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Tocih, diosa abuela sicretizada con Santa Ana, la abuela de Cristo

Tocih y santa ana chiautempan

Chiautempan, Tlaxcala, fue el principal santuario a Tocih, la abuela de los dioses durante la época prehispánica. Por ello. los españoles la reemplazaron fácilmente su culto por la adoración a Santa Ana, madre de la Virgen María y abuela de Cristo.

Tocih (también Toci), cuyo nombre en la dulce lengua náhuatl significa «nuestra abuela», es una de las diversas formas en que los pueblos nahuas representaron a la feminidad divina. Además del nombre con el que se quiso expresar la profundidad de la tierra, también recibió los siguientes epítetos:

  • Teteoh Innan, “madre de los dioses”
  • Tlalli Iyollo, «corazón de la tierra»
  • Yohualticitl, «médica nocturna»
  • Temazcaltecih, «abuela de los baños de vapor»

Sin embargo, fue principalmente en el pueblo tlaxcalteca donde se le conoció bajo la advocación de abuela, contrastando con las versiones mexicas que hacían énfasis en la fertilidad y el placer sexual, asociándola a la deidad Tlazolteotl. También se le asoció con el tejido, lo que también tiene relación con el placer sexual, ya que el movimiento del hilo y la aguja son análogos a los del coito.

Tlazoltéotl
Tlazoltéotl, diosa mexica emparentada con Tocih

Su santuario principal se encontraba en la actual ciudad de Santa Ana Chiautempan, precisamente en el estado de Tlaxcala. Los primeros habitantes de esta región fueron los olmecas xicalancas, quienes se asentaron entre el 900 y 1100 d.C. y se dedicaron a la caza y el tejido bajo el patronazgo de Tonatiuh. Sin embargo, lluvias torrenciales en 1378 provocaron que este primer asentamiento se recorriera a Contla, dedicándose igualmente al tejido.

En el texto en náhuatl conocido como Tecuicpanécatl se habla de una refundación en 1380, esta vez bajo el amparo de Tocih. Además, se registra ya el nombre de Chiautempan como topónimo del lugar con la llegada de los teochichimecas o tlaxcaltecas, quienes respetaron el templo y extendieron el culto de Tocih, la abuela de los dioses.

Chiautempan, el santuario prehispánico de Tocih

Entre 1100-1521 Chiautempan se consolidó como parte de los Señoríos de Tlaxcala y alcanzó su época de esplendor prehispánico; fue una de las regiones que sufrieron el bloqueo del imperio mexica que les impedía comerciar, lo que provocó un gran recelo que culminaría en la alianza con los españoles.

Tras la caída de Tenochtitlán y el inicio de la evangelización, los españoles desmantelaron el teocalli de Tocih. Cabe señalar que debido a los pactos entre españoles y señores de Tlaxcala, la zona fue el laboratorio perfecto para planificar la expansión católica en otros territorios. Una de las acciones, que posteriormente se replicaría, fue asociar las deidades con santos católicos semejantes para con ello generar una mayor empatía con la población macehual que, pese a contar con gobernantes sometidos voluntariamente a los españoles y que rápidamente aceptaron el bautismo, no estuvieron exentos de resistencia y violencia.

Santa Ana Chiautempan
Vive Santa Ana Chiautempan Imagen de Santa Ana al interior de su parroquia en Chiautempan, Tlaxcala.

Este es precisamente el caso del santuario de Tocih, cuyo teocalli fue demolido y que, siendo el lugar donde se adoraba a «nuestra abuela», recibió una nueva abuela como huésped: Santa Ana. El santuario de Santa Ana de Chiautempan fue fundado en 1524 por el franciscano Martín de Valencia, poniendo fin a las ofrendas a Tocih, abuela de los dioses y deidad de los textiles, pero inaugurando el patronazgo de Santa Ana hacia el pueblo productor de los sarapes, tradición que se conserva hasta la actualidad y que tiene su temporada de esplendor en la Feria Nacional del Sarape, en la que incluso se ha dedicado nuevamente el evento a la diosa prehispánica.

Tocih y su cultura sobrevivieron en la figura de Santa Ana de Chiautempan

El templo, concluido en el siglo XVII, es mezcla del estilo barroco, toscano y churrigueresco. Se trata de uno de los ejemplos más notorios del mestizaje religioso que recurría en numerosos detalles a referencias prehispánicas para adoctrinar a los indígenas; ejemplo de ello son el relieve del árbol de la vida que ilustra la conexión entre el cielo y la tierra, las flores de cuatro pétalos que representan el Nahui Ollin, símbolo del «Verdadero Dios», y las estatuas de los macehuales alados, parecidos a los ángeles, en acción de «cargar lo divino», una idea con fuerte arraigo entre la población indígena, quienes creían que el trabajo de todas las clases permitía el funcionamiento armónico del universo.

Parroquia de Santa Ana Tocih
Miguel Tamayo Parroquia de Santa Ana, ocupa lo que alguna vz fue el teocalli de Tocih.

Rituales y tradiciones prehispánicas que adquirieron un nuevo formato

Asimismo, se conservaron tradiciones importantes relacionadas con Tocih, como es la producción del famoso«mole prieto», cuyo antecedente directo es el tlilmolli, cuya base principal es el nixtamal, y que se ofrecía a la «abuela de los dioses», entonces acompañada de guajolote o itzcuitle. Con la llegada de los españoles la carne se reemplazó con carne de cerdo y se añadieron numerosos ingredientes, pero conservó su carácter religioso, ya que sigue produciéndose para las fiestas patronales y celebraciones religiosas, entre ellas la fiesta de Santa Ana (26 de julio) y para venerar la imagen de Nuestro Padre Jesús del Convento de Santa Ana Chiautempan.

También, existen tradiciones rituales que sin duda evocan a las deidades femeninas prehispánicas, como lo es barrer el templo de Nuestra Señora de Santa Ana para buscar fertilidad. El ritual debe realizarse por tres días, mientras la mujer que busca quedar embarazada porta una cinta atada a la altura del vientre. Sin duda, el paralelo con el nacimiento de Huitzilopochtli en el seno de Coatlicue es innegable, pero también es fácil asociarlo con la búsqueda de Santa Ana de quedar en cinta durante su vejez.

Finalmente, desde el secularismo cultural, con el objetivo de recuperar el legado cultural tlaxcalteca, desde 1989 se realiza el Premio Toci, el cual busca premiar al mejor orador de México.

¿Quién fue Santa Ana y por qué se le relacionó sin dificultad con la diosa abuela?

Santa Ana es reconocida como la madre de la Virgen María y, por ende, la abuela de Jesús, aunque su figura no aparece en los evangelios canónicos, sino en textos apócrifos como el Protoevangelio de Santiago. Según esta tradición, Ana y su esposo Joaquín eran una pareja piadosa que sufrió durante veinte años el dolor y el estigma social de la esterilidad; se cuenta que, tras las súplicas de ambos y el retiro de Joaquín al desierto, un ángel se les apareció para anunciarles que, pese a su edad, concebirían a una hija santa.

Esta narrativa de la «vejez fecunda» permitió un puente simbólico casi perfecto con Tocih. Mientras la deidad nahua era la «Abuela de los Dioses» que personificaba la fertilidad latente en la tierra, Santa Ana representaba la raíz venerable de donde brotó la salvación cristiana. Ambas figuras fundieron en el imaginario popular el arquetipo de la matrona protectora: una anciana sabia que, lejos de ser pasiva, custodia activamente el origen de la vida y el linaje divino, facilitando que el macehual viera en la santa católica a su antigua protectora de los textiles y los partos.

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autor Filósofo por formación. Contempla el alma e imaginación de México.