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Frijolitos mexicanos, los ganones con la salida de las sopas instantáneas

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Las Maruchan y otras sopas instantáneas llevan 33 años asolando a los frijolitos en México, pues ambos comparten el mismo mercado, pero la batalla aún no está ganada.

Las Maruchan llegaron inocentemente a México en 1988 con la intención de ser sólo una opción de botana más como las papas fritas o los cacahuates japoneses. Lo que nadie se imaginaba entonces es que esta marca nipona de sopa instantánea se insertaría en la dieta de los mexicanos a tal grado de desplazar a uno de los platillos nacionales por excelencia: el sabroso caldo de frijolitos

¿Cómo nos pasó esta tragedia gastronómica nacional? El actual titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos, diagnostica que se debió a que la Maruchan sustituyó al laborioso proceso que conlleva cocinar una olla de frijolitos

Frijolitos Vs. Maruchan (sopas instantáneas), ¿una batalla desigual?

Y antes de continuar, una cifra de miedo: en 1988, los mexicanos consumían 73 mil 920 sopas instantáneas a la semana. Para 2004, la cifra subió a 134 millones 600 mil sopas a la semana. Y aunque las cifras no se han actualizado, de seguir con la tendencia, 2020 habría cerrado con el consumo de 269 millones 126 mil 80 sopas instantáneas. 

Por su parte, la acusada de matar lentamente al caldillo de frijoles, es decir la Maruchan, se ha defendido en el pasado arguyendo que sólo ofrecen lo que los mexicanos desean: sabor, precio y algo práctico. 

El Poder del Consumidor tiene un estudio que señala que son los más pobres a quienes la instantánea ha atacado con más fiereza, empezando por los de Sinaloa, Nayarit, Sonora, Veracruz, Chiapas, Ciudad de México, Estado de México, Guadalajara, Sinaloa y Monterrey

Frijoles y sopas instantáneas comparten el mismo mercado

Y aunque el gusto por los nutritivos frijoles no conoce de estratos económicos, la realidad es que también son los menos favorecidos económicamente quienes más los consumen en México, prueba de ello son frases populares como “no gano mucho, pero aunque sea para los frijoles saco” (sin intención de alburear al lector) o “te invito a comer a tu pobre casa, aunque le tengamos que echar más agua a los frijoles”. Es decir, las sopas instantáneas y los frijolitos comparten el mismo público. 

Cifras de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural indican que en 2006 cada mexicano comía en promedio 12 kilos de frijol al año, pero tras la masiva llegada de sopas instantáneas (y otros cambios alimenticios) a territorio nacional el consumo en 2020 bajó a 9 kilos promedio por persona. 

Frijoles Vs. sopas instantáneas, una de varias batallas que enfrenta la semilla

Por esta razón los primeros en alegrarse con la prohibición de 10 marcas de sopas instantáneas (la Maruchan se volvió a salvar) por órdenes de la Profeco fueron los golpeados productores de frijol en México, asentados principalmente en el bello estado de Zacatecas y muy por detrás Durango, Sinaloa, Chihuahua, Chiapas y San Luis Potosí. 

Pero la batalla para los frijoleros mexicanos no está ganada con la salida de algunas sopas instantáneas. Primero porque este año se disparó en 140% la llegada de frijol de Estados Unidos, Canadá y China a México derivado de la falta de lluvias para poderlo sembrar en territorio nacional y también porque muchos campesinos ya no quieren producir la preciada semilla pues encuentran más rentable la siembra de otros productos.

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autor Viajero que además de experiencias por la vida anda tras el click.
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