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Niño Fidencio, el curandero más misterioso de México

Conoce la historia del Niño Fidencio, un curandero famoso por conceder milagros a cientas de personas. Cada 17 de octubre miles de peregrinos que viajan hasta Espinazo, Nuevo León, para rezarle y pedirle que cure sus enfermedades.

18-10-2018, 3:52:29 PM
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Escritor y fotógrafo. “México es muchos Méxicos” y de cada uno de ellos trata de aprender.

Como cada 17 de octubre, cientos de peregrinos de todas partes del país, incluso de los Estados Unidos, acuden al poblado el Espinazo, Nuevo León para buscar sanar sus enfermedades y conmemorar el nacimiento de quien fuera el curandero más conocido del norte de México: el Niño Fidencio.

Desde hace una semana, han comenzado a llegar peregrinos. Espinazo, que regularmente es un pueblo solitario, hoy se encuentra lleno de autos y camiones que llegan de los estados vecinos. Los patios de las casas se han convertido en espacio para tiendas de campaña y las calles se han poblado con puestos de comida, imágenes religiosas y otras vendimias.

Francisco Palma

El Pirulito y las “materias”

La gran mayoría llega en camión. Al bajar, el primer punto de visita es El Pirulito, donde la tradición dice que se deben dar tres vueltas al árbol hacia el lado derecho y luego otras tres en sentido inverso. Se cuenta que en este lugar el Niño Fidencio meditaba y realizaba rezos, pidiendo ayuda a Dios para curar los males de las personas, por lo cual es considerado un símbolo del fidencismo y una parada obligada.

Francisco Palma

Este es el lugar donde se tiene primer contacto con las personas que poseen el “don”, quienes prestan su cuerpo para que el espíritu del Niño Fidencio cure los males de los dolientes, a ellos se les conoce como “cajitas” o “materias”. Quienes mediante el rezo y las “barridas” o limpias, van encontrando el mal que aqueja a cada paciente. En algunos casos, cuando el problema es muy grave, tienden a la persona en el piso y le realizan una “operación espiritual”, una especie de ensayo quirúrgico donde se “extirpan el mal” del cuerpo de la persona.

Francisco Palma

El Niño

José Fidencio Sintora Constantino nació un 13 de noviembre de 1898 en Yuriria, Guanajuato, donde pasó toda su juventud. Llegó a Nuevo León después de la Revolución gracias a su amigo, el general villista, Enrique López de la Fuente quien entonces era administrador de la Hacienda de Espinazo. Es aquí donde Fidencio comienza a mostrar sus dones de curación.

Se cuenta que fue un 17 de octubre de 1926 cuando cayó en desmayo, un trance donde recibió el mensaje de Dios y los dones curativos. Desde entonces se considera esta fecha como la de su “nacimiento espiritual”.

Francisco Palma

Es conocido que su primera curación fue a una empleada de la hacienda, a quien asistió en una cesárea, auxiliándose con un trozo de vidrio. De ahí vendrían otras curaciones a diversas personas, pero la que lo hizo famoso fue cuando el dueño de la hacienda Teodoro Vonverlich, enfermo de gangrena en una pierna, al no recibir buenos pronósticos de los médicos, más que la amputación, mandó llamar a Fidencio, quién lo curó con trozos de tomate durante varios días.

Como agradecimiento, Teodoro mandó publicar en algunos periódicos de la época la noticia de los dones de Fidencio, logrando con ello la fama de “El Niño”. A partir de ese momento comenzaron a llegar cientos de personas a Espinazo. La noticia llegó incluso al presidente Plutarco Elías Calles, quién también acudió a curarse.

El 19 de octubre de 1938, Fidencio muere a los 40 años de edad en la estación El Espinazo. Su muerte estuvo rodeada de misterio como su nacimiento y vida.

Francisco Palma

Fe y sanación

Se dice que Fidencio curaba todo tipo de enfermedades: tuberculosis, lepra, tifoidea, cáncer, cataratas, también a sordos, ciegos y paralíticos y para ello se valía de lo que tuviera a su alcance; subía al paciente a un columpio, hacía cirugías con vidrios, extraía dientes con pinzas de mecánico, quitaba males simplemente rezando, preparando medicina con hierbas o lanzando comida, frutas y dulces cuando las multitudes de dolientes fueron en aumento.

Y así sucede en la actualidad, las personas llegan por cientos a Espinazo, durante todo el día se escuchan cantos y procesiones que llegan y transitan por las calles. Las “materias” esperan en El Pirulito para brindar sus servicios sin recibir nada a cambio, más que la fe y el agradecimiento de las personas. Bailan con los dolientes, les rezan, los “barren”, les avientan frutas y dulces y los peregrinos las reciben con la mejor voluntad.

Francisco Palma

El camino y el templo

De El Pirulito se acude al templo para visitar la tumba del Niño Fidencio, colocada en el salón donde tuviera aquella revelación. Algunos realizan este trayecto haciendo penitencia de rodillas, otros más rodando por el suelo guiados por una “cajita”. La regla es no atravesarse cuando ellos pasen, pues se cree que también puedes recibir los males que padecen.

Una vez en el templo, se le reza a la tumba, algunos llegan con música y le cantan las mañanitas, otros colocan veladoras, flores y pasan unos minutos al pie del sepulcro, detrás del cual se encuentra una placa con la marca de los pies de Fidencio, sitio donde muchos se quitan el calzado para colocarse encima, esperando alguna otra bendición.

Francisco Palma

En un rincón del templo está la que fuera habitación del niño, lugar donde se resguardan, en recipientes de vidrio con formol, algunos de los tumores y enfermedades extirpadas por Fidencio.

Mientras tanto, fuera del templo se escuchan tambores y cascabeles. Son los grupos de danzas de Matlachines que van llegando uno tras otro para ofrendar su baile al que consideran santo, a pesar de que la iglesia católica no lo reconozca.

El Charquito

Detrás del templo se encuentra otro de los sitios sagrados fidencistas: El Charquito. Una poza de agua lodosa donde los peregrinos suelen entrar y dar una vuelta al lugar. Algunos dolientes entran al charco y acuden a una “materia” para un inusual ritual donde son sumergidos tres veces en el agua, en la cual Fidencio también hacía lo mismo con quienes acudían en su ayuda.

Con esta acción muchos terminan su paso por Espinazo y emprenden el camino de regreso, muchos otros se quedan para ser partícipes de las misas y las comidas que se ofrecen en el templo. Todo esto continuará hasta el fin de semana para seguir buscando la sanación y celebrar el cumpleaños del Niño Fidencio.

Francisco Palma

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