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La pandemia acabó con la plaga de ardillas en CU-UNAM

Ciudad de México
ardillas
© Rodrigo Osegueda

La falta de presencia humana en Ciudad Universitaria frenó la sobrepoblación de ardillas. La mayoría murió por falta de comida.

La pandemia no sólo ha reducido la movilidad y la vida social de los seres humanos, también ha influido en la población de ardillas de Ciudad Universitaria. Dichos roedores, comunes en los bosques del campus más grande del mundo hispanohablante, amenazaban la infraestructura eléctrica de la universidad y generaban diversos problemas en el ecosistema.

Durante la temporada de secas, las ardillas carecen naturalmente de alimento y la población se reduce. Mientras que en la temporada de lluvias, la población aumenta. Sin embargo, este proceso de regulación natural se detuvo debido a la presencia de los estudiantes. La razón es que los más de 360,000 alumnos y 40,000 profesores generaban desperdicios alimenticios que los roedores aprovechaban y favorecían su reproducción.

Rodrigo Osegueda

La fuente de alimentos permitía que las ardillas llegaran a tener cerca de cinco ovulaciones anuales con cruzamientos. Con la pandemia, esta situación llegó a su fin, ya que el desabasto de comida fue inminente para la sobrepoblación de ardillas universitarias.

“Empezó el olor a bicho muerto en algunas dependencias, porque muchas quedaron atrapadas al suspender las clases y clausurar los edificios”, dice Guillermo Gil, encargado de flora y fauna en la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, 237 hectáreas del total de 700 que conforman el campus de la UNAM.

Con ello, también se acabaron las travesuras, ya que dejaron de aparecer muebles roídos y la desaparición de materiales. De acuerdo con la información brindada por Gil al diario El País, de una camada de seis ardillas sólo dos suelen llegar a la vida adulta en un contexto natural. Sin embargo, con la intervención humana la camada completa sobrevivía.

Rodrigo Osegueda

Las ardillas, un problema latente en Ciudad Universitaria

Los humanos habían permitido que las ardillas se alejaran de sus medios naturales, donde los depredadores también regulan naturalmente a la población de roedores. Empezaban a masificarse en espacios de cableado eléctrico y de internet, ya que prefieren lugares donde se genere calor.

Actualmente, el problema de las ardillas ya está solucionado, pues no sobrevivieron a la escasez de alimento. Sin embargo, Gil considera que se debe hacer consciencia del fenómeno, ya que puede reaparecer. Es importante destacar que la única forma de detener el problema es dejando de alimentar a las ardillas. Por ningún motivo, es buena idea acercarse a los roedores, ya que pueden transmitir enfermedades.

autor Filósofo por formación. Contempla el alma e imaginación de México.
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