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Museo de instrumentos musicales

Por: J. Guillermo Contreras Arias

El Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical “Carlos Chávez” constituye una de las pocas instituciones en el país especializadas en su campo. Este Centro cuenta, entre otras cosas, con una coleccion de Instrumentos Musicales.

La importancia de este patrimonio no sólo radica en la unidad temática y rigor científico que guarda en su exhibición, sino que a pesar de no ser una colección muy numerosa logra mostrar un rico panorama acerca de distintas soluciones que la humanidad ha dado a su inquietud por manifestarse con sonidos. Con aproximadamente 250 piezas ilustra un amplio paisaje geográfico, histórico, cultural y acústico con una énfasis especial en México.   

Si bien es cierto que existen en el país y en el extranjero otras importantes colecciones de instrumentos musicales mexicanos, ninguna de éstas ha gozado de una permanente proyección especializada como la del CENIDIM. En el caso de otras instituciones nacionales, los instrumentos musicales constituyen sólo una parte de los valiosos acervos patrimoniales, de tal suerte que cuando han sido exhibidos, la mayoría de las veces son complemento de un concepto histórico o etnográfico, junto con otros objetos de carácter o uso totalmente distinto (mobiliario, vestimenta, armas, etcétera).

Existen también algunas magníficas colecciones privadas con un significativo número y variedad de piezas, pero dada su casi nula presentación pública, son en su mayoría desconocidas. Sin embargo, puede afirmarse que gracias al filantrópico espíritu de algunos de estos coleccionistas es como se han podido efectuar diversas exposiciones temporales de instrumentos musicales mexicanos al cobijo de una o varias instituciones oficiales. En este sentido, el CENIDIM ha participado en innumerables exhibiciones realizadas en México y en distintos países del mundo, ya que cuenta con un número significativo de piezas extras -además de las expuestas en el Museo-, principalmente nacionales.

Es evidente la importancia del instrumento musical en el estudio y conocimiento de las culturas. Además de trascendente medio de expresión deI ser humano a través del tiempo y el espacio, contiene en su resolución morfológica gran cantidad de datos acerca de la cultura que Io produjo: conocimientos acústicos, filosofía, recursos materiales, etcétera.   

Retrospectiva histórica

Un aspecto significativo de la colección del CENIDIM es el hecho de que este acervo ha sido producto principalmente del trabajo de investigación de connotados etnomusicólogos mexicanos, quienes desde los albores de esta disciplina científica, en los años veinte, colaboraron con las instituciones que en la década de los setenta consolidarían este Centro. Personalidades como Concha Michel, Rubén M. Campos, Ignacio González Esperón, Francisco Domínguez, Higinio Vázquez Santana, Alfonso Pruneda, Alfonso Esparza Oteo, Roberto Téllez Girón, Henrieta Yurchenco, José Raúl Hellmer, Luis Sandi, Vicente T. Mendoza, Nabor Hurtado, Julián Zúñiga, Alfonso Ortega, Juan Herrejón, Eloy Hernández Márquez, Carmen Sordo Sodi, Federico Hernández Rincón, Hiram Dordelly, Guillermo Contreras, José Luis Sagredo, Fernando Nava y muchos más han contribuido de una u otra manera al enriquecimiento de dicho patrimonio.

La fundación del CENIDIM, al igual que el incremento de su colección, son resultado de una exhaustiva investigación musical a lo largo de nuestro territorio que incluyó la recopilación de todos los elementos que pudieran nutrirla. Es el caso de las vestimentas y máscaras tradicionales, elementos etnográficos íntimamente ligados con el arte sonoro

Entre la información más antigua relacionada con el Museo existe un oficio fechado en 1947 en donde se solicita la contratación de un técnico en artes populares capaz de realizar trabajos de campo y adquirir objetos para el "museo", para lo cual fueron contratados en ese entonces José Raúl Hellmer y Federico Hernández Rincón. Sin embargo, es hasta 1974 cuando mediante un informe presidencial se da a conocer la creación del CENIDIM, en cuyo seno se integraría un museo de instrumentos musicales. Como una táctica para el enriquecimiento de la colección, la directora en turno, la maestra Carmen Sordo Sodi, se dio a la tarea de solicitar donaciones de instrumentos a algunos municipios deI país y a las embajadas extranjeras ubicadas en Ia capital. Producto de tal empresa fueron las generosas donaciones de la entonces República Democrática Alemana, Argelia, Australia, Brasil, Cuba, República Popular de China, Finlandia, Francia, Israel, Noruega, Nicaragua y Sri Lanka, que amplió las fronteras de la colección conformada en sus inicios únicamente por piezas nacionales.

El Museo estuvo situado en la parte frontal de la planta baja del inmueble que albergaba al CENIDIM (Liverpool núm 16, colonia Juárez). Estaba integrado por dos salas: una nacional y otra internacional; el criterio de exposición en ambas se basaba en sistemas clasificatorios y su conjugación con aspectos históricos y geográficos.   

La sala nacional albergaba objetos representativos de las distintas familias de instrumentos, básicamente con todas las variantes subclasificatorias de acuerdo con su morfología y formas de ejecución. Así mismo presentaba un panorama geográfico-cultural de los instrumentos musicales en nuestro país a través del tiempo. Así, se encuentran ejemplares que ilustran la organografía precolombina, trascendentes modelos coloniales producto de la influencia europea y africana, y algunos otros resultado de influencias posteriores. Entre los idiófonos de percusión destacan la concha de tortuga percutida con cuernos de venado, una variedad de teponaztles, el cajón de tapeo, la marimba y el baa 'wehai; de los de sacudimiento, una gran variedad de maracas, sonajas y sartales; de ludimiento, güiros y algunos instrumentos de grupos indígenas del noroeste, y de los idiófonos de fricción, el denominado "bote del diablo".

Diversos membranófonos se mostraban en esta sala: de marco, de tubo y semiesféricos de varias partes de la República. En cuanto a cordófonos, esta colección cuenta con violines, monocordios, raveles, jaranas,arpas y algunos ejemplares particulares como el eeng de Ios seris, el salterio y el bajo quinto. Entre Ios aerófonos puede citarse un instrumento de origen precolombino en versión de los pames de San Luis Potosí, cuya particularidad estriba en la utilización de un mirlitón, una delicada membrana que vibra por simpatía a las emisiones de la flauta, lo cual otorga al instrumento un timbre muy peculiar; esta membrana está constituida por una especie de delicado papelillo extraído de un tipo de tela de araña.

Otro aerófono también de origen precolombino es el toxácatl, especie de corneta que proviene de la falda de los volcanes en el estado de Puebla; suele estar conformado a partir deI tallo de alguna gramínea silvestre (2 m de largo aproximadamente) o de un tubo de hojalata o de hule, y su pabellón es un cuerno de res. Su principal particularidad radica en que la ejecución de su trompetilla en vez de ser efectuada por insuflación como en la gran mayoría de aerófonos del mundo, es a partir de una trompetilla aspirada mediante un tubillo-boquilla colocado en Ias comisuras de los labios.   

Finalmente, en la sala nacional aparecían otros interesantes instrumentos, como es el caso de los cántaros, aerófonos de explosión. De este tipo existe una magnífica pieza proveniente de la Costa Chica, cuya ejecución consiste en las percusiones efectuadas con la palma abierta de una mano sobre la boca del cántaro, de manera tal que se producen explosiones en su interior, sonidos graves muy parecidos a los efectuados mediante el punteo en el contrabajo de cuerda. En el caso de la sala internacional, cabe mencionar que hay piezas representativas de América, Europa, África, Oriente y Australia, que ilustran diferentes periodos históricos de la humanidad, así como algunos fenómenos interesantes. Por ejemplo, la llamada respiración circular hecha en los aerófonos, que consiste en la ejecución ininterrumpida de un instrumento a partir de una depurada técnica de respiración con la nariz, que permite suministrar periódicamente aire a los pulmones y a la cavidad bucal. Es el caso del didgiredu australiano, especie de trompeta vertical con Ia que los aborígenes producen interminables zumbidos.   

Otro bello ejemplar digno de mención es el sheng, antiguo órgano de boca chino del que habrían de derivar -apenas el siglo pasado- una diversidad de aerófonos de lengüeta de marco en el mundo occidental: armónicas, acordeones y armonios.   

Finalmente, entre muchos otros instrumentos, sobresale por su valor una familia completa de orlos alemanes de exquisita manufactura. En la actualidad, los servicios del Museo se encuentran suspendidos debido al traslado del CENIDIM, junto con sus acervos, a las nuevas instalaciones del Centro Nacional de Artes, de lo cual seguramente surgirán algunos cambios en beneficio de este singular Museo, primero y único en su especie en México.

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