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Jorge Ibargüengoitia, breve biografía

Guanajuato
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© cortesía Secretaría de Cultura

Dramaturgo, novelista, crítico y viajero experto, Jorge Ibargüengoitia formó parte de una nutrida generación de intelectuales de mediados del siglo XX.

Jorge Ibarguëngoitia nació el 22 de enero de 1928 y murió en un accidente aéreo el 27 de noviembre de 1983. Con sólo ocho meses de vida perdió a su padre. De acuerdo con su propia semblanza publicada en la revista Vuelta, creció en el seno de su familia materna, rodeado de mujeres.

El estilo de Ibargüengoitia

Oriundo de Guanajuato, Jorge Ibarguëngoitia vivió en la Ciudad de México desde los tres y luego viajó por el país debido a que formó parte de los boy scouts.

Además del medio teatral, los viajes signaron la vida y la obra de Jorge Ibargüengoitia, quien logró plasmar en sus piezas teatrales y novelas una mirada franca, satírica, honesta y dolorosa sobre temas nacionales.

México, desde la perspectiva política e histórica, fue uno de los motores para la obra de Jorge Ibarguëngoitia. Crítico, agudo y mordaz, cultivó la honestidad y la creatividad como valores.

El teatro y su facilidad por los diálogos

Lo que su familia materna esperaba de él es que fuera ingeniero; sin embargo, tras cursar tres años de carrera, Jorge Ibarguëngoitia decidió abandonarla. Se fue al rancho de Guanajuato durante tres años y, posteriormente, conoció a Salvador Novo.

El encuentro lo marcó de tal manera, que se inscribió a la cátedra del maestro Rodolfo Usigli en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Pronto, recibió el aliciente de su maestro, al elogiar su capacidad para escribir los diálogos. Además, junto con Luisa Josefina Hernández, se convirtió en el heredero de su cátedra.

Tormentos amorosos más algunas becas después, Jorge escribió diversas piezas teatrales que no consiguieron el éxito que él esperaba y terminó su presunta relación sentimental con Luisa Josefina Hernández, quien también se quedó con la herencia de la cátedra del maestro Usigli.

Por su parte, Jorge no podría recibir más becas, por lo que comenzó de manera precipitada el declive de una prometedora carrera en el ámbito teatral.

Tras 10 años, realizó una investigación histórica la cual matizó con su talento teatral y, ¡pum!, logró el estilo narrativo que ha conquistado lectores a lo largo y ancho del país y de otras latitudes. La obra cumbre: Los relámpagos de agosto. Así la novela histórica con personajes ficticios sería una de sus vetas que, incluso, llegarían después a la pantalla, luego de su muerte.

Las novelas de Ibarguëngoitia

Sin duda, Jorge perteneció de manera activa a una generación de intelectuales de mediados del siglo XX que marcó una época. Entre sus amigos se encontraba desde pintores como el zacatecano Felguérez hasta su compañera, la pintora inglesa, Joy Laville. Vivió con ella en París tres años y falleció en un accidente aéreo en 1983, a los 55 años de edad.

Está enterrado en París, ciudad en la que vivió desde 1979.

Obra de Ibarguëngoitia

Teatro

  • Susana y los jóvenes (1954)
  • La lucha con el Ángel (1955)
  • Ante varias esfinges (1959)
  • El viaje superficial (1960). Publicada en Revista Mexicana de Literatura, junio-septiembre de 1960
  • El atentado. Premio Casa de las Américas 1963
  • La conspiración vendida. México: Novaro, 1975
  • Los buenos manejos (1980)
  • Obras de Jorge Ibargüengoitia. Teatro I. Contiene: Susana y los jóvenes, Clotilde en su casa y La lucha con el ángel. México: Joaquín Mortiz, 1989
  • Obras de Jorge Ibargüengoitia. Teatro II. Contiene: Llegó Margó, Ante varias esfinges y tres piezas en un acto: El loco amor viene, El tesoro perdido y Dos crímenes. México: Joaquín Mortiz, 1989
  • Obras de Jorge Ibargüengoitia. Teatro III. Contiene: El viaje superficial, Pájaro en mano, Los buenos manejos, La conspiración vendida y El atentado. México: Joaquín Mortiz, 1990
  • Teatro reunido. México: Joaquín Mortiz, 2018

Ensayos

  • Teatro mexicano contemporáneo. Madrid: Aguilar, 1957
  • Sálvese quien pueda. México: Novaro, 1975

Novelas

  • Los relámpagos de agosto. México: Joaquín Mortiz, 1965. Premio Casa de las Américas, 1964. La narración presenta las memorias de un caudillo revolucionario a principios del siglo XX.
  • Maten al león. México: Joaquín Mortiz, 1969. Basado en las vicisitudes de un atentado contra un tirano latinoamericano.
  • Estas ruinas que ves. México: Novaro, 1975. Premio de Novela México 1974. Llevado a la pantalla grande con el mismo título.
  • Las muertas. México: Joaquín Mortiz, 1977. Narra el escándalo de Las Poquianchis, ocurrido en un prostíbulo de San Francisco del Rincón en los años cincuenta y principios de los sesenta.
  • Dos crímenes. México: Joaquín Mortiz, 1979.
  • Los conspiradores. Barcelona: Argos Vergara, 1981. Publicada en México como Los pasos de López: Océano, 1982. Cuenta las andanzas de los insurgentes mexicanos, héroes de la independencia. Los personajes son ficticios, aunque alguno está libremente inspirado en la figura histórica del cura Miguel Hidalgo.

Extracto de la autobiografía de Jorge Ibarguëngoitia publicada en la revista Vuelta en 1985.

Nací en 1928 en Guanajuato, una ciudad de provincia que era entonces casi un fantasma. Mi padre y mi madre duraron 20 años de novios y dos de casados. Cuando mi padre murió yo tenía ocho meses y no lo recuerdo. Por las fotos, deduzco que de él heredé las ojeras. Ya adulto encontré una carta suya que yo podría haber escrito. Al quedar viuda, mi madre regresó a vivir con su familia y allí se quedó.

Cuando yo tenía tres años fuimos a vivir en la capital; cuando tenía siete, mi abuelo, el otro hombre que había en la casa, murió. Crecí entre mujeres que me adoraban. Querían que fuera ingeniero: ellas habían tenido dinero, lo habían perdido y esperaban que lo recuperara. 

En ese camino estaba cuando un día, a los 21 años, faltándome dos para terminar la carrera, decidí abandonarla para dedicarme a escribir. Las mujeres que había en la casa pasaron quince años lamentando esta decisión —“lo que nosotras hubiéramos querido”, decían, “es que fueras ingeniero”—, más tarde se acostumbraron.

Escribí mi primera obra literaria a los seis años y la segunda a los 23. Las dos se han perdido. Yo había entrado en la Facultad de Filosofía y Letras y estaba inscrito en la clse de Composición Dramática que daba Usigli, uno de los dramaturgos más conocidos de México. “Usted tiene facilidad para el diálogo”, dijo, después de leer lo que yo había escrito. Con eso me marcó: me dejó escritor para siempre.

Al principio parecía que mi carrera sería brillante. Mi primera comedia fue puesta en escena, con éxito relativo, en 1954, la segunda lo fue en 1955, las dos fueron recogidas en antologías de teatro mexicano moderno; Usigli me designó para que lo reemplazara cuando se retiró, gané tres becas al hilo —única manera que había entonces de mantenerse en México siendo escritor—.

Pero llegó el año de 1957 y todo cambió: se acabaron las becas —yo había ya recibido todas las que existían—, una mujer con quien yo había tenido una relación tormentosa se hartó de mí, me dejó y se quedó con mis clases, además yo escribí dos obras que a ningún productor le gustaron. (En esto intervino un factor que nadie había considerado: tengo facilidad para el diálogo, pero incapacidad para establecerlo con gente de teatro).

autor Editora en jefe del sitio México Desconocido. Quiero contagiar mi pasión por México.
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