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Registros sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe

Por: México desconocido

Cuatro fueron las apariciones de la Patrona de América a Juan Diego en el Cerro del Tepeyac. Te presentamos una relación de los documentos más importantes que dan fe de esos encuentros.

El registro Nican Mopohua

El primer registro escrito que se tiene sobre las apariciones de la virgen es la célebre relación de Antonio Valeriano conocida con el título de Nican Mopohua, escrita en lengua náhuatl entre 1558 y 1570.

Valeriano tenía unos 15 años de edad en 1531. Fue primero alumno y después maestro y rector del célebre Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco. El padre Ángel María Garibay, famoso analista de las obras escritas en lengua náhuatl, afirmaba que Valeriano no había escrito él solo esa relación, sino que fue compuesta por un grupo de indígenas del cuál, formó parte este cronista. Decía Garibay que se descubrían ahí varios estilos y no uno solo. Si así fuera, tendría todavía más autoridad histórica la exposición de su contenido.

Otros documentos sobre Juan Diego y la Virgen

Esa relación ha sido considerada como el Evangelio de las Apariciones. La mayor parte de los datos que contiene coinciden con los que se hallan en los otros documentos contemporáneos y con los que más tarde dieron los testigos de las Informaciones de 1556, 1666 y 1723. Hay también once anales y dos mapas. Todos ellos proceden del siglo XVI.

Los Anales de Tlaxcala dicen: "1510 (debe decir 1531), Año Pedernal. Fue cuando vino Presidente nuevo a gobernar en México; también en este año se dignó aparecer nuestra amada Madre de Hualalope; se dignó aparecerle a un indito de nombre Juan Diego”.

En el subgrupo de Anales Catedral, noticias curiosas, Bartolache, dice así: "...Técpatl. 1548: murió Juan Diego a quien se apareció la Señora de Guadalupe en México. Granizó en el Iztactepetl".

Lo mismo dicen los Anales de Chimalpáin y de Juan Bautista y los que poseyó el padre Baltazar González, SJ.

En el mapa que fue de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl estaba figurada la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe. El otro mapa, que poseyó Boturini, ahora perdido, también tenía alguna información guadalupana.

El Testamento de Cuautitlán de 1559 dice- "A los pocos días después, mediante este joven (Juan Diego, que menciona antes) se verificó una cosa prodigiosa allá en Tepeyácac, pues en él se descubrió y apareció la hermosa Señora Nuestra, Santa María, la que nos pertenece a nosotros los de esta ciudad de Cuautitlán".

Además de todos estos documentos citados, existen los cantares y coloquios de los mismos indígenas en los que se hacen no pocas alusiones a Nuestra Señora de Guadalupe.

Pruebas españolas de las apariciones de la Virgen

La primera es el testimonio del obispo fray Juan de Zumárraga. Existen dos constancias de que este prelado escribió, tanto en México como en España, una declaración autorizada sobre el milagro de la imagen y sobre las apariciones al indio Juan Diego.

El padre Miguel Sánchez (primero que difundió la relación de Valeriano) se basó en la palabra del licenciado Bartolomé García y del deán Alonso Muñoz de la Torre para afirmar que el arzobispo de México, fray García de Mendoza, por el año 1601, tuvo en su poder los autos y el proceso de Zumárraga sobre las apariciones. Esos documentos debieron ser los que dejó el primer obispo de México cuando viajó a España en 1532.

El padre franciscano Pedro de Mezquia aseguró haber visto y leído una relación semejante en el convento de Victoria, en España, pero después declaró no haberla encontrado al intentar llevar una copia a México, acaso porque se hubiera perdido en el incendio que destruyó el archivo de ese convento. Aunque físicamente no se tienen todavía las copias de esas dos relaciones de Zumárraga, sí consta que las escribió con el fin de dar a conocer los hechos que relatan. Los historiadores guadalupanos confían en dar con ellas en algún archivo conventual de España o de México.

En las Informaciones de 1556, tomadas después del sermón antiguadalupano del padre Bustamente, se hallan no pocos testimonios de españoles que confirman expresamente la tradición substancial de las apariciones y de la devoción consiguiente a la Guadalupana.

Otro testimonio, aunque más general, es el de Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España. En los capítulos 150 y 210 se ocupa del tema; en éste dice: "Y miren las santas iglesias catedrales... y la santa iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, que está en lo de Tepeaquilla (Tepeyácac) ... y miren los santos milagros que hace cada día'. En 1570 el capellán de la ermita Montúfar, padre Antonio Freyre, dijo en un informe" que la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe Tepeaca está a media legua de dicha ciudad (México) hacia el norte, la cual puede haber catorce años que fundó y edificó el Ilmo. Arzobispo con las limosnas que dieron los fieles.

Noticias semejantes constan en escritos de fray Diego de Santa María y del virrey Martín Enríquez de Almanza.

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