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Parkour: cómo saltar obstáculos en el Centro Histórico del DF

Poco acostumbrados a ver jóvenes saltando de un lado a otro por las calles de la ciudad, nos decidimos investigar el modo de vida de un “mono urbano”. ¡Vive el parkour al estilo DF!

02-07-2010, 8:19:08 AM

Esta mañana el sol hizo brillar las vallas oscuras que bordean un tramo de la calle Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Sobre ellas, los transeúntes pudieron contemplar a los “Monos urbanos” practicantes de una nueva disciplina extrema conocida como parkour, mantenerse en equilibro, brincar de una a otra con absoluta confianza de sí mismos, o simplemente caminar, como si de un vasto sendero se tratase.

En vallas con una altura mayor, Kat avanzó valiéndose de la técnica denominada “equilibrio de gato”, la cual consiste en prenderse con ambas manos del obstáculo y usarlas, junto con las piernas, para ir de un punto a otro.

Es admirable el respeto y la humildad que despiertan estos jóvenes respecto al cuerpo humano, hay una apertura mental hacia la educación física que no muchas disciplinas se empeñan en cultivar.

Trazadores incansables en la ciudad

La cúpula dorada se recorta brillante contra un cielo literalmente azul. Los paredones bajos del Palacio de Bellas Artes se han vuelto de repente otra cosa, por un rato han dejado de ser escollo y esquivo permanente y autómata de todos los seres que pululan alrededor de uno de los grandes atractivos de esta ciudad. Los muros esta vez son recorridos también, son lugar de trazo, son implacablemente tomados en cuenta. Y Sarge lo sabe. Son técnicas básicas, en primer lugar, las que utiliza para abrir camino. Denominada de “recepción simple”, la técnica consiste en amortiguar la caída de un salto apoyando en primer lugar la punta de los pies y flexionando luego las piernas. Así es como regresan al suelo luego de burlar el cordón blanco a través de movimientos tales como “salto de gato”, “reverso” o “rompe muñecas”, entre muchos otros destinados a franquear muros y vallas.

Bellas Artes fue otro de los escenarios donde aplicaron técnicas como: salto, pasa-valla, recepción, equilibrio y escalada, entre otras, cada una con todas las variantes que exigen la situación y el espacio, pero siempre girando alrededor de la misma clave: el movimiento. Sarge, Kat y Rokk son nuestros traceurs (trazadores). Ellos forman parte de la comunidad de jóvenes que se dedica al aprendizaje constante de esta disciplina en la Ciudad de México y que se reúne cada fin de semana en el Parque Naucalli (en el municipio de Naucalpan, Estado de México), una de las zonas favoritas junto con Ciudad Universitaria, Reforma y Chapultepec, entre otras. Quizá todavía haga falta aclarar que el parkour no tiene preferencias de género, como tampoco de edad. Hombres y mujeres de todas las edades se entrenan y lo practican, cada uno de acuerdo a su propio ritmo. De hecho, Kat es una de las instructoras del grupo en el cual, nos dice, cada vez son más las mujeres que se animan a participar. Pues para ello sólo hacen falta ganas, ropa cómoda, y un par de tenis deportivos. Los obstáculos están, si no a la vista, en el interior de cada trazador.

Ser fuerte para ser útil

Los chicos nos explicaron que esto era una forma de devolverle al hombre algo de su humanidad. ¿Cómo? Pues tratando de trazar un camino de regreso a la agilidad primitiva, de devolverle al cuerpo su utilidad y, en consecuencia, su salud o viceversa. Su lema es: “Ser fuerte para ser útil”. Se trata, entonces, de recuperar la destreza animal para devolverle su lugar, y su valor, redefinidos estos últimos de acuerdo a la legalidad y exigencias del siglo XXI. Algo pretencioso, tal vez, pero factible y por demás saludable.

Disciplina militar

Desde sus orígenes, el cual tiene lugar en Lisses, Francia, a mediados de los ochenta, la idea fundamental de sus creadores es alcanzar, a través de un entrenamiento constante y metódico, y de una gran concentración mental, el dominio del propio cuerpo en términos de movilidad.

David Belle, a quien se le atribuye la creación del parkour como disciplina, aprendió de su padre, miltar y bombero, las técnicas de entrenamiento físico empleadas por el ejército francés que entonces formaban parte del denominado “Método Natural de Georges Herbes”.

Luego de formar parte del cuerpo de infantería, Belle decide alejarse de la zona militar y abrirse camino hacia la vastedad de lo “trazable”, empezando por la ciudad. Así, de este modo y de su mano, se iría conformando el primer grupo de aficionados que con el tiempo se transformaría en una comunidad que cada vez tiene más adeptos en el mundo.

Para entender más…

El origen de la palabra viene de la palabra francesa parcour, que significa recorrido, camino, ruta. El traceur o trazador (en español) es aquel que practica este deporte, aquel que va trazando en el espacio su propio camino.

¡Úneteles!

Los “Monos urbanos” se juntan todos los sábados y domingos de 10:00 a 12:00 horas en el Parque Naucalli, municipio de Naucalpan, Estado de México.

¿Has practicado esta actividad extrema? Cuéntanos tu experiencia… ¡Comenta esta nota!

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