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Reproducción de aves costeras en Sian Ka’an, Quintana Roo

En la parte este del estado de Quintana Roo, a 12 km al sur del fuerte de Tulum, importante zona arqueológica y turística en la costa del Caribe mexicano, se localiza la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, una de las más grandes del país y la segunda más extensa en la península de Yucatán.

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Sian Ka’an tiene una extensión de 582 mil hectáreas en las que hay hábitats terrestres, como bosques tropicales y humedales, y hábitats marinos, como la segunda gran barrera arrecifal del mundo (la primera está en Australia).

Los humedales, que se componen de sabanas, ciénegas, pantanos, tasistales (comunidad de palma tasiste que crece en lagunas costeras), dunas costeras y manglares, ocupan aproximadamente dos tercios de la superficie de la Reserva y constituyen un sitio fundamental para la alimentación y reproducción de las aves costeras.

En esta área se encuentran la bahía de la Ascención, al norte, y la del Espíritu Santo, al sur; ambas conformadas por cayos, islas y lagunas costeras que albergan una gran diversidad de aves: más de 328 especies diferentes, muchas de ellas características de las costas, de las cuales 86 especies son aves marinas, patos, garzas, cigüeñas y playeritos.

Durante cuatro días recorrimos la bahía de la Ascención para visitar las colonias de anidación Gaytanes, Xhobón y los cayos, así como varios sitios de alimentación.

Al norte de la bahía, por la laguna costera conocida como El Río, anduvimos por dos colonias de reproducción. A nuestra llegada a los islotes, múltiples siluetas y picos de diversos tamaños y formas, patas amarillas, hermosos plumajes y un sinnúmero de inquietos graznidos nos dieron la bienvenida.

Pelícanos pardos (Pelecanus occidentalis), espátulas rosadas o chocolateras (Platalea ajaja), íbises blancos o cocopatos (Eudocimus albus) y distintas especies de garzas habitan en estos lugares, donde pueden verse aves de diferentes edades: pollos, volantones y juveniles, todas ellas pidiendo a gritos alimento a sus padres.

Hacia el sur, estuvimos en el área de alimentación La Glorieta. Ahí, chorlitos, cigüeñas y garzas forman un mosaico de siluetas danzantes, criaturas que se desplazan por los humedales alimentándose de moluscos, crustáceos, insectos, peces y anfibios.

De manera general, las aves costeras se dividen en tres grupos: acuáticas, playeras y marinas, según los hábitats que frecuentan y las adaptaciones que presentan para vivir en esos medios. Sin embargo, todas ellas se reproducen en la tierra, lo que las hace vulnerables a disturbios humanos.

Las aves acuáticas son el grupo predominante en los ambientes costeros de Sian Ka’an; por lo regular se alimentan en cuerpos de agua dulce, salobre y en la línea de aves acuáticas de esta área están representadas por los zambullidores (Podicipedidae), anhingas (Anhingidae), garzas y garzones (Ardeidae y Cochleariidae), ibis (Threskiornitidae), cigüeñas (Ciconnidae), flamencos (Phoenicoteridae), patos (Anatidae), rálidos (rallidae), caraos (Aramidae), y martines pescadores (Alcedinidae).

Las aves migratorias como los patos y los zambullidores se les ve en cuerpos de agua de baja profundidad y su alimento son la vegetación acuática y los microorganismos; en cambio las aves zancudas como las garzas, cigüeñas, flamencos e íbises se alimentan en cuerpos de agua someros.

A nivel mundial, el grupo de los playeros lo conforman doce familias, las que están relacionadas con ambientes de humedales, principalmente costeros y que se alimentan de microorganismos invertebrados en playas, limos, marismas, aguas de escasos centímetros de profundidad, y en la zona intermareal de los océanos (zona delimitada por la marea alta y la baja). Un gran número de estas especies son altamente migratorias e incluyen movimientos transecuatoriales.

En esta Reserva de Quintana Roo, los playeros están representados por las jacanas (Jacanidae), avocetas (Recurvirostridae), ostreros (Haematopodidae), chorlos (Charadriidae) y playeritos (Scolopacidae). Sólo cuatro especies de playeros se reproducen en Sian Ka’an, mientras que el resto son migratorios invernantes o migratorios de paso.

Los migratorios dependen de la disponibilidad y abundancia estacional de los recursos que consumen a lo largo de sus rutas migratorias. Algunas especies gastan mucha energía durante sus largos viajes, e inclusive pierden aproximadamente la mitad de su peso corporal, por lo que necesitan recupera en poco tiempo esa energía perdida en la última etapa del vuelo. Así, los humedales de la Reserva son un lugar de paso muy importante para los playeros migratorios.

Las aves marinas constituyen diversos grupos que dependen del mar para obtener su alimento, y presentan adaptaciones fisiológicas para vivir en un ambiente de alta salinidad. Todas las aves marinas de Sian Ka’an se alimentan de peces (ictiófagas), los que obtienen en aguas someras cerca de la costa.

Los grupos de estas aves que se pueden encontrar en la Reserva son los pelícanos (Pelecanidae), bobos (Sulidae), cormoranes o camachos (Phalacrocoracidae), anhingas (Anhingidae), fragatas o rabihorcados (Fregatidae), gaviotas, golondrinas de mar y rayadores (Lariidae) y estercorarios (Stercorariidae).

Del poblado de Felipe Carrillo Puerto tardamos cinco horas para llegar al faro de Punta Herrero, sitio de entrada a la bahía del Espíritu Santo. Durante el recorrido nos detuvimos para ver a una pareja de milanos bidentados (Harpagus bientatus), varias chachalacas comunes (Ortalis vetula), garzas tigre (Tigrisoma mexicanum), caraos (Aramus guarauna), y una gran variedad de palomas, loros y pericos, y aves canoras.

En esta bahía, aunque es más pequeña que la de la Ascensión, las colonias de aves se encuentran escondidas entre penínsulas y aguas de poca profundidad. Esto dificulta un poco el acceso a estas colonias y en algunos tramos tuvimos que empujar la embarcación.

En esta zona hay varios nidos de águila pescadora (Pandion haliaetus) que, como su nombre lo indica, se alimenta de pescado que obtiene con una impresionante técnica. Otra especie anidante es el búho cornudo (Bubo virginianus) que come algunas aves acuáticas que habitan en las colonias.

La mayor parte de las especies de aves acuáticas son residentes que se reproducen en Sian Ka’an, y casi siempre comparten islas e islotes con aves marinas. Las colonias de aves costeras en este lugar son alrededor de 25, de las cuales catorce están en la Ascensión y once en el Espíritu Santo. Estas colonias pueden estar integradas por una especie (monoespecíficas) o hasta por quince diferentes (colonias mixtas); en la Reserva la mayoría son colonias mixtas.

Las aves anidan en manglares o pequeñas islas llamadas “mogotes”; el sustrato reproductivo puede encontrarse desde cerca del nivel del agua hasta la parte superior del manglar. Estas islas están retiradas de tierra firme y de asentamientos humanos. La altura de la vegetación de los mogotes fluctúa entre tres y diez metros, y en su mayoría está formada por mangle rojo (Rizophora mangle).

Las especies no anidan al azar con respecto a la vegetación, sino que el patrón de distribución espacial de los nidos dependerá de las especies anidantes: su preferencia por ciertas ramas, alturas, borde o interior de la vegetación.

En cada colonia existe una repartición del sustrato y tiempo de anidación de las especies. Mientras mayor sea el tamaño del ave, la distancia entre los nidos de los individuos y las especies también será mayor.

En cuanto a la alimentación, las aves costeras coexisten dividiéndose los hábitos alimentarios en cuatro dimensiones: tipo de presas, uso de tácticas de forraje, hábitats para obtener su alimento y horas del día.

Las garzas pueden ser un buen ejemplo. La garza rojiza (Egretta rufescens) se alimenta de manera solitaria en cuerpos de agua salobre, mientras que la garza nívea (Egretta thula) obtiene su alimento en grupo, en cuerpos de agua dulce y emplea diferentes tácticas de forraje. La garza cucharón (Cochlearius cochlearius) y las garzas-nocturnas coroniclara (Nycticorax violaceus) y coroninegra (Nycticorax nycticorax) se alimentan preferentemente por la noche y cuentan con grandes ojos para una mejor visión nocturna.

En la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an no todo es vida y color en las aves. Ellas deben de enfrentarse a diversos depredadores como aves de presa, serpientes y cocodrilos.

Con tristeza recuerdo una ocasión cuando visitamos una isla de reproducción de la golondrina mínima (Sterna antillarum), especie amenazada de extinción, en la bahía del Espíritu Santo. Al acercarnos a la pequeña isla de escasos 4 m de diámetro, no vimos ninguna ave volar cuando nos acercamos.

Bajamos de la embarcación y sorprendidos nos percatamos de que no había nadie. No lo podíamos creer, ya que 25 días antes habíamos estado en ese sitio y habíamos encontrado doce nidos con huevos, los cuales eran empollados por sus padres. Pero nuestra sorpresa fue aún mayor cuando hallamos los restos de las aves en lo que fueron sus nidos. Al parecer, la muerte nocturna, silenciosa e implacable cayó sobre estas diminutas y frágiles aves.

No era posible que esto sucediera exactamente el 5 de junio, día Mundial del Medio Ambiente. No fue una ave de presa, quizás algún mamífero o reptil; sin embargo, la duda persistió y sin palabras dejamos la isla para dirigirnos al final de nuestro trabajo.

Los humedales de la región del Caribe parecen ser los más amenazados de todo Centro y Sudamérica, a pesar de estar entre los ambientes menos conocidos.

El daño que está sufriendo el Caribe se debe a la densidad de la población humana en el área y a la presión que está ejerciendo sobre los humedales. Esto implica una amenaza directa sobre las aves residentes que dependen de los humedales todo el año, tanto para reproducirse como para alimentarse, y para las aves migratorias cuyo éxito depende en gran medida, de la disponibilidad de alimento en los humedales de la región del Caribe.

Preservar y respetar este espacio es de vital importancia para estos seres vivos que nos acompañan en este breve tiempo de existencia.

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