Suscríbete: Newsletter Revista
Suscríbete: Newsletter Revista

Barcelonnette: el rincón mexicano en los alpes franceses

El pueblo de Barcelonnette se encuentra en los alpes franceses pero es una ciudad con un pasado mexicano. Te contamos su historia.

En el Valle de Ubaye, en los Alpes franceses, se encuentra un pequeño pueblo rodeado de imponentes montañas de más de tres mil metros de altura, exactamente a mitad de camino entre Grenoble y Niza: Barceloneta (Barcelonnette). Desde aquí, a partir de principios del siglo XIX, cientos de familias emprendieron una larga migración a tierras lejanas, a un país nuevo del continente americano que saboreaba las mieles de su recién conquistada independencia: México.
                                                            
Hoy Barcelonnette se ha convertido en un rincón de México en Francia, la gran mayoría de sus habitantes tienen una historia paralela con nuestro país, muchos nacieron o tienen familia en tierras aztecas, casi todos han visitado o vivieron por largo tiempo aquí y finalmente regresaron a su lugar de origen, desde hace ya varias generaciones han ido y venido, en algunos casos hasta 5 generaciones, hablan perfecto español  y están muy bien informados de los principales acontecimientos que ocurren en México.
 

 

Primeras impresiones 
 
Desde la ciudad de Grenoble, para llegar a la Barceloneta, hay que tomar la Ruta de los Alpes (La Route des Alpes), un camino sinuoso de morfología accidentada e imponente que va desde la ciudad de Ginebra, en Suiza, hasta la costa mediterránea francesa, exactamente hasta Niza en la famosa Costa Azul. En el trayecto de Grenoble hacia la Barceloneta se pasa por la bella ciudad de Briacon, y más adelante se abre majestuoso el Valle de Ubaye con sus montañas nevadas, su río caudaloso y sus afluentes de suaves corrientes que lo bordean. Al llegar a la Barceloneta que se encuentra justo al centro del valle, un primer indicio: Camping Tampico, más adelante la avenida Porfirio Díaz, la Plaza Valle de Bravo frente al ayuntamiento, la desviación hacia el hotel Azteca y el hotel Villa Morelia en el pequeño pueblo de Jausier vecino de Barceloneta.

 

Villa Morelia es lo que aquí se conoce como una villa-castillo, que son suntuosas y elegantes mansiones de estilo anglo-normando enclavadas en el exuberante bosque; Morelia se yergue justo a la entrada del Parque Mercantour, donde empiezan los ascensos hacia las estaciones de sky. El lugar fue construido entre 1887 y 1889 por “Los cuatro sin mujer “, cuatro “barcelonettes” que vinieron a México hacer fortuna, específicamente a la ciudad de Morelia, regresaron muchos años después sin mujeres pero con mucho dinero, y construyeron la que sería la primera Villa Mexicana, después habitarían el horizonte muchas otras Villas Mexicanas, decenas, que fueron erigidas por migrantes que regresaron años después de su periplo mexicano.
 


 
 
Descubrir la Barceloneta 
 
La Barcelonnette (Barceloneta) fue fundada en el siglo XII con el nombre de Barcelone de Provence. Sin duda lo más notable son sus Villas Mexicanas construidas desde fines del siglo XIX, la mayoría construidas al este del poblado en las avenidas: Porfirio Díaz, Libération y Antoine Signoret. Con la aparición de estas Villas Mexicanas, la Barcelonnette quedo dotada de  una arquitectura, entonces moderna,  y sobre todo inédita en toda la región de los Alpes, con estilos que van del neogótico, al neo flamenco y al neo renacentista, y por supuesto la referencia con México son sus nombres: Villa Puebla, Villa Anita, Villa San Carlos, Villa Durango, Villa La Tapatía, Villa Morelia, etc.… ¡Son más de cincuenta Villas! construidas por los migrantes franceses que llegaron a México en el siglo XIX y que regresaron al Valle d´Ubaye con colosales fortunas. 
 
Además de la Villa Morelia, muchas otras propiedades pueden ser visitadas, por ejemplo: el Hotel Azteca que tiene un maravilloso mobiliario colonial mexicano, y piezas artesanales y de arte mexicano excepcionales; o la Villa que alberga el Museo” de la Valleé” que en su interior posee las referencias de esta sorprendente historia de migración masiva hacia México, con documentos y fotografías de época, y con una espléndida exposición de más de 1000 obras de arte mexicano; la Villa Puebla y la Villa Durango también pueden ser visitadas, están abiertas al público y funcionan como museos de artes decorativas.  
 

 
Por la central de autobuses se encuentra el único consulado honorario de Barceloneta, y se trata por supuesto del de México, el cónsul siempre está en la mejor disposición de recibir al visitante mexicano, si se llega a buena hora, es decir al final de la tarde, el cónsul suele invitar al visitante mexicano a su Villa Mexicana a tomarse un tequilita en su hermosa veranda que mira al jardín. 
 
Pero además de las villas, Barcelonnette es también su hermosa Plaza Saint Pierre (San Pedro), en la fachada del templo hay una placa que conmemora tanto a los franceses que vivían en México como a los mexicanos que vinieron a Francia a combatir en la Primera Guerra Mundial, y reza así: “A los ciudadanos mexicanos muertos por Francia durante la Gran Guerra 1914-1918”. Al interior del templo de Saint Pierre se descubre por supuesto a la Virgen de Guadalupe. A un costado del templo se encuentra una muy bien surtida y llamativa tienda de artesanías mexicanas: La Baïta, con hamacas, textiles, cerámicas, cestería, barro, sarapes, mascaras, joyería, etc… 
 
En la calle “Manuel”, el restaurante mexicano: La Adelita,  es ideal para disfrutar de unas nostálgicas enchiladas y  de unos tacos placeros, así, como en casita.
El cementerio es otra visita imperdible, sus tumbas monumentales diseñadas por los mismos arquitectos que construyeron las Villas Mexicanas son espectaculares, fueron realizadas con los mármoles más preciados de Europa, como los de Carrara, las capillas con columnas, las capillas-pabellones con pórticos de seis columnas que albergan los sarcófagos, las estelas y esculturas nos hablan sin duda de la bonanza  mexicana. 

 
Sobre la calle de” L´Adroit”,  justo pasando la alberca pública del poblado, se encuentra un espléndido mirador que regala perspectivas inigualables de la Barceloneta y del Valle de Ubaye. Sobre esta misma calle de “L´Adroit” llama la atención una placa que anuncia: “Les Sept Portes “  (Las Siete Puertas), un homenaje a los hermanos Arnaud,  primeros barcelonettes  en llegar a México en 1821 y que abrieron en el centro de la capital la tienda de telas “Las Siete Puertas”;  y es que la prosperidad de esta tienda fue la que dio origen a la posterior y formidable migración de los barcelonnettes a México. 
 
En la Plaza Valle de Bravo, que por cierto es pueblo hermano de la Barceloneta, se halla el hermoso Ayuntamiento ( L´Hotel de Ville) que fue financiado, como muchos otros edificios públicos del pueblo, por franceses que radicaron en México la mayoría de su vida y decidieron regresar a su tierra para pasar sus últimos años de vida. Muchas de esta historias se repiten en la Barceloneta, los ancianos platican de sus vivencias en la Ciudad de México, Puebla, Guadalajara, Veracruz y Chihuahua, y todos  tienen en común el hecho de que dejaron en tierras mexicanas a su descendencia, hijos, nietos, y bisnietos, y también ocurre que alguno de sus hijos mexicanos, todavía joven, decidió venir a la Barceloneta para hacer su vida, pero después los hijos de este regresaron a México para hacer la suya, y así es como se ha dado por generaciones este intercambio cultural entre la Barceloneta y México, una generación aquí y otra allá, vidas paralelas que se entrelazan entre uno y otro continente, y todos hablan perfecto español y aman la tierra que los acogió en los mejores años de su vida. 
 
Los más jóvenes, terminando el Liceo, tendrán su proyecto mexicano, vendrán de intercambio y se quedarán por lo menos un año en casa de algún pariente, en muchos casos acabarán quedándose en nuestro país definitivamente, y es que las historias de los antepasados las llevan puestas, México es genético, está en su sangre, ellos son los hijos de un fenómeno de migración masiva único en su género, por lo menos entre Europa y América, son los depositarios de esta historia donde las memorias se despiertan, los archivos personales se abren, los álbumes de fotos se ojean atentamente, y todos quieren saber de dónde viene cada uno, reencontrar sus raíces, es decir a sus primos, tíos o abuelos mexicanos. 
 
Cada año, la segunda semana de agosto, se lleva a cabo en la Barceloneta el Festival Latino-Mexicano, un evento que debela la cultura mexicana en todas sus facetas: danza, música, artesanías, moda, arte, fotografía, y cine, una semana festiva que alienta el intercambio cultural entre ambos países. Durante estos días los mariachis y las chinas poblanas están por todo el pueblo.
 

 
Un poco de historia 
 
Heléne Homps quien es directora del Museo” de la Vallée” sostiene que son hoy más de 60,000 los descendientes de barcelonnettes que viven en México. Más de 2,500 ubayanos (habitantes del Valle de Ubaye) – añade - emigraron a México en el siglo XIX y principios del XX, a partir de que los hermanos Arnaud  iniciaran  en 1808 el movimiento migratorio primero hacia Luisiana que todavía era francés y luego hacia México una vez consumada su independencia; ya desde tiempos ancestrales nuestros descendientes quienes eran campesinos y se dedicaban a la cría de ganado bovino emprendían largos viajes hacia Lyon, Grenoble y otras regiones de Francia para vender sus lanas y telas. Así es que estas migraciones hacia México – agrega - tuvieron que ver con esto, nuestros paisanos llegaron allá para trabajar en la manufactura de telas y ropa, y en el comercio de estas. Después, siguiendo el modelo de los grandes almacenes de Paris, inauguraron grandes y emblemáticos almacenes en México como: el Puerto de Liverpool, el Palacio de Hierro, las Fabricas de Francia en Morelia y Guadalajara que todavía hoy existen, y otras ya desaparecidas como el Centro Mercantil, la Ciudad de México en Puebla, las Fabricas Universales en Ciudad de México, etc… Estos grandes almacenes fueron precedidos por la instalación de las enormes fábricas textileras de Rio Blanco y Río Grande en Orizaba, de hecho existe hoy todavía una importante comunidad de origen francés en Veracruz, exactamente en San Rafael-Jipaltepec, donde la mayoría de los habitantes son originarios de la Barceloneta.
 

 
Pero no solo almacenes y fábricas de telas fueron abiertas en México por nuestros paisanos – añade - por ejemplo inauguraron la cervecería Moctezuma y algunos bancos. Antes de la revolución – concluye - el 27 % de la inversión extranjera en México era de Barcelonnettes, éramos después de los norte-americanos y británicos los principales inversionistas en su país.
 
Es pues, este rincón de los Alpes franceses, el lugar más mexicano de todo el continente europeo, un espiral infinito en esta relación franco-mexicana de casi dos cientos años que no termina. Barceloneta seguirá siendo para las futuras generaciones, el sitio donde se quiere y se sueña con México.

Los editores recomiendan: 6 pueblos de México para comprar artesanías

Comparte tu experiencia

Te Recomendamos