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Experiencias únicas: explora la zona arqueológica de Calakmul

Si eres un viajero aventurero que ama la arqueología, es momento que descubras Calakmul, un monumental yacimiento arqueológico prehispánico maya ubicado en Campeche, que te transportará al pasado.

Foto: Paulo Jiménez

La selva tiene un silencio propio, vivo, hecho de trinos y zumbidos, de hojas que temblando se quedan al paso de los monos aulladores. A veces se escucha la obstinación de un pájaro carpintero, su necia melodía en busca de insectos.

La última vez que oí ese estrepitoso mutismo fue en Calakmul. Había ido en busca de aquella ciudad maya, escondida entre guayacanes, cedros y árboles de pimienta, donde alguna vez existió el reino Kaan, el de la Cabeza de Serpiente. Trabajo cuesta llegar hasta las ruinas, lo recuerdo. Son 60 kilómetros de distancia desde la entrada a la zona arqueológica hasta las edificaciones de piedra que los antiguos dejaron en la actual Reserva de la Biosfera de Calakmul.

Paulo JiménezFoto: Paulo Jiménez

El camino a través de la espesura está pavimentado, pero eso no impide que pavos ocelados, hocofaisanes y venados cola blanca crucen el asfalto de vez en cuando. Era otoño, llegué al comienzo de la mañana. Subí la construcción más alta, la Estructura II. Arriba descubrí que el mundo podía ser distinto: solo cielo y una alfombra verde que nunca termina. El único sonido entonces era el de mis latidos. Imaginé la metrópoli de antes, sin abandono. En su época de esplendor (562-695 d.C.), Tikal y Palenque estuvieron bajo su dominio, y su imperio se extendía desde Cobá, en Quintana Roo, a Copán, en Honduras.

Paulo JiménezFoto: Paulo Jiménez

Ya no hay reyes, sí estelas y ofrendas mortuorias para recordarlos. En una plaza oculta al interior del gran basamento piramidal que escalé, se esconde un friso modelado en estuco que me hubiera gustado ver. Conocí Xpuhil y Becán, fui a Chicanná, me entretuve en Balamkú y admiré Hormiguero. En todos lados hallé asombro, pero Calakmul y el friso que no vi se quedan conmigo. De los cinco conjuntos arquitectónicos que los mayas dejaron en Calakmul, solo la Gran Plaza y la Gran Acrópolis están abiertas al público. En el Museo de Naturaleza y Arquitectura de Calakmul, ubicado en el Km 20 de la carretera que conduce al sitio arqueológico, se encuentra una copia del friso encubierto bajo la Estructura II.

Paulo JiménezFoto: Paulo Jiménez

Imprescindibles de Calakmul

  • Atravesar la selva que conduce a la zona arqueológica en las primeras horas de la mañana para observar distintos animales.
  • Poner atención en las estelas, esas enormes piedras talladas donde quedaron plasmadas las siluetas de antiguos reyes.
  • Hospedarte en Puerta Calakmul, el hotel más cercano a las ruinas, donde puedes escuchar monos aulladores.
  • Compara los elementos arquitectónicos de Calakmul con los de los sitios adyacentes, como Chicanná, Becán, Xpuhil, Hormiguero o Balamkú.

Paulo JiménezFoto: Paulo Jiménez

Toma en cuenta

El viaje de regreso a la capital campechana toma cuatro horas en auto. En el trayecto, hay lugares estupendos para comer en Escárcega o Champotón.

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