Primeros viajes de reconocimiento a las costas mexicanas - México Desconocido
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Primeros viajes de reconocimiento a las costas mexicanas

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Diego Velázquez, adelantado y gobernador de la isla de Cuba, apremiado por los colonos españoles.

ante la rápida disminución de la población indígena antillana, a principios de 1517 nombró a Francisco Hernández de Córdoba capitán de una expedición que debería buscar nuevas tierras donde apresar nativos –para venderlos como esclavos– y obtener la mayor cantidad posible de oro.

El piloto de esta empresa náutica fue Antón de Alaminos, experimentado navegante que en calidad de grumete había acompañado a Colón en 1502. Cuando el almirante topó, en la costa de Honduras, con una embarcación tripulada por indígenas, probablemente mayas, le informaron de la existencia de una lejana isla de gran riqueza llamada Yucatán.

La expedición de Hernández de Córdoba partió el 8 de febrero de 1517, y tras veintiún días de azarosa navegación los españoles arribaron a la isla que llamaron de Las Mujeres, por los ídolos que ahí descubrieron; su primera sorpresa fue la presencia de basamentos piramidales con templos que les recordaban las torres islámicas del sur de la península ibérica. Luego se acercaron con curiosidad a una población indígena, de donde los llamaban con las voces de “Conex-Cotox”, por lo que lo nombraron Cabo Catoche; ahí tuvieron el primer enfrentamiento con los nativos y ahí también fue donde capturaron a los jóvenes mayas que bautizaron como Julianillo y Melchorejo, quienes después de aprender el español sirvieron de útiles traductores.

La expedición fue rodeando la península yucateca por el norte hasta llegar a una localidad llamada A-Kimpech (de donde derivaría el nombre de Campeche), que los hispanos bautizarían como Lázaro; ahí nuevamente los mayas se mostraron hostiles. Desde el mar los españoles observaban las ciudades con casas y las pirámides cubiertas de estuco blanquecino; el temor a ser atacados les hizo resistir por mucho tiempo la sed pero después de seis días llegaron al río Champotón, donde desembarcaron para aprovisionarse de agua, siendo atacados por los mayas; luego de varias horas los españoles decidieron replegarse y huir; la mitad de los expedicionarios murieron y muchos otros fueron gravemente heridos, entre ellos el capitán, quien murió a los pocos meses de regresar a Cuba.

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En la isla, la soldadesca y los colonos apremiaban a Diego Velázquez para que ordenara un nuevo viaje de reconocimiento; las noticias sobre las fabulosas ciudades con sus riquezas agitaban la ambición de los pobladores, por lo que el gobernador formó una segunda expedición, esta vez con cuatro navíos al mando de Juan de Grijalva, a quien acompañaron Gil González de Ávila, Francisco de Montejo y Pedro de Alvarado, y de nueva cuenta Antón de Alaminos fue el piloto mayor.

En el trayecto encontraron primero la isla de Cozumel, que Grijalva nombró de la Santa Cruz, pues la descubrió un 3 de mayo. Su intérprete era Julianillo, quien hablaba con facilidad el castellano. En esa ocasión Alaminos se dirigió hacia el sur, desde donde se podía observar, a lo lejos, Tulum; más tarde rectificó la ruta y navegó rumbo al norte, pasando rápidamente por Cabo Catoche y Lázaro (Campeche). Por las experiencias del viaje anterior, los españoles decidieron evitar la estancia en Champotón, a la que llamaron bahía de la Mala Pelea, y se dirigieron a la laguna de Términos; en Isla del Carmen, en Xicalanco, entraron en contacto con mercaderes mayas, con quienes intercambiaron oro; al continuar su viaje se toparon con la desembocadura de un enorme río, cuya fuerza les hizo creer que sería un paso de comunicación con la Mar del Sur. Después de dar su nombre a tal corriente, Grijalva ordenó seguir con la exploración hasta llegar a una isla cercana a la costa, que nombró de los Sacrificios por la presencia de ofrendas humanas; de ahí, al arribar a las playas de Chalchiucueyehcan y preguntar por el oro a los nativos, éstos le señalaban al interior del país, diciendo Kulúa, de ahí que bautizaran a los arrecifes fronteros como San Juan de Ulúa.

Enterado Moctezuma de la presencia de casas flotantes y de hombres blancos, envió a sus embajadores, quienes, a señas, supieron de la petición de oro por parte de los españoles. Después de recibir los regalos que había enviado el gobernante azteca, Grijalva continuó su travesía por Nautla, Tecolutla y Tuxpan, tocando como punto extremo el río Pánuco, en plena región huasteca, para retornar a Cuba con abundante información marítima que serviría para preparar la tercera expedición, comandada por Hernán Cortés, que en 1519 marcaría la conquista del territorio mexicano.

Fuente: Pasajes de la Historia No. 11 Hernán Cortés y la conquista de México

autor Conoce México, sus tradiciones y costumbres, pueblos mágicos, zonas arqueológicas, playas y hasta la comida mexicana.
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