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Arte y Artesanías

Entrevista con Félix Hernández, el fotógrafo de sueños

10-03-2020, 4:29:17 PM
Ciudad de México
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© Félix Hernández

"La vida es foto, y las fotos sueños son". Te contamos sobre el trabajo de Félix Hernández, fotógrafo mexicano que ha representado al país en la Copa Mundial de Fotografía.

Las imágenes forman parte de nuestro día a día, reposan en el recuerdo más allá de la cotidianidad. Las fotos construyen y delimitan nuestro entorno, su poder es tan fuerte que forma memoria, y ¿qué sería del hombre sin la memoria? Muy probablemente nuestra existencia como seres humanos no sería la misma sin ese complejo liberador que radica en nuestros recuerdos.


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Félix Hernández

Cuando me enteré de que entrevistaría a Félix Hernández muchas preguntas vinieron a mi mente. Y es que Félix no es un fotógrafo común, él es un fotógrafo de sueños. Basta con ver algunas de sus imágenes para llenarse de interrogantes, de deseo por descubrir y caminar sobre la cuerda floja entre lo real y lo fantástico.

Con todo esto en mi cabeza me dispuse a conocer más sobre el creador mexicano. Gracias a la 5ª edición del Canon Zoom In Project pude asistir a la conferencia impartida por Félix. Y, por si esto fuera poco, tuve la maravillosa oportunidad de platicar con el ganador y representante mexicano de la Copa Mundial de Fotografía.

El inicio del sueño

TA: Nos podrías compartir una breve explicación de por dónde va tu trabajo artístico, ¿eres fotógrafo, artista plástico, modelista?

FH: Yo tampoco sé que soy, jajaja. A veces, tengo que decir que soy fotógrafo operativo, pero toda la parte de manipulación digital y los procesos manuales hace complicado describirme. Suena muy sangrón tal vez, pero yo diría que soy un contador de historias. Utilizo la fotografía, el arte digital y el modelismo para contar estas historias.

TA:¿Cómo fue tu camino en el mundo de la fotografía para llegar a ser un narrador de historias?

FH: Siempre he tenido curiosidad por crear. Estudié la carrera de Diseño Gráfico hace muchos años, en la época en la que no había computadoras ni cámaras digitales. Esto me ayudó pues trabajaba mucho con las manos y la creación de conceptos.

Félix Hernández

Trabajé en varios despachos creativos como diseñador gráfico y creativo, desarrollando conceptos para campañas publicitarias. Esto me llevó a experimentar con distintas técnicas, una de ellas fue la fotografía. Además de que siempre he sido muy curioso, y estoy tratando de encontrar nuevas herramientas y disciplinas que me ayuden a expresarme, así llegó la fotografía. 

Después vino toda esta parte de los modelos prácticos, efectos prácticos en estudio, como se hacía en la vieja escuela y que a mí siempre me llamó mucho la atención. Así empecé a mezclar todo este tipo de cosas y pues salió de forma natural. Se mezclaron todas estas disciplinas, mundos, para poder contar estas historias o compartir estas imágenes que tengo.

Dreamphography

TA: Nombras a tu trabajo Dreamphography, ¿cómo el sueño forma parte de tu creación?

FH: Muchos escritores, pintores, fotógrafos utilizan los sueños como una fuente de inspiración. Yo utilizó los sueños para crear, a veces recuerdo cosas que no son gratas; estoy soñando y debo estar preparado para eso, aceptarlo y entender que son sueños, pero obviamente es algo que está hablando de mi interior. Hay que tratar de convivir con ello.

Todo esto llegó a mí a través del miedo de que se me acaba el tiempo. Si me voy a dormir no puedo seguir creando, pero necesito dormir.

Entonces esto surgió de manera natural; no es algo nuevo utilizar los sueños como fuente de inspiración.

Existen mil técnicas, hay gente que dice que los puede controlar, yo no me clavo mucho en eso: simplemente sueño y a veces los programo si quiero cierta tendencia; o cuando quiero soñar con un tipo de cosas y con la práctica aparecen ahí.

Otras veces es fortuito, simplemente te dejas soñar y te llegan estas ideas. Muchas se quedan guardadas en cajones que tengo en la mente; antes las anotaba, ahora ya no. Cuando te llega un proyecto o ves algo, detona algo en tu cabeza y tienes esos cajoncitos que puedes abrir e ir sacando lo guardado; mucha de esa información apareció en sueños.

Fotografía, fantasía e infancia

TA: Viendo tu fotografía es claro que eres un maestro para engañar al ojo y a pesar de ello nunca es tu fin imitar la realidad. Me parece que tu fotografía es muy clara en eso y muchas veces raya en lo fantástico. ¿Cómo alimentas tu fotografía de este mundo fantástico?

FH: Me encanta que lo percibas así, porque es eso. Si bien la técnica busca cierto realismo, en el sentido —por ejemplo— de profundidad de campo o que un modelo esté bien construido y a escala. Es en eso en donde hay realismo: en la técnica y en la imagen final. La parte fantástica está en las ideas. La mayoría de mi trabajo, incluso comercial, está cargado un poquito de quién soy yo, cómo era de niño cuando jugaba. Afortunadamente mi infancia fue muy feliz, llena de apoyo, juguetes y tiempo para jugar y pues ahora la transporto. Quizás fue una época tan feliz que no quiero dejarla; me siento cómodo ahí.

Félix Hernández

Los sueños son fantásticos, cuentan historias fantásticas, algunas súper locas. Por ejemplo, yo sueño mucho con lugares amplios, en donde nunca me siento solo; me gusta estar solo, pero no me siento solo. Entonces casi siempre son fábricas, desiertos o lugares con nieve, son paisajes amplios en donde estoy solo y me siento bien.

Casi siempre estoy en medio de estos lugares; mucha gente experta en la composición fotográfica dice: “no pongas los elementos en medio”, “la regla de los tercios”… todas estas babosadas no me importan: casi siempre tiendo a poner las cosas en medio.

Todo este tema del humo y las nubes también es parte del lenguaje onírico. No es que siempre sueñe con humo y nubes, pero de alguna forma lo representa. Me gusta, le aporta algo etéreo. Entonces sí hay elementos en común que puedes ver en las fotografías, sobre todo en mis trabajos personales.

Obsesivo y detallista

TA: El manejo de los detalles en tus escenarios, el conocimiento de cada elemento en los espacios y las cosas es algo que manejas con maestría. Eres obsesivo, ¿cómo entrenas tu ojo para detectar y recrear estos detalles en tus imágenes?

FH: Está loquísimo porque obviamente yo no me considero tampoco un buen modelista. Llevo relativamente poco tiempo haciéndolo y son tantas las técnicas. Conozco a varios artistas de modelos a escala que son fantásticos.

Efectivamente, siempre he sido observador y obsesivo, y con el tiempo me he vuelto más observador y más obsesivo, para bien y para mal. Por ejemplo, ayer estaba pensando en las cortinas de acero de los negocios. Es una cortina de acero pero descríbela, ¿cómo se sujeta?, ¿tiene tornillos?, ¿qué ancho tienen estas placas de acero?, etc. Me parece que estamos acostumbrados a “ver” pero no vemos. Y pues obviamente por este tipo de trabajo me he vuelto más observador porque tengo que representar eso si lo quiero reconstruir.

Ayer me di cuenta, a veces hasta me da miedo o risa, que llevaba dos horas pensando en cómo son las cortinas: forma, estructura, color, textura, ¿de dónde se oxidan?, ¿por qué normalmente se oxidan más de abajo y de los lados? Y eso es solo la parte visual, después tienes que pensar, ¿qué materiales utilizo para hacerlo en escala?, ¿cómo represento todos estos diferentes elementos?

Entonces sí me clavo gruesísimo: veo una cortina, una taza de café, cualquier elemento, y lo analizo sobre manera. Sin embargo, soy malísimo para recordar caras, soy muy mal observador para ciertas cosas, me cuesta mucho trabajo. Pero no es así con los objetos: me apasionan, me encantan.

Modelos y objetos

TA: Tienes muchísimos modelos y juguetes. ¿Cómo es tu selección?, ¿En dónde los encuentras?, ¿ellos te encuentran a ti?

FH: Esa pregunta es súper complicada porque, de cierta forma, llegan a mí. Por ejemplo, soy fan de Star Wars, pues obviamente cuando veo modelos de Star Wars los quiero tener, a veces para foto y a veces simplemente lo quiero tener. No soy el clásico coleccionista que los pone en vitrinas. Yo tengo que abrirlos, tocarlos, jugar con ellos y si los voy a utilizar para foto, mancharlos, romperlos, interactúo con ellos.

Nunca fui una persona de coches, simplemente me llamó la atención el cochecito rojo. Después lo lleve a foto, se volvió viral y empezaron a hablarme marcas de coches. Comencé a comprar más modelos de coches y ahora me encuentro con que no sé nada de autos pero me apasiona el diseño.

Yo quería ser diseñador industrial y terminé haciendo diseño gráfico. Entonces siempre me ha apasionado el objeto y, por alguna razón, este mundo a escala. Los objetos que representan la realidad pero a una escala más pequeñita; es un trabajo artesanal impresionante. La posibilidad de tomar un avión y verlo desde todos sus ángulos, es algo que no podrías hacer con un avión de tamaño real.

Tengo muchos modelos, le tengo que bajar a esa obsesión porque voy diciendo: “quiero ese, ese, ese…”, quiero comprar varios y no me alcanza ni el tiempo ni el dinero ni el espacio. Por todo esto me he vuelto más selectivo y solo compro modelos que sé que voy a utilizar.

TA: Tu trabajo e intervención en objetos me llama mucho la atención. Me hace pensar en la relación de las personas con los objetos más allá de un fin utilitario. ¿Cómo es tu relación con los objetos y que representa para ti?

FH: Entre más entrenas el ojo, más te vas compenetrando. Veo una tipografía, ya no estoy hablando ni siquiera de un objeto tridimensional, estoy hablando del diseño de una tipografía, y siento una belleza en ella impresionante. Por el trazo de la línea, por la relación en el grosor entre una parte y otra, por cómo está estilizada. Soy malo en el diseño tipográfico, pero a veces cuando veo la tipografía se me pone la piel chinita. Es una emoción muy grande por la forma. Llevando todo esto al objeto pasa lo mismo, no siempre es el objeto per se, si no es la forma. En algunos aspectos soy espiritual y en otros soy tremendamente material. Me encantan los objetos.

World Photographic Cup

TA: ¿Qué significa para ti haber representado a México en la World Photographic Cup? Y, ¿cómo percibes a la fotografía mexicana internacionalmente?

FH: Por un lado, obviamente me siento orgulloso porque compites como equipo. Si bien tu fotografía es personal, formas parte de la selección mexicana. Por otra parte, hay que entender que eres seleccionado porque hubo un panel de jueces que dijo que tu foto era buena.

Ahí ya me lo tengo que tomar con calma porque si bien hay ciertos parámetros para juzgar, pues es relativo y es desde el punto de vista del juez. Entonces tampoco me la creo tanto porque hubo fotos espectaculares que quedaron fuera porque el juez lo ve así. Me ha tocado ser juez y sé lo difícil que es.

Estoy muy orgulloso pero siempre con los pies sobre la tierra. Más bien soy afortunado y también conozco el no ser afortunado como el año pasado que, según yo, tenía imágenes espectaculares y no quedaron. Pero eso no quiere decir que sea ni mejor ni peor, simplemente te da un parámetro para medir por donde anda tu imagen, qué impacto causa.

En cuanto a la fotografía de México en el exterior es muy bien vista y cada vez mejor: hay mucho talento mexicano. No sé si fue el año pasado, no tuve la oportunidad de estar, pero estuvo Emmanuel Lubezki. Ahí tienes un ejemplo en fotografía de mexicanos que la están rompiendo en el mundo al máximo nivel.

Específicamente en la Copa, cada vez participan más países ahora son cuarenta, el año pasado fueron 35, y México quedó en tercer lugar en ambas ocasiones. Por otra parte, hay poca participación de los mexicanos, supongamos que aquí participaron 3,000 fotógrafos, en cambio en Estados Unidos participaron 20,000. De lo que se trata es que más mexicanos se atrevan a participar, porque talento sí hay.

Cuando por ejemplo dicen: “Tu fotografía ganó el concurso al mejor fotógrafo de México”, bueno se refieren al mejor fotógrafo de México que entró al concurso. Hay cantidad de fotógrafos igualmente buenos o más que no entran al concurso. Yo les diría: “entren”, sería más competencia entre nosotros, a ese nivel, es mejor para no tener el tercer lugar sino el primero.

Algunos tips

TA: Muchos de nuestros lectores son apasionados de la fotografía, algunos tal vez apenas van iniciando y cargan su cámara a diario o cuando salen de viaje . ¿Tienes algún tip para aquellos jóvenes fotógrafos?  

FH: Una cosa es hacer fotografía y otra cosa es ser fotógrafo. Hoy en día, más que nunca, todo el mundo hace fotografía; con el celular, con la cámara etc. Ser fotógrafo como tal implica el conocer sobre fotografía y cómo funciona una cámara. Por ejemplo entender lo más básico, el triángulo: exposición, ISO, diafragma, tienes que conocer y entender muy bien esa relación, la parte técnica.

Lo más importante es ir educando el ojo al tipo de fotografía que te quieras dedicar. Mi recomendación es la siguiente: trata de involucrarte en ese mundo, como un asistente, como sea, pero trata de involucrarte.

Por ejemplo, en la fotografía de paisaje, trata de tomar la oportunidad de salir de tu zona, ir a conocer lugares distintos y lleva tu cámara. Dale tiempo a la fotografía. Porque a veces puedes ir de viaje pero sales con los amigos, la familia y ellos no son fotógrafos, por lo que no van a estar dispuestos a estar tres o cuatro horas en un lugar esperando a que salga la luz perfecta.

Es necesario que le des tiempo a tu pasión, a tu arte y que insistas e insistas y practiques. Entiendo que todos tenemos realidades y situaciones distintas, pero en la medida que puedas hacerlo, te tienes que involucrar en ese mundo y absorber todo lo que puedas, aunque todavía no sepas lo que quieres hacer. Tienes que atreverte y experimentar, de eso se trata la fotografía.

La pasión no se encuentra de un día para otro, tienes que hacer, provocarla, experimentar y darle tiempo. Tres, cinco, diez, quince años de hacer y hacer y hacer e insistir y, entonces, te encontrará.

La inspiración

TA: Imagino que ver el trabajo de los demás fotógrafos también alimenta la propia labor.

FH: Si lo haces como inspiración, está bien. Lo que pasa es que muchas veces nos comparamos, a veces para bien y otras no tanto. Lo mejor es ver el trabajo de los otros y tomarlo no en el sentido de si es mejor o peor que lo que tú haces, sino como una inspiración, observar su belleza.

Yo me inspiro de todo tipo de fotógrafos, también de personas que hacen modelos a escala, que son unos maestros, y me inspiro mucho en ilustradores. Mi principal fuente de inspiración viene de ilustradores conceptuales, ya que por el mismo trabajo fantástico ellos no tienen ninguna restricción. Si quieren crear un castillo y una cosa volando o un dragón dando vueltas, tienen esa facilidad de plasmarlo, lo que me provoca envidia de la buena. Pero siempre inspirándote no comparándote. Puedes compararte contigo mismo, ¿qué estabas haciendo ayer y qué estas haciendo hoy? El chiste de esto es que veas una evolución como profesionista y como persona.


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mm Viajera por naturaleza errante.
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