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Arte y Artesanías

Jacobo y María Ángeles, el arte de crear alebrijes en Tilcajate

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Jacobo y María Ángeles unieron sus vidas hace 27 años con un propósito: dejar un legado. En entrevista exclusiva, nos cuentan sobre su historia.

Al seguir su sueño, Jacobo y María Ángeles crearon una industria creativa en Tilcajate, Oaxaca, que volvió los monos de madera en verdaderas obras de arte que hoy cobran vida en copal, cerámica, joyería, zapatos y camionetas.

Jacobo y María Ángeles, mucho más que dos

Si la consigna fuera definirlos, las palabras que usaría serían las siguientes: hospitalarios, minuciosos, dignos y creativos.

Conmovida y orgullosa tras entrevistarlos, vengo aquí a contarles la historia de una pareja que se volvió una industria creativa de más de 260 personas, con presencia en seis localidades oaxaqueñas, con un taller que funciona como una escuela de artes y oficios, exposiciones y alianzas comerciales que nadie podría calificar de manera despectiva como folclóricas y, menos aún, merecedoras de regateo.

“Somos creativos con nuestras manos, por lo que deberían ser manos de abundancia no de pobreza”.

 Algunas claves de su éxito

A lo largo de 27 años de matrimonio y trayectoria en el negocio, han aprendido que la estrategia de dar seguimiento a los clientes con su contacto y la actualización de las bases de datos son una pieza clave para sobrevivir las crisis.

Aprendieron que el eje de la vida no puede ser sólo ganar dinero para el sustento y que las redes sociales y la digitalización los hizo mantenerse a flotesin perder el rumbo tras cerrar por completo sus servicios al turismo durante cuatro meses por la pandemia.

  • ¿A qué deben su éxito?

Apostaron por la calidad, respetaron su materia prima y tuvieron la visión de que todas y cada una de sus piezas tendrían que ser dignas de museo.

Luego, se expusieron a ver lo que hacían artistas en otras latitudes y se permitieron explorar, experimentar, ir más allá de su propia burbuja, comenta María con una chispa en la mirada.

“Las investigaciones fueron en dirección de nuestro desarrollo estético y la búsqueda de nuestra identidad. Abrimos una brecha y eso que detonamos hizo que nuestras piezas se volvieran obras de arte.

No fue fácil: son más de 15 años de investigación, concursos, participación en diferentes museos, libros, certificaciones.

Fue difícil hacerse un espacio pero lo logramos, y lo más importante ha sido que le dimos una plusvalía a la artesanía”, concluye con orgullo Jacobo.

Familia e identidad

La pandemia los unió como familia, los aclaró como empresarios, los avivó como creativos, los acercó a la siembra y a su sentido de vida más profundo.

Los hizo parar y escucharse. Al reflexionar sobre sí mismos hablan de Jacobo & María como si no fueron ellos.

Hablan con el respeto y el aprecio de una marca que los supera y al mismo tiempo los sostiene; les da identidad pero ya es un universo en sí mismo. Es un proyecto de dos que hoy por hoy ya cuenta con más de 160 colaboradores pero cuya proyección no se disminuye ni tantito.

Jacobo & María está articulado de compañeros, de paisanos, de amigos. Son familia. Se quieren, se cuidan.

Los orígenes

Jacobo afirma que la belleza en su obra les vino de su sangre zapoteca, de tomar el legado que recibieron de los textiles, de las formas geométricas, de lo sagrado del copal, de los colores que la tierra oaxaqueña regala.

María, en cambio, valora lo diferente: el arte de otros pueblos originarios, la esperanza de vida que significaba la migración, el ingenio que guardan las manos y las mentes de otros artistas.

Esta atención en aspectos distintos los ha complementado.

En algo se pusieron de acuerdo: no irse a los Estados Unidos como muchos paisanos y quedarse en Oaxaca, para ser precisos en Tilcajete, desde donde hicieron florecer sus tonas y nahuales, llenos de color y de texturas, mientras tenían un propósito, una visión:

la intención de trascender, de apostar por la calidad y la aspiración de vivir de lo que hacían, del oficio que aprendieron con mucha dignidad y que han perfeccionado al grado de “elevarlo” de artesanía a arte.

De árboles y sandalias

Antes de la pandemia otras crisis los habían golpeado y como buenos empresarios fueron aprendiendo de errores y fracasos para trabajar un taller que funciona como un universo, una industria creativa con múltiples caras.

Palo que habla

Se trata del proyecto de reforestación del copal que se ha ido conformando como un plan de bioconservación que les ha permitido proteger a la tierra y su materia prima al sembrar y cuidar el crecimiento del copal.

Gracias a este proyecto, cuyo nombre actual lleva sólo tres años pero en forma de vivero lleva 25 —los primeros 10 de forma comunal—, se han realizado alianzas comerciales con una causa común: la defensa de la semilla del copal.

Así arrancó la idea de crear una edición limitada para la marca alemana Birkenstock en 2014 y cuyo éxito permitió que se replicara en 2020 con 336 pares;la ganancia será donada a la plantación y cuidado de árboles a través de Palo que habla.

Rodolfo Morales, maestro y mentor

Corría el año de 1999 y Jacobo Ángeles, Rodolfo Morales y Alfonso Castillo fueron invitados a una exposición a la Universidad del Sur de California.

Durante la presentación del trabajo de los tres maestros que participaron en la muestra (Rodolfo Morales, Jacobo Ángeles y Alfonso Castillo) sólo mereció la categoría de artista el maestro Morales, quien en un gesto de humildad se dirigió a Jacobo y Alfonso para aclararles que lo que ellos hacían –tonas y árboles de la vida, respectivamente— era un arte como el de él (pintor).

Para Jacobo no fue una sorpresa lo que dijo el maestro Morales, ya que era una certeza que palpitaba en su corazón, pues fue la promesa que se hizo junto a María: que algún día sus piezas se volvieran obras de arte, piezas de museo.

Y lo consiguieron: además de que muchas de sus piezas forman parte de colecciones de museoscomo el Fomento Cultural Banamex y el Museo de Arte Popular en México, también realizaron obras que se quedaron en El Vaticano, en Italia; Santiago, Chile; San Diego, Estados Unidos, entre otros países.

También del maestro Morales tomaron la sugerencia de cuidar la materia prima, reforestar y cultivar la semilla de copal.

Los tonas se volvieron alebrijes

De cómo las tonas y nahuales se popularizaron como alebrijes nos contó Jacobo.

“La gente con el paso del tiempo empezó a llamarle alebrijes, ocurrió durante 1985 cuando participamos en una exposición en la tienda de Fonart en la que se expusieron juntas las piezas de cartonería de la CDMX y las de copal de Oaxaca y de ahí ya la gente lo ubicó como lo mismo: alebrijes”.

“Nosotros le agradecemos mucho al maestro Pedro Linares por haber creado la palabra con la que ahora nuestras piezas son reconocidas mundialmente. Nosotros lo hemos respetado siempre”.

La enseñanza como aprendizaje

Jacobo & María son mucho más que dos. Además de Palo que hablatienen el proyecto de cerámica de alta temperatura, Mogote.

También desarrollaron una línea independiente para la joyería,que se llama los Milagros de Sabina.

La manera de enseñar a sus compañeros artesanos del pueblo —que son familia, amigos— los empujó a seguir innovando, porque pronto Tilcajete se volvió famoso por la proliferación de los ahora llamados alebrijes.

Ellos se dieron cuenta de que debían explorar más antes de que sus alumnos superaran a los maestros y así fue como surgieron los proyectos paralelos.

“En este caso nosotros como maestros teníamos que aprender, que mejorar y que innovar. Entonces empezamos a aprender la plástica, el grabado, la litografía, después, nos vimos en la necesidad de aprender a trabajar la plata para hacer joyería. Por ejemplo, ¿cómo llevar el concepto de los tonas y nahuales a un pendiente?”

Una camioneta tona

Fueron tres años desde que nació el sueño de llevar la obra oaxaqueña a la camioneta Clase G de Mercedes Benz que cumplía 40 años.

El desarrollo del concepto, sumado al trabajo de vectorización y volumetría minucioso logró que los detalles de los diseños sean tan exactos que dan la impresión de ser calcomanías.

En tiempo formal pasaron entre 91 y 92 días en ejecutar los prototipos a la camioneta, pero, como bien afirma María, esta camioneta refleja los 26 años de experimentación que este laboratorio/familia/taller/industria creativa ha ido realizando a lo largo de su trayectoria.

Práctica, investigación, errores, ensayos, exposiciones, éxitos y fracasos respaldan una alianza de esta envergadura.

Sus hijos

Jacobo y María Ángeles, además de empresas, dieron a luz dos hijos: Ricardo, que tiene 26 años y está forjando su carrera como artista visual;cuenta con un despacho de diseño que nutre de un talento y visión particular a la marca al realizar la museografía, curar las imágenes de redes sociales, entre otras funciones. Y María Sabina, de 16, que está cursando la preparatoria. Mucho del amor que se percibe en esta pareja viene de su noción de comunidad, de arraigo, orgullo y familia. Insisto: son mucho más que dos.

El taller de Tilcajate
abre todos los días de las 8:00 a las 18:00 hrs

Se sugiere hacer previa reservación
Es necesario dejarse sanitizar, tomarse la temperatura y portar cubrebocas.

www.jacoboymariaangeles.com

autor Editora en jefe del sitio México Desconocido. Quiero contagiar mi pasión por México.
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