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Vive Sayulita: una playa sin igual

En las costas del estado de Nayarit, se encuentra Sayulita, paradisiaca playa que no puedes dejar de visitar.

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Al sur de la costa de Nayarit, en la región de Bahía de Banderas se encuentra Sayulita, pequeño paraíso adornado por la hermosura del mar, la reciedumbre de los acantilados, los ríos, las lagunas y los esteros plenos de vida marítima, las playas plácidas de arena blanca y una exuberante fauna.

LA HISTORIA DE SAYULITA

Para el año de 1524, a la llegada de Fernando Cortés de San Buenaventura, estas tierras de riquezas que podrían parecer interminables, se encontraban habitadas por grupos indígenas que, según la tradición, sumaban más de 100 mil indios repartidos en más de 40 pueblos con sus cabeceras. Los tecosquines formaban uno de aquellos pueblos que habitaban la costa sur del estado de Nayarit, y cuya gran autonomía se imponía ante los demás pobladores del valle y de la sierra, con quienes establecían constantes guerras.

Ya en el siglo XX, hace más de 7 décadas, Sayulita constituía sólo seis o siete casitas, construidas de palma, que formaban una comunidad dedicada a la cosecha del coquito (especie miniatura del coco que conocemos) debido a la proliferación de palmeras en la región. La mayoría de la población trabajaba en la hacienda Jaltempa, donde se extraía el aceite de este fruto.

Esta hacienda fue creciendo, y además de la producción de aceite pronto llegó a ser un importante emporio ganadero. Más adelante las propiedades pasaron a manos de los trabajadores y luego del estado, creando el ejido de Sayulita.

En la década de los cuarenta la producción cocotera se redujo considerablemente y los lugareños recurrieron a la agricultura y a la pesca, que hasta nuestros días es variada aunque menos abundante. En 1965 se construyó la carretera La Varas-Vallarta y con ello se inauguró otra actividad importante en la región: el turismo.

Unos años después se inició un proyecto gubernamental de expansión y desarrollo turístico; en Sayulita se empedraron las calles, se construyeron el kiosco, la plaza, el mercado, las banquetas, etcétera.

SAYULITA EN EL PRESENTE

En la actualidad la pequeña comunidad de Sayulita se yergue armoniosa entre la exuberante vegetación que predomina desde los valles hasta la costa. Sus callejuelas empedradas, viviendas modestas pero cuidadas y arregladas, pequeño kiosco, templo a un lado de la plaza, ramadas en la playa, etcétera, hacen de este apacible lugar un excelente sitio para el descanso y la reflexión.

Desde las colinas aledañas se tiene una magnífica vista del pueblo y sus alrededores: el prodigio de sus playas blancas, los atardeceres cálidos, los sonidos que emanan de las entrañas selváticas y que se atenúan poco a poco con los últimos rayos del sol, los hombres que regresan de sus parcelas con el rostro satisfecho por la jornada cumplida.

En la localidad existen ya algunos hoteles de excelente calidad y magníficos restaurantes de mariscos, y aún es posible acampar en la playa sin correr riesgos. Además, es considerado un destino ideal para los viajes en familia y por si esto fuera poco, es un punto estratégico para el avistamiento de ballenas durante el invierno, debido a que este es el lugar en el que muchos de estos enormes cetáceos paran en su gran migración desde las heladas aguas del norte.

CÓMO LLEGAR

Toma la carretera costera número 200 que va de Puerto Vallarta, Jalisco, a Tepic, Nayarit, y aproximadamente a 80 km está la desviación que te llevará a Sayulita por una carretera pavimentada de más o menos 6 kilómetros.

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