de hogares mexicanos. Sin embargo, su uso se desaconseja en interiores debido a los accidentes y a las constantes intoxicaciones por monóxido que llegan a provocar una muerte silenciosa. Debido a ello su uso se ha convertido casi exclusivamente en espacios exteriores, por ejemplo, es común que sea transportados por los triciclos de tamales, atole y esquites, o que se utilice como cocina alternativa para días de campo.

La forma ideal de usarlo es con carbón, el cual deberá estar seco. Al mismo se le puede poner una rama de ocote, que con su sabia ayudará a que el fuego se extienda. Mientras esto sucede, el usuario debe soplar ligeramente en la parte inferior. No es recomendable colocar los alimentos o acerolas directamente sobre las brasas, pues sofocará la combustión, para comenzar a cocinar se requiere de una parrilla intermedia entre los trastos y el fuego.

autor Filósofo por formación. Contempla el alma e imaginación de México.
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