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Lo dulce de Linares (Nuevo León)

Linares es, de las ciudades del estado, tanto en su ambiente como en su vida y sus deliciosos confites y postres, la más dulce.

13-08-2010, 12:55:51 PM
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Conoce México, sus tradiciones y costumbres, pueblos mágicos, zonas arqueológicas, playas y hasta la comida mexicana.

Este lugar fue bautizado con el nombre de San Felipe de Linares, en honor del rey Felipe de España y del Duque de Linares, virrey de la colonia. A estas tierras llegaron el sargento Sebastián Villegas y su esposa Anastasia Cantú Treviño en 1712, pero los frecuentes y fieros ataques de una de las doscientas tribus que habitaban la región, los hualahuises, los forzaron a huir. No obstante, en 1715 se llevó a cabo la fundación formal de la villa. No fue fácil la colonización: la tierra era árida, con algunos valles regados por los ríos, las montañas rocosas eran de difícil acceso, y no hay que olvidar la presencia de los bravos indios que defendían su región. Sin embargo, poco a poco fue llegando más gente. En 1777 la antigua villa se erigió en ciudad y se fundó el primer episcopado.

En los alrededores se cultivan hasta la fecha: cítricos, trigo, maíz, árboles frutales y hortalizas. Durante la Colonia se introdujo el ganado menor, como cabras y chivos, cuya crianza resultó todo un éxito, pues soportaron las altas temperaturas, la escasez de agua y el pastoreo en zonas montañosas. El ganado vacuno fue de más difícil adaptación. Los misioneros franciscanos penetraron profundamente en el territorio y lograron con su tenacidad, a través de muchos años, la paz y la evangelización. Con el paso del tiempo la villa se convirtió en una ciudad con vida propia, llegando a ser la segunda en importancia después de Monterrey. Se creó un ambiente de dignidad y señorío que aún podemos observar en la arquitectura del Palacio Municipal, la Plaza Mayor, la Catedral de San Felipe y la Iglesia del Señor de la Misericordia, así como en el casino y las casonas de los lugareños acaudalados.

Se fundaron centros culturales, como el Museo de Pablo Salce (donde se encuentran, entre otros tesoros, los petroglifos, herencia de los antiguos pobladores), y funciona además una sección importante de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es de fama la Feria de Villaseca, que se realiza en el mes de julioLas calles son tranquilas, las casas, de un solo piso, sencillas y limpias, albergan a las familias de la provinciana ciudad; sus habitantes son gente de trabajo, que supo imprimirle un sello de tradición y bienestar Cuando baja el sol al atardecer, los vecinos sacan sus sillas o mecedoras al porche o a la calle, a “frescarse”. Los adultos conversan, los niños juguetean en los alrededores, y otros paisanos pasan saludando a los amigos y familiares. Un dulce aroma invade el tibio aire de la ciudad, y es que en las casas se están elaborando deliciosas golosinas.

En Linares se reunieron los alimentos nativos y las costumbres culinarias de los sefarditas que llegaron a colonizar trayendo consigo la gastronomía del Medio Oriente, como las “empanadas turcas”. A ésta se agrega la cocina de los franciscanos españoles de las misiones y la de los franceses en el siglo Aquí se elaboran sabrosos postres con leche de cabra y otros con leche de vaca, utilizando nueces, piñones, cacahuates, almendras, pepitas y cacao; huevos, harina de trigo o maíz, mieles de piloncillo, de abeja, azúcar o aguamiel; coco, canela, frutas frescas o secas; cactus, legumbres o semillas. Los más famosos dulces tienen un bello nombre: “las glorias de Linares”.

Entre otras golosinas están los “viejitos”, los “rollos”, las “palanquetas”, la “leche quemada”, y las “marquetas o caramelos”, De panes se hacen “rosquillas de naranja”, “semitas chorreadas”, “hojarascas”, “pan de pobre”, “pan de huevo o piloncillo”. De frutas: “conservas” o “flanes” de naranja, camote, chilacayote, peras, manzanas o duraznos; “compotas de frutas secas”, y “cuajadas”. Otras golosinas muy originales son los “rollos de zanahoria”, o el “dulce de frijol”, exquisito, que no falta en las bodas o las fiestas regionales. Hay también helados acompañados de “gorditas de piloncillo”, o las “aguas frescas”, “champurrados” y “atoles”, “chocolates’, “naranjada”, “aguamiel”, de caña o maguey, y el café endulzado con miel. El “ponte duro” que lleva maíz pinto y piloncillo, el “tamal de elote” con crema, piñones, biznagas y pasa, las “galletas de nata”, “pastel de limón”, “fricasse”, “naranjas rellenas”, o la “leche a la francesa”.

Esto es parte de la confitería neoleonesa, la cual se elabora con todo esmero y se disfruta orgullosamente con los invitados. Linares es, de las ciudades del estado, tanto en su ambiente como en su vida y sus deliciosos confites y postres, la más dulce.
  
Fuente: Tips de Aeroméxico No. 2 Nuevo León / invierno 1996-1997

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