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Galope y emoción en la Sierra Gorda queretana

Descubre este impresionante escenario natural del estado de Querétaro acompañado del mejor aliado para avanzar entre caminos y veredas llenas de vegetación y mucha aventura: el caballo.

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A las 5 de la mañana salimos de la Ciudad de México a la Hacienda Los Azteca. Nuestro punto de encuentro fue el antiguo casco de la hacienda que data del siglo XVIII, rodeado por viñedos de donde nace el vino de la casa. Al centro, un lienzo charro y las caballerizas donde esperaban impacientes nuestros futuros compañeros de aventura: los caballos.

Nos pusimos en marcha hacia la Sierra Gorda queretana, tomando la carretera federal 120, un hermoso camino por el que pasas varios pueblos como Vizarrón, famoso por sus yacimientos de mármol y donde se empiezan a ver aquellos paisajes tan característicos de la región. En el Km 90 nos desviamos hacia un camino de terracería que conduce a El Oasis, es en este punto donde se empieza a sentir la emoción del viaje, pues es ahí donde nuestros anfitriones prepararon los caballos y arrancamos el recorrido hacia La Misión de Bucareli.

¡100% actitud!

Cuando me preguntaron si ya había montado antes, muy segura respondí: “¡Me he subido a un caballo, pero montar es otra cosa!”, y es que no tienes que ser un experto para disfrutar un viaje de esta naturaleza, basta con tener la actitud, sentirte cómodo y confiado, no tienes nada de qué preocuparte, pues jinetes expertos te acompañan a lo largo del recorrido, dando lecciones básicas a aquellos que lo requieran. Si tú ya eres un jinete experto, sólo tienes que preocuparte por escoger el caballo que más te guste y emprender el viaje. Yo escogí a “Huarache”; ya montada en él y con un porte muy audaz, emprendimos la marcha.

No teníamos idea de lo que nos esperaba, el grupo iba bastante atento a todos los alrededores, los primeros paisajes que nos recibieron fueron pequeños poblados donde la gente siempre te saluda alegremente. Poco a poco, sin siquiera notarlo, dejas atrás a la gente y vas andando por distintas veredas llenas de vegetación, en su mayoría, debido a la época del año, con tonalidades ocres y flores amarillas, de hecho esta época del año es idónea para nuestra cabalgata, ya que la temperatura no es tan alta y el río no ha crecido por las lluvias, así que gozas de unas condiciones climáticas ideales, recordemos que estamos en medio de un ¡semidesierto! Bajamos, y seguimos descendiendo entre acantilados, cuando de un costado apareció el río cristalino cubierto de inmensas rocas de mármol, el clima cambió, se sentía fresco, a pesar de la calurosa mañana.

A partir de este punto, son aproximadamente 30 km de recorrido, enmarcado por grandes formaciones rocosas de mármol negro, vas por todo lo largo de la cañada a un lado del río Extoraz, el paisaje es simplemente impresionante, sientes cómo las montañas te cubren mostrándote la inmensidad de este mundo y lo pequeños que somos nosotros. El paisaje está lleno de biznagas de todos los tamaños, cactus, nopaleras gigantes, formaciones rocosas alebrestadas, y al alzar la vista, sólo puedes ver el intenso azul del cielo, vas al ritmo del caballo, conectándote en directo con la maravilla que es la naturaleza. El silencio se siente, un silencio que se disfruta oír.

Gozando la vida

Dentro del recorrido hicimos varias paradas para botanear y refrescarnos, ya después de algunas horas de trayecto tocó el turno a la comida. Escogimos el lugar perfecto bajo la sombra, a un lado del río. Marcos y  Braulio, dos de nuestros anfitriones expertos, prendieron las brazas para la riquísima carne asada. Todo fue hecho al momento, cebollitas asadas, chilitos toreados, tortillas bien calientes… acompañados de un excelente vino de la casa, llamado Pretexto, simplemente un deleite al paladar, idóneo para una celebración como ésta. Un gran momento durante el viaje, todo muy casero y con un sabor increíble acompañado de una plática muy grata con nuestros guías, personas excepcionales, con años de experiencia e historias increíbles que contar.

Después de la sobremesa, nos  pusimos en marcha nuevamente, ya que apenas estábamos a la mitad de nuestro recorrido, faltaba mucho por ver y experimentar, continuamos y los paisajes nunca dejaron de sorprendernos.

El cielo por cobijo

Iba llegando la tarde y en el horizonte, erguida como una ciudad invisible, se asomaba poco a poco este increíble lugar: la Misión de Bucareli. No podíamos creer lo que veíamos, un convento enclavado en la sierra, a la mitad de prácticamente nada, es un sitio bellísimo, lleno de historia. Este lugar data del siglo XVII, y, a diferencia de las otras misiones aledañas, fue fundada por los dominicos. La iglesia quedó inconclusa, con el cielo por cobijo; el convento, en cambio, funcionó hasta entrada la Revolución cuando fue abandonada por completo. Es un sitio muy potente y la vista desde ahí es sorprendente.

El sol caía mientras bajamos por un sendero de terracería al campamento ecológico El Jabalí, en definitiva, si de ecoturismo se trata, este lugar es especial.  Seis cabañas perfectamente acondicionadas en medio de una cuenca, un lugar privilegiado; muy cómodas y hechas de madera, están en perfecto diálogo con la naturaleza, cuentan con todos los servicios y aparte de esto son ecológicas, no puedes pedir más. Cenamos un delicioso cabrito estilo queretano, y nos dispusimos a descansar, ya que el día estuvo lleno de emociones.

Senderos nuevos y jinetes casi expertos

Como llegamos por la noche, no nos dimos cuenta del lugar en el que estábamos y al salir de la cabaña ¡no lo podíamos creer! El paisaje era maravilloso, estábamos en medio del bosque, a un lado del río. Después de un buen desayuno, fuimos a alistar los caballos, y nos pusimos en marcha tomando el mismo camino, pero de regreso. Podría pensarse que es la misma cosa, pero definitivamente ¡no!, hay miles de senderos que no habíamos cruzado antes. Fue muy emocionante, ya que cabalgamos a través de angostas veredas que despiertan la adrenalina, no hay que olvidar que tú diriges el caballo, y que es un animal bien sensitivo, que reacciona y siente tus emociones, así que con mucho temple hay que dirigirlos, dar mano firme, pero sin lastimarlos. Íbamos un poco más rápido, había tramos largos en los que era posible trotar e inclusive galopar, fue muy emocionante, sobre todo para personas como nosotros con tan poca experiencia en el tema, si tú eres un poco más experto, puedes darle rienda suelta a tus emociones (literalmente).

El camino no dejó de sorprendernos, nunca nos cansamos de ver aquellas monumentales montañas y las formaciones rocosas tan diferentes unas de otras. Después de un rato de cabalgata, nos paramos a tomar un refrigerio, poco a poco todos empezamos a meter los pies en el río, nos adentrábamos más y más hasta que no nos pudimos contener y, ¡zaz!, dimos un clavado al agua riquísima, cristalina, sentimos la corriente pasar por el cuerpo. Al montarnos de nuevo a los caballos, el cansancio ya se dejaba sentir, fueron dos días largos y muy intensos, llenos de experiencias, de emociones, de colorido, sin duda, cabalgar por los rincones más recónditos de la Sierra Gorda de Querétaro nos dejó una vivencia increíble y muy vigorizante, y las ganas de seguir conociendo México surcando sus caminos.

Cómo llegar

Hacienda Los Aztecas: Carretera federal 57 México–Querétaro y tomar la desviación hacia la Carretera San Juan del Río – Cadereyta, Km 40 frente a Viñedos Freixenet.

Tips de cómo disfrutar más la cabalgata:

– Escoge el caballo que más te guste.
– Siempre siéntete seguro, cómodo y confiado con tu caballo
– Trata siempre que tu cuerpo siga los movimientos y el ritmo del animal y no a la inversa.
– Toma mucha agua y descansa siempre que lo necesites.

Qué llevar

Ropa cómoda, sombrero indispensable, protector solar, botas o tenis que se puedan mojar y/o enlodar, cambio de ropa porque seguro se te antojará echarte un chapuzón en el agua cristalina del río, repelente para mosquitos y mucha actitud aventurera.

Eco nota

Cruzarás un semidesierto y te encontrarás con biznagas de todos los tamaños, cactáceas, suculentas, bromeliáceas, nopaleras, yucas, todas enclavadas dentro de un paisaje rocoso y árido con tonalidades ocres y amarillas. Al pie del cañón notarás distintos tipos de formaciones rocosas, en especial las de mármol negro. A lo largo del río encontrarás distintos tipos de peces y tortugas; y si eres lo bastante observador, verás surcar por los cielos aguilillas, zopilotes y demás. El clima es seco y caluroso, la temperatura oscila entre los 18º y los 21º C.

Contacto

Hacienda Los Azteca
Tel. 01 (441) 277 2978.
www.losazteca.com

¿Conoces este escenario natural? ¿Qué te pareció? Nos interesa saber tu opinión… ¡Comenta esta nota!

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