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Los desfiles de Día de Muertos existieron antes de James Bond, Einsestein los filmó ocho décadas antes

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Ciudad de México
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© Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México

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El Día de Muertos antes de James Bond ya ocupaba las calles. Eisenstein y una procesión de 2014 prueban qué existía antes de Spectre.

El Día de Muertos antes de James Bond ya salía de las casas y los cementerios para ocupar plazas y calles con calaveras, máscaras, dulces y celebraciones colectivas. Mucho antes de que Daniel Craig caminara entre esqueletos gigantes en Spectre, México había desarrollado distintas formas de llevar la relación con la muerte al espacio público, aunque ninguna era exactamente igual al enorme desfile que la película imaginó en el Centro Histórico de Ciudad de México.

La diferencia es importante. James Bond no inventó las celebraciones públicas de Día de Muertos y ni siquiera fue responsable de la primera gran procesión contemporánea de catrinas en la capital. Lo que ocurrió después de Spectre fue algo mucho más particular: una ficción inspirada en las tradiciones mexicanas terminó influyendo en la creación de un nuevo desfile institucional, con una ruta que conectó Paseo de la Reforma con el Zócalo.

Día de Muertos antes de James Bond: Eisenstein lo filmó ocho décadas antes

Las imágenes parecen responder por sí mismas. Calaveras, máscaras y personas que conviven festivamente con representaciones de la muerte aparecen en el material que el cineasta soviético Serguéi Eisenstein filmó durante su estancia en México para el proyecto ¡Que viva México!, varias décadas antes de que existiera la saga cinematográfica protagonizada por el agente 007.

Wikipedia.

Eisenstein llegó al país en diciembre de 1930 y permaneció durante alrededor de dos años trabajando en una película con la que pretendía mostrar diferentes aspectos de la historia y la cultura mexicanas. El proyecto quedó inconcluso, pero entre el material filmado aparece el Día de Muertos, celebración que fascinaba al cineasta desde antes de su llegada al país.

De hecho, el interés de Eisenstein por esta festividad no fue accidental. Investigaciones de la UNAM señalan que se documentó ampliamente en la obra de José Guadalupe Posada antes de registrar las celebraciones, mientras que el proyecto de ¡Que viva México! contemplaba un epílogo dedicado precisamente al Día de Muertos.

El cineasta soviético Serguéi Eisenstein filmó el Día de Muertos antes de James Bond. Filmoteca UNAM.
El cineasta soviético Serguéi Eisenstein filmó el Día de Muertos antes de James Bond. Filmoteca UNAM.

Las imágenes muestran máscaras, calaveras y una relación festiva con la muerte que el director quiso utilizar como cierre de su película. No documentan el mismo tipo de desfile multitudinario que actualmente atraviesa el centro de la capital, pero sí constituyen una prueba visual de algo importante: la dimensión pública, festiva y colectiva del Día de Muertos existía mucho antes de Hollywood y James Bond.

Celebraciones son incluso anteriores a Eisenstein

Para encontrar antecedentes tampoco necesitamos detenernos en la década de 1930. Durante el siglo XIX, las celebraciones de Todos Santos y Fieles Difuntos ya habían adquirido expresiones públicas en las ciudades mexicanas, aunque sus características eran muy diferentes de los desfiles contemporáneos.

Investigaciones difundidas por el INAH y la UNAM documentan la transformación de estas festividades durante aquel periodo. Junto con las visitas a cementerios y las prácticas religiosas comenzaron a aparecer dulces, juguetes, calaveras y otras expresiones relacionadas con una manera cada vez más festiva de representar la muerte.

En Ciudad de México, plazas, paseos y espacios públicos participaron de esa transformación. Hacia finales del siglo XIX, la prensa, las calaveras literarias y las imágenes de grabadores como Manuel Manilla y José Guadalupe Posada también contribuyeron a convertir la muerte en un recurso de sátira, diversión y crítica social.

Después de la Revolución, esa imagen adquirió además una dimensión nacionalista. Durante las primeras décadas del siglo XX, artistas, escritores y cineastas ayudaron a convertir el Día de Muertos en uno de los símbolos mediante los cuales México comenzó a representarse culturalmente ante sí mismo y ante el extranjero. Es precisamente dentro de ese proceso donde aparecen las imágenes de Eisenstein.

Una procesión de catrinas ya recorría la ciudad antes de Spectre

Existe además un antecedente mucho más cercano que complica todavía más la idea de que James Bond inventó este tipo de acontecimientos. El 26 de octubre de 2014, meses antes del rodaje de Spectre en Ciudad de México, se realizó la primera Mega Procesión de las Catrinas.

La iniciativa no surgió del gobierno capitalino. De acuerdo con sus propios organizadores, fue creada por Jessy Esquivias junto con un grupo de maquillistas con la intención de reivindicar el Día de Muertos frente al espacio que consideraban que Halloween estaba ganando entre las celebraciones mexicanas.

Jefatura de Gobierno Ciudad de México.

Aquella primera edición comenzó como un proyecto considerablemente más pequeño que el acontecimiento multitudinario en el que se convertiría posteriormente. Cientos de personas caracterizadas como catrinas participaron en una procesión que recorrió Paseo de la Reforma y avanzó hacia el centro de la ciudad.

Este dato resulta fundamental para entender la cronología. La Mega Procesión de las Catrinas nació en 2014; Spectre rodó su famosa secuencia en Ciudad de México en 2015 y el primer gran desfile gubernamental de Día de Muertos se realizó hasta 2016.

Por lo tanto, antes de que James Bond apareciera caminando entre esqueletos por las calles del Centro Histórico ya existía una procesión contemporánea dedicada a las catrinas. Se trataba, eso sí, de una iniciativa independiente y diferente del desfile que posteriormente organizarían las autoridades.

Entonces, ¿qué inventó realmente James Bond?

La secuencia inicial de Spectre llevó las celebraciones a una escala cinematográfica. Daniel Craig aparece caracterizado como esqueleto mientras atraviesa una multitud de personas disfrazadas, enormes figuras cadavéricas y músicos que avanzan por el Centro Histórico durante un supuesto desfile de Día de Muertos.

Para rodarla, la producción ocupó calles del centro y el Zócalo y reunió alrededor de 1,500 extras. La celebración parecía tan integrada a la ciudad que muchos espectadores podían suponer que estaban observando una tradición real que ocurría anualmente en Ciudad de México.

Pero ese desfile específico no existía. Era una creación cinematográfica construida a partir de elementos reconocibles de la cultura mexicana y llevados a la escala espectacular que necesitaba la película.

Ahí se encuentra la verdadera influencia de 007. Después del estreno de Spectre en 2015, aquella imagen generó expectativas entre visitantes extranjeros que llegaban buscando el gran desfile que habían visto en el cine. Las autoridades capitalinas decidieron entonces convertir parte de aquella ficción en un acontecimiento real.

De una película de 007 a una nueva ruta por Ciudad de México

El 29 de octubre de 2016 se realizó el primer gran desfile institucional de Día de Muertos organizado por las autoridades capitalinas. La relación con James Bond no fue una interpretación posterior: el entonces jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, reconoció públicamente que la idea había surgido a partir de Spectre.

El nuevo desfile partió del Ángel de la Independencia, recorrió Paseo de la Reforma y continuó hacia el Centro Histórico hasta llegar al Zócalo. Con ello apareció una ruta monumental que vinculó algunos de los espacios urbanos más reconocibles de Ciudad de México y que ayudó a establecer el formato de los grandes desfiles posteriores.

También existieron conexiones visuales directas con la película. En aquella primera edición participaron marionetas, mojigangas, carros y otros elementos monumentales, mientras parte de la utilería y el vestuario utilizados en Spectre sirvieron como referencia para el espectáculo.

Esto es lo que realmente cambió James Bond. 007 no creó las celebraciones callejeras de Día de Muertos ni originó las procesiones de catrinas; ayudó a detonar el formato y la ruta del gran desfile institucional que comenzó a celebrarse en 2016.

Día de Muertos, tradición mexicana que inspiró al cine

La historia resulta todavía más interesante si dejamos de pensarla como una disputa sobre quién “inventó” el Día de Muertos. Lo ocurrido durante el último siglo muestra, en realidad, una sucesión de transformaciones en la manera de celebrar y representar públicamente la muerte.

Eisenstein encontró en México una fiesta que ya le parecía extraordinariamente visual y la incorporó a su proyecto cinematográfico. Décadas después, las catrinas comenzaron a recorrer Paseo de la Reforma mediante una iniciativa independiente y, finalmente, Spectre tomó diferentes elementos de la cultura mexicana para imaginar un desfile que nunca había ocurrido exactamente de aquella manera.

Los desfiles de Día de Muertos ya existían antes de James Bond. Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Los desfiles de Día de Muertos ya existían antes de James Bond. Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

La ficción regresó entonces a la realidad. Un año después del estreno de la película, Ciudad de México convirtió aquella imagen cinematográfica en el punto de partida de un nuevo acontecimiento multitudinario, cuya ruta atravesó Reforma y el Centro Histórico hasta desembocar en el Zócalo.

Por eso, decir simplemente que “James Bond inventó el desfile de Día de Muertos” borra buena parte de la historia. Las celebraciones públicas de los muertos son anteriores, Eisenstein dejó imágenes de ellas hace casi un siglo y la Mega Procesión de las Catrinas nació incluso antes de Spectre. La aportación de 007 fue diferente: transformar esas referencias en una imagen cinematográfica tan poderosa que terminó influyendo en una nueva tradición urbana de Ciudad de México.

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