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Historia

Año 1899, cuando México esperó con mucho miedo el fin del mundo

Todo empezó el día en que El Imparcial, anunció que un científico austriaco vaticinaba erupciones, terremotos y un cometa desastroso, después se hizo el caos.

24-07-2019, 9:46:38 AM
Año 1899, cuando México esperó con mucho miedo el fin del mundo
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Viajero que además de experiencias por la vida anda tras el click.

La noticia de que el fin del mundo se acercaba a la velocidad de un cometa, la dio el periódico mexicano El Imparcial. Con una ilustración de miedo este diario, afín al gobierno de Porfirio Díaz, indicaba con tremenda precisión que la hecatombe ocurriría el 14 de noviembre de 1899 a las 12 y 45 minutos de la noche.

Viniendo la información del impreso más vendido de la época fue casi obvio el pánico en masa que se generó entre la población mexicana. Hubo otros elementos que contribuyeron a la histeria colectiva, en especial el hecho de que faltaban pocos meses para el cambio de siglo, con la incertidumbre que ello representaba.   

Quienes no se entregaron al pavor solo por el duro encabezado de El Imparcial ni tampoco por las imagen calamitosa, lo hicieron cuando se adentraron a leer la noticia y descubrieron que el vaticinio de que el fin del mundo estaba próximo provenía del científico austriaco Rudolph Falb, catedrático de cosmografía de la Universidad de Viena y de matemáticas de la Universidad de Praga

A través de su “Almanaque profético”, Falb anunciaba que se aproximaban días de lluvias, huracanes, granizos, inundaciones, erupciones volcánicas, cielos negros, tremores y al final un monstruoso cometa que con su cola flamante envolvería al mundo de llamas y gases, la población entró en pánico mientras El Imparcial vio más que triplicadas las ganancias por la venta de ejemplares.   

Mientras muchos mexicanos caminaban como shockeados por el pronóstico, otras voces llamaban al arrepentimiento de lo que habían hecho mal durante su vida, a la vez otros se reían del pánico colectivo. José Guadalupe Posadas aprovechó el momento y reprodujo numerosas ilustraciones sobre el fin del mundo, no queda claro si las bosquejó producto de su incredulidad o de su miedo.

Una de las ilustraciones elaboradas por José Guadalupe Posadas

El primer semestre de 1899 estaba a punto de concluir y el mundo no mostraba señales de quebrarse, tal vez por eso El Imparcial volvió a la carga, aunque ahora con tono poco menos calamitoso, publicando la opinión del director del Observatorio de Berlín, don Guillermo Foerster, quien aseguraba que los catastróficos pronósticos eran imprudentes pues siempre ha habido asteroides alrededor del mundo que nunca habían merecido inquietud alguna.

Un mes antes de la fecha fatal El Imparcial y algunos otros de sus competidores, mencionaron que periódicos europeos recordaban el grave peligro en que estaba el mundo, ahora con una nueva hora para sucumbir: entre dos y tres de la tarde.

El día previo al día final se armó en Oaxaca una procesión al cerro del Fortín con cohetes, música y brindis. En la Ciudad de México el extinto Teatro Arbeu realizó una puesta en escena titulada “Fin del mundo en Arbeu”, gente acudía al Zócalo a gritar sus pecados, se contabilizaron aquel “último día del mundo” 97 bailes tan solo en la capital. Llegó la noche y nada le pasó al mundo, solo se vio en el cielo una lluvia de estrellas, los mexicanos la libraron, llegaron con vida a 1900.

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