Suscríbete: Newsletter Revista
Suscríbete: Newsletter Revista

Valle de los Cirios. Tesoro de Baja California

Existen lugares idílicos, avasallantes. Aunque no es fácil llegar hasta aquí, cualquier esfuerzo vale la pena. Para vivir esta experiencia necesita un equipo completo de campismo, víveres y conciencia ecológica desarrollada.

Foto: Karga Fantasma

La vida vale la pena vivirse. Meditaba en esto mientras los primeros rayos del amanecer levantaban la niebla que cada mañana inunda la parte central de la península de Baja California. Recostado dentro de mi bolsa de dormir, al aire libre, observaba como las siluetas de lo que parecían fantasmas se iban definiendo: cirios, cardones, pitayas, agaves, garambullos, choyas, yucas, ocotillos y muchas otras plantas con espinas me rodeaban.

Cuando desperté y me levanté para caminar un poco cerca del campamento, me di cuenta que no sólo había cactáceas, había flores, muchas de todo tipo. Todo lucía esplendoroso y lleno de colorido. Parecía una revolución y es que hacía más de diez años que no veía nada igual en toda la península. Y eso que la recorro con frecuencia. Las espinas se llenaron de colorido, las piedras secas resplandecían, los campos se veían llenos de amarillo, blanco, violetas, naranja, rojo y otros colores. ¡Todo estaba tan hermoso! Y es que me encontraba en un pequeño llano, lejos de los poblados, en medio de un área natural protegida llamada El Valle de los Cirios.

Esa noche acampé a la orilla de un pequeño abrigo rocoso. La mayor parte del cielo se veía desde donde estaba acostado. Como no había luna se apreciaban todas las estrellas. Resplandecían entre las siluetas de los cirios y los cardones. Al fondo el aullido de los coyotes y el canto de los búhos me arrullaba. Como un pequeño toque de magia, de vez en cuando aparecía y desaparecía la estela misteriosa de algún aerolito. Todo me pareció un poema. Ciertamente la realidad supera con mucho a los más increíbles efectos especiales de cualquier película.

No era un sueño...

Como área natural protegida, el Valle de los Cirios es una de las más grandes de México, ya que cuenta con más de 25,000 kilómetros cuadrados de superficie. Se localiza en Baja California, a la mitad de la península, y se extiende entre los paralelos 28º y 30º. De hecho es más grande que algunos estados del país y que algunos países de Europa. Ocupa la tercera parte de la superficie total del estado.

Una de sus ventajas es que tiene una densidad de población muy baja, ya que cuenta únicamente con 2,500 habitantes, es decir un habitante por cada 10 kilómetros cuadrados. Y precisamente gracias a este hecho y a que no tiene muchos caminos, que probablemente sea la región natural mejor conservada del país.

En toda esa superficie, supuestamente desértica, se encierra una de las más interesantes y ricas diversidades de plantas de todo el mundo, son casi 700 especies en donde abunda el endemismo y la belleza. Lo mismo podemos decir de su fauna, entre las que destacan el venado bura, borrego cimarrón, zorra, coyote, puma, murciélagos y otros mamíferos, además de varios centenares de especies de aves y otros organismos como los reptiles, anfibios e insectos.

Un aspecto de los más destacables en esta área natural protegida es que cuenta con 600 kilómetros de litoral, repartidos casi a partes iguales entre el océano Pacífico y el golfo de California. Es decir el Valle de los Cirios es una porción peninsular con un mar a cada lado. Son muchas las ocasiones en que he acampado en sus costas, casi todas limpias y solitarias, con extensas playas y fuertes acantilados. En el Pacífico mares violentos y fríos, con mucho viento y una belleza dramática. En el golfo, aguas tibias, tranquilas, de una belleza serena e impresionante.

Algo más que naturaleza

Otro aspecto interesante del Valle de los Cirios es que se encuentra lleno de vestigios históricos y arqueológicos. Tiene una buena cantidad de pinturas rupestres del estilo "Gran Mural", el mismo de la famosa Sierra de San Francisco que está en la Baja California Sur, sólo que las de aquí son desconocidas pero igualmente maravillosas. También hay arte rupestre muy abstracto, destacando un sitio llamado Montevideo, no muy lejos de Bahía de los Ángeles. Otros vestigios arqueológicos son los llamados "concheros", sitios costeros en donde antiguamente se reunían los indígenas a comer productos del mar, principalmente moluscos. Asociados a estos concheros hay gran cantidad de círculos de piedra que tienen edades de hasta 10,000 años. Las dos misiones más hermosas, San Borja y Santa Gertrudis, están aquí, además de otros sitios pertenecientes al tiempo colonial.

Otro aspecto interesante son los pueblos mineros, ya abandonados, destacando Pozo Alemán, un auténtico pueblo fantasma. También están otros como Calmallí, El Arco y El Mármol. La minería se desarrolló en esta parte desde la segunda mitad del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX. Actualmente ya no hay minería, sólo sus fantasmas.

El nombre de esta área natural protegida se debe al árbol llamado cirio, casi endémico de la región. Es alto y recto, a veces alcanza alturas de hasta 15 metros. Su visión es muy característica de toda la región y le imprime una belleza y un carácter muy especial. Su nombre científico es Fouquieria columnaris, pero los antiguos indígenas cochimí, pobladores ancestrales de esta área, lo llamaban milapa.

Museo natural

Se percibe como un extenso museo, entre sus grandes salas hay mares, historia, jardines botánicos, zoológicos sin jaulas, geología, tantas cosas que podríamos visitar y conocer. Pero como todo museo tiene sus reglas, ya que se trata de preservar este tesoro.

Reglas de oro para la visita

En primer lugar, si usted planea visitar este sitio maravilloso, lo más conveniente es avisar y pedir permiso, y llegar con una actitud de respeto absoluto, procurando que los sitios a los que penetre sigan igual después de su presencia. Desde luego, no se permite ningún tipo de alteración, lo que incluye no grafitear, no llevarse objetos, plantas, animales, minerales, ni mucho menos vestigios históricos o arqueológicos; no tirar basura, ni dejar nada que delate su presencia. Se trata de cumplir las reglas de oro de los que amamos a la naturaleza: No matar nada más que el tiempo; no tomar nada más que fotografías; no dejar nada más que las huellas de los pies; si encuentra basura limpiar el sitio y dejarlo como a usted le hubiera gustado encontrarlo.

Su importancia

El Valle de los Cirios fue decretada como área natural en 1980, con la categoría de Área de Protección de Flora y Fauna, aunque apenas en 2000 empezó a operar como tal, creándose la Dirección del Valle de los Cirios, la que tiene bajo su cuidado la preservación del sitio. Las oficinas se encuentran en Ensenada. Entre el trabajo que desarrollan destaca: protección y vigilancia, promoción del desarrollo sustentable, investigación y conocimiento, cultura ambiental, gestión y asesoría técnica.

Poblados cercanos

Aunque el Valle de los Cirios es atravesado por la Carretera Transpeninsular, ha tenido poco impacto en su desarrollo, lo que ha sido benéfico en términos de conservación. Los poblados más importantes que hay en el Valle son Bahía de los Ángeles, Villa Jesús María, Santa Rosalillita, Nuevo Rosarito, Punta Prieta, Cataviñá y Morelos.

Comparte tu experiencia

Te Recomendamos