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Los huracanes

Por: Carlos Espinosa, Alfonso Medina y Alberto Hern

El ciclón tropical es un remolino gigantesco que cubre cientos de miles de kilómetros cuadrados y tiene lugar sobre una parte considerable de los espacios marítimos tropicales y subtropicales del mundo.

El promedio anual es de 80 ciclones tropicales, con vientos sostenidos en los niveles bajos de más de 60 km/h, alrededor de un 66% de ellos alcanzan una intensidad mayor de 120 kilómetros por hora.

A diferencia de otros sistemas de rotación que se producen en la atmósfera, los ciclones tropicales tienen un núcleo central cálido que se desarrolla en la parte media, siendo un integrante necesario para su formación y mantenimiento.

Los satélites constituyen una ayuda indispensable para localizar estos temporales y seguir su trayectoria. En la mayoría de los casos, han proporcionado buenas estimaciones de la intensidad del ciclón. En los últimos años también se han ampliado las redes de observación internacional de diversas fuentes con información procedentes de barcos, aviones de reconocimiento, estaciones insulares, sondeos atmosféricos y radares.

Gracias a esta información es posible obtener una imagen general bastante coherente de la multitud de relaciones físicas básicas que explican por qué se forman los ciclones tropicales, sus características estructurales únicas en sus cambios de estructura. Además se cuenta con modelos dinámicos y estadísticos para predecir su comportamiento futuro a corto plazo.

Los ciclones se forman en el mar principalmente cuando existen aguas cálidas con temperaturas de la superficie del mar mayores de 26°C y un patrón favorable de los vientos que soplan en los hemisferios norte y sur (alisios) se unen cerca del Ecuador originando ocasionalmente centros de baja presión. El viento en la zona circundante fluye hacia la baja presión para entonces aumentar la subida del aire caliente y húmedo que libera vapor de agua.

El calor latente ganado por la condensación de vapor de agua es la forma principal de la energía. Una vez que ha comenzado el movimiento del aire hacia arriba será acompañado por la entrada en los niveles más bajos y por la correspondiente salida en los niveles superiores. Por la influencia de la fuerza de la Tierra, el aire converge, gira y comienza a moverse en forma circular.

La evolución del ciclón tropical se divide en cuatro etapas:

Se forma la depresión tropical. El viento empieza a aumentar en superficie con una velocidad máxima (media por minuto) de 62 km/h o menos, las nubes comienzan a organizarse y, la presión desciende hasta cerca de las 1 000 unidades (hectopascales).

Se desarrolla la depresión tropical. Adquiere la característica de tormenta tropical, ya que el viento continúa aumentando a una velocidad máxima entre los 63 y 118 km/h inclusive. Las nubes se distribuyen en forma de espiral y empieza a formarse un ojo pequeño, casi siempre en forma circular. La presión se reduce a menos de 1 000 hpa. En esta categoría se le designa un nombre según lista de la Organización Meteorológica Mundial.

Se intensifica la tormenta tropical. Adquiere la característica de huracán, ya que el viento aumenta a una velocidad máxima en superficie de 119 km/h o más. El área nubosa se expande obteniendo su máxima extensión entre los 500 y 900 km de diámetro produciendo intensas precipitaciones. El ojo del huracán cuyo diámetro varía entre 24 a 40 km es un área de calma libre de nubes.

En esta etapa de madurez el ciclón se gradúa por medio de la escala de Saffir-Simpson.

Los vientos más fuertes del huracán se dan en los niveles bajos, lo cual aumenta con la potencia del orden dos en la velocidad del viento y por esta razón pueden ser tan destructivos, donde el contacto con la superficie, origina una fuerte disipación por rozamiento.

En el caso de los huracanes que están intensificándose es necesario que la circulación hacia adentro, hacia arriba y hacia afuera sea mayor que la disipación por rozamiento, y en el caso de que estén en su fase de debilitamiento esta circulación transversal debe ser menor que dicha disposición.

En el límite superior la intensidad máxima del huracán está determinada por la temperatura del mar sobre la que se forma y se desplaza: cuanto más cálido sea el aire de la capa límite situada encima, en mayor medida puede la región de la pared del ojo mantener una presión baja considerando la estabilización que se produce en los niveles superiores.

Mientras que en las regiones tropicales las temperaturas en los niveles altos muestran poca variación, las temperaturas de los océanos presentan variaciones fuertes. Esta es la razón por la que la temperatura de la superficie del mar es un parámetro crucial para determinar la localización y la intensidad máxima que puede alcanzar un ciclón tropical.

Por consiguiente los huracanes no se forman ni se mantienen o no se intensifican a menos que estén situados sobre océanos tropicales cuyas temperaturas de la superficie del mar, sean mayores a 26°C, ni tampoco se forman o se mantienen sobre la tierra como en el caso de las bajas presiones extratropicales y los tornados.

Se disipa. Este inmenso remolino es mantenido y nutrido por el cálido océano hasta que se adentra en aguas más frías o al entrar a tierra firme, perdiendo rápidamente su energía y empezando a disolverse debido a la fricción que causa su traslación sobre el terreno, las nubes comienzan a disiparse.

REGIONES DONDE OCURREN CON MAYOR FRECUENCIA

El término "huracán" tiene su origen en el nombre que los indios mayas y caribes daban al dios de las tormentas. Pero este mismo fenómeno meteorológico es conocido en la India con el término ciclón; en las Filipinas se le denomina baguio; en el oeste del Pacífico norte se le llama tifón; y en Australia, Willy-Willy.

Existen seis regiones en el mundo donde se puede observar la existencia de huracanes: en el Hemisferio Norte, Atlántico, Pacífico nororiental, Pacífico noroccidental, y norte de la India. En el Hemisferio Sur, sur de la India y Australia y suroeste del Pacífico.

LAS TEMPORADAS DE CICLONES EN MÉXICO

Para el caso del océano Atlántico, la cuenca del Caribe y el Golfo de México, el número anual de ciclones tropicales es de nueve en promedio para el periodo de 1958 a 1996, con totales que varían de 4 a 19. La variación estacional es muy pronunciada, iniciándose en junio y terminando en noviembre; el mes más activo es septiembre.

Los ciclones con nombre en el océano Pacífico nororiental cuentan con un promedio de 16 para el periodo de 1968 a 1996; la variación estacional con un máximo de 25 y un mínimo de 6. La temporada se inicia el 15 de mayo y termina el 30 de noviembre, el mes más activo es en agosto.

En estos dos espacios marítimos hay cuatro matices de generación de ciclones:

La primera se ubica en el golfo de Tehuantepec y se activa generalmente durante la última semana de mayo. Los huracanes que surgen en esta época tienden a viajar hacia el oeste alejándose de México; los generados de julio en adelante, describen una parábola paralela a la costa del Pacífico y a veces llegan a penetrar en tierra.

La segunda región se localiza en la porción sur del Golfo de México, en la denominada "Sonda de Campeche". Los huracanes nacidos aquí aparecen a partir de junio con ruta norte, noroeste, afectando Veracruz y Tamaulipas.

La tercera se encuentra en la región oriental del Mar Caribe, apareciendo en julio y especialmente entre agosto y octubre. Estos huracanes presentan gran intensidad y largo recorrido, afectan frecuentemente Yucatán y Florida, en Estados Unidos.

La cuarta es la región oriental del Atlántico y se activa principalmente en agosto. Son huracanes de mayor potencia y recorrido, que generalmente se dirigen al oeste penetrando en el Mar Caribe, Yucatán, Tamaulipas y Veracruz, pero también tienden a recurvar hacia el norte afectando las costas de Estados Unidos.

EL IMPACTO DE LOS CICLONES EN LA PRODUCCIÓN Y EL CLIMA

El ciclón tropical constituye uno de los fenómenos naturales más destructivos. Los factores meteorológicos más importantes que producen daño son:

La fuerza de los vientos del huracán que proyecta o derriba objetos, imprime movimientos a las aguas de los océanos y ejerce fuertes presiones sobre las superficies.

La marea de tormenta es una elevación temporal del nivel del mar cerca de la costa que se forma por el paso del área central del huracán, la cual es debida a los fuertes vientos que soplan hacia tierra, a la diferencia de presión atmosférica entre el ojo del huracán y los alrededores. Esta marea puede alcanzar una altura mayor de 6 m, una pendiente suave del fondo marino puede propiciar la acumulación de agua por el viento y por tanto una marea de tempestad más alta.

Las precipitaciones intensas que acompañan a un ciclón tropical puede causar deslaves y provocar inundaciones.

El crecimiento de población en las costas del mundo ha hecho inevitable que aumenten, con el tiempo, los efectos relativos de los ciclones tropicales sobre la humanidad, como ha ocurrido en las últimas décadas en México. De igual manera, se han visto afectados los medios de comunicación, los transportes y la producción agrícola.

De acuerdo con los registros de penetración a tierra de los ciclones tropicales, es en los estados de Baja California Sur, Sinaloa, Quintana Roo y Tamaulipas donde penetran más.

CICLONES TROPICALES MÁS INTENSOS QUE HAN PENETRADO EN EL TERRITORIO NACIONAL

Se puede señalar al huracán Gilberto como uno de los más intensos en lo que va del siglo. Los daños más severos que causó ocurrieron en los estados de Quintana Roo, Yucatán, Tamaulipas y Nuevo León, y en menor grado en Campeche y Coahuila. En algunas zonas provocó la pérdida de vidas humanas y sus efectos destructivos fueron considerables. Dejó huellas de su paso en las actividades agropecuarias, las comunicaciones, la investigación y la infraestructura.

Con relación a los impactos del clima, estos fenómenos determinan un aumento en las precipitaciones principalmente en las regiones noroeste, norte y noreste, en donde se encuentran las áreas más secas del país, y en ellas se han desarrollado grandes extensiones de tierra de cultivo de irrigación, y en la actualidad esta creciente actividad económica está alcanzando un nivel en que el agua ha comenzado a ser un factor limitante para su desarrollo.

Los ciclones tropicales de ambos litorales del territorio mexicano constituyen una fuente importante de precipitación y recarga de los acuíferos durante la temporada de mayo a noviembre. Toda esta zona está sometida a variaciones en el régimen pluviométrico y las lluvias más importantes están relacionadas por la influencia de estos ciclones; su prolongada ausencia en el verano es una posible causa de la sequía en esta región.

Se sabe que las precipitaciones estacionales y anuales se correlacionan inversamente con la temperatura y que los déficits de lluvia usualmente van acompañados de temperaturas elevadas y de una mayor evaporación y disminución de la humedad atmosférica.

Como parece que en la variación natural del clima han existido periodos prolongados secos en esta zona, no se puede descartar la posibilidad de que una mayor incidencia de sequías (precipitación anormalmente baja) se relacione con una menor penetración de estos ciclones o un cambio de sus trayectorias en las que se desarrollen muy alejadas de las costas.

¿QUÉ HACER CUANDO SE APROXIMA UN HURACÁN?

Tener a la mano botiquín, radio y linterna de baterías con repuestos, agua hervida en envases con tapa, alimentos enlatados, flotadores y documentos importantes guardados en bolsas de plástico.

Mantener la radio de pilas encendido para recibir información.Cerrar puertas y ventanas, protegiendo internamente los cristales con cinta adhesiva colocada en forma de X. Asegurar todos los objetos sueltos que pueda lanzar el viento. Retirar antenas de televisión, rótulos u otros objetos colgantes.Llevar al lugar previsto los animales (si se es dueño de ganado) y equipo de trabajo. Tener a la mano ropa abrigadora o impermeable. Cubrir con bolsas de plástico aparatos u objetos que puedan dañarse con el agua. Limpiar la azotea, desagües, canales y coladeras, y barrer la calle limpiando bien las atarjeas.Llenar el tanque de gasolina del vehículo (si es es propietario) y asegurarse del buen estado de la batería. Sellar con mezcla la tapa de pozos o aljibes para tener reserva de agua no contaminada. Si se decide trasladarse al albergue ya previsto, una vez asegurada su casa, llevar consigo los artículos indispensables.

Fuente: México desconocido No. 248 / octubre 1997

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