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La vivienda ixcateca (Oaxaca)

La vivienda campesina e indígena se construye con los tonos de la tierra, el color de la naturaleza es en la filosofía mexicana la esperanza, la añoranza, la tristeza y la sabiduría.

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En la región noreste del estado de Oaxaca, específicamente en el municipio de San Pedro Ixcatlán, distrito de Tuxtepec, también llamada zona Mazateca Baja, la naturaleza ha sido pródiga, dotando a la región de exuberantes y calurosas selvas, elevadas montañas cubiertas de vede follaje e inmensos ríos que tienen su nacimiento en la Sierra Madre Oriental, como el Papaloapan y sus afluentes, y el Santo Domingo. En esta zona de clima tropical húmedo con lluvias monzónicas en verano, la vivienda ixcateca es, sin duda, una huella del desarrollo cultural, donde el aislamiento ha producido una arquitectura temporal, vernácula de aquellos grandes arquitectos comunitarios que recurren empíricamente a los materiales locales para entrar en un ambiente de comunión hombre-naturaleza, de paz y tranquilidad.La casa ixcateca es el centro de reunió familiar; consta generalmente de una sola pieza grande con casuales divisiones de caña de otate o manta; espacio que puede ser dormitorio, estancia, bodega y cocina a la vez, y que en ocasiones comparten dos o tres familias, es decir, un promedio de 15 personas.

Cuando se va a levantar alguna casa en la región, se avisa a la población para que ayude en la construcción, según lo marca la costumbre de mano-vuelta, entendida como “hoy por ti mañana por mí”. Los hombres participan con su fuerza de trabajo; las mujeres, organizadas en dos grupos, hacen las tortillas y un tercer grupo prepara la comida, que puede ser pollo, carne de puerco o de borrego peligüey, según sea el estatus y condición económica del dueño de la casa. La matanza de los animales la realizan los hombres unas horas antes en el lugar donde se va a levantar la vivienda. A los niños se les asignan las labores menos pesadas como el acarreo de varas de caña de otate, ixtle o bejuco, y del agua. El trabajo se empieza a las seis de la mañana en el terreno elegido. si el suelo está muy disparejo se nivela rebajándolo con la misma tierra del lugar y eliminando piedras e impurezas.Los supervisores de la obra son las personas de mayor edad, quienes revisan que todo esté en orden y dan la orientación de la casa.

Los hombres cortan los troncos que van a servir de trabes y pilares que pueden ser de árboles como el cedro, la ceiba, el roble (que se compra por metro), o de árboles frutales como el agame y xochicahua. De cuatro a seis troncos sostienen el armazón del techo. Se fincan sin cimientos, únicamente se pone de dos a tres piedras de río. Una vez encuadrados los pilares de la misma forma con tiras de bejuco e ixtle, se colocan las trabes, con las medidas correspondientes a los extremos sobrantes por medio de la brazada. El espacio sobrante será igual en todos los extremos aplicando los amarres utilizando un tronco con hendiduras. En algunos casos se utiliza una escalera de caña de otate de dos metros aproximadamente.

Las dimensiones de la casa varían según la condición económica y el número de miembros de cada familia, encontramos casas desde tres por dos brazadas hasta de cuatro a seis brazadas.Se utilizan tres clases de bejucos: el banco, el verde y la cera, además de la majagua de jonote utilizada también para estos fines. Para los pilares y las trabes se emplean varios árboles como el llamado palo de ratón, el árbol de mamey, de chicle, el jonote descortezado o piedras de tezontle. El barro sirve para formar las paredes en las zonas más altas de la región; en las medianas y baja de la Mazateca es frecuente ver paredes de caña de otate, zacate estrella, lámina o de tablones.  Las trabes se amarran para colocar enseguida los carrizos en forma de triángulos, en cada extremo, para comenzar a formar el techo que estará sostenido por los postes y vigas. Cuando los triángulos de cada lado del rectángulo están listos, se amarra de forma paralela y a todo lo largo una serie de carrizos delgados y largos en donde se irán colocando, empotradas, palmas reales u hojas de pozol.

Para cubrir los techos de dos aguas se utilizan palmas, hojas de plátano o zacate; las cuales deberán cambiarse mínimo cada dos años, en el caso de ser hojas y cada doce años en el caso de la palma. Esto se debe a que el material se daña fácilmente por las condiciones climáticas y por las plagas (hormigas arrieras o chicatanas).Para finalizar la construcción de la vivienda, el palo de jonote o la caña de otate se coloca en las paredes de manera horizontal sujeto por unas lianas reforzadas o varas transversales con el propósito de que quede lo más recto posible.En una de las paredes se deja un espacio para colocar una especie de ventana-lavabo o ventana-fregadero, a la que generalmente se le añade una repisa de madera donde se lavan los utensilios de cocina o como un lavamanos simple.La casa tiene una o dos puertas de tablas que se sujetan a las paredes con lianas, bejuco o ixtle. A la entrada se colocan unos pequeños empedrados, y para acabar de emparejar el suelo se vacían costales de tierra que se apisonan con un tronco ancho.No hay adornos de ninguna clase en el exterior y la distancia entre una y otra casa es de pocos metros. Cuando son parientes cercanos comparten un solo corredor; es decir las puertas principales quedan de frente. En otros casos, los dueños colocan cercas de carrizo, alambre de púas, palos mulatos y acondicionan un solar dentro de la propiedad con árboles frutales, flores, un pequeño huerto de hierbas comestibles, tubérculos; así como unos cuantos animales domésticos como perros, gatos, guajolotes, gallinas, puercos, patos silvestres como el pichichi que se alimenta de maíz, armadillos, tortugas y otros.

Cuando se termina de construir la casa, se elaboran los muebles que se incrustan al piso. La cama es de carrizos y se coloca en uno de los extremos del cuarto pegada a la pared.Otra forma para descansar es el petate que tiene algunos inconvenientes como el peligro de picaduras de animales ponzoñosos, si no se protege el exterior de la casa con petróleo o plantas espinosas.El fogón es un mueble o cajón hecho de tablones de cedro, caoba o árbol mulato relleno de tierra bien aplanada y con una capa de ceniza fina sobre la que se ponen tres piedras y un comal de barro para encender la fogata con cuatro tablitas en las puntas del cajón, una para amasar la masa de maíz o yuca para tortillas; otra para picar carnes y verduras; la tercera para poner la calabaza desecada o guajes donde se almacenan las tortillas calientes, y la cuarta para el bote de manteca, aceite y cosas calientes.Tanto los leños sangredo, amarillo, para el fogón, recolectados en los montes, como los troncos cortados con una hacha se acomodan entre el maizal para sacarlos y poder utilizarlos cuando se necesiten.La mesa para metate y la barra para el molino pueden ser de tronco o simplemente de una piedra de gran tamaño al ras del suelo.Para la preparación de los alimentos se usan cazuelas, ollas y comales de barro, cucharas de madera, jícaras y jicales. La comida se sirve en burdos platos de barro rojizo o café, claro, de loza y peltre. La bebida, en jícaras cuando ésta es de importancia como el poco, bebida espumosa de maíz, cacao y bejuco de calcomeca que abunda en toda la zona en días de fiesta.

La mesa para comer es de madera y las sillas son una especie de sillón muy bajo, formado de tablas colocadas sobre dos palos, asiento de tule tejido, con bastidor en otros casos y como forro una piel de tepezcuincle, venado o mazate. En las casas grandes junto a la pared se colocan unas tablas sobre dos troncos consiguiéndose, así, un tipo de banca rudimentaria muy socorrida en días de fiesta.  Es también de uso general una canastilla o red que se cuelga del techo de la cocina para evitar que los roedores alcancen los alimentos. La red está hecha de bejuco, palma y alambre o raíz seca. Igualmente es común utilizar un trastero donde se colocan los platos y tazas que son de uso diario. En ocasiones este sitio es ocupado por medicamentos o por artículos de limpieza y de uso personal.El maíz se guarda en los llamados ranchos de las milpas o las trojes. Los gallineros están sobre los árboles del solar o dentro de las casas. El altar es parte integrante de la casa; en la pared se pone un petate, que sirve de marco, sobre el cual se coloca un cuadro con la imagen del santo a quien venera la familia. Debajo se pone una mesita con veladoras y jícaras usadas a guisa de floreros y un sahumerio con copal, resina natural y ramas olorosas llamadas reliquia para purificar el ambiente y hacer limpias.Cuentan con canastas de tirillas de palme entretejidas, donde almacenan chiles y semillas cuando salen a vender a otros pueblos.Su lujo se ha visto en la arquitectura simple y a la vez compleja que se aleja de lo impersonal, pretendiendo ser una invención, el marco de una vida única e irrepetible donde el gesto y la costumbre están presentes.

Fuente: México desconocido No. 248 / octubre 1997

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