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Vuelo en parapente en Valle de Bravo

El secreto del vuelo libre está en saber cómo se comporta el viento, que puede ser el mejor amigo o el peor enemigo del piloto, aprende a controlarlo, únete a él y déjate llevar.

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¿Quién no ha soñado con volar como un ave y navegar entre las nubes? Hasta hace muy poco tiempo sólo algunos tenían el privilegio de experimentar la libertad de volar. En un principio era sólo cosa de locos que se tiraban de un acantilado suspendidos de un triángulo de tela conocido como hanglider, o ala delta, pero luego vino la innovación del parapente, el cual acercó el sueño de volar a toda aquella persona que tenga el valor y las ganas de aproximarse al cielo. 

Hoy cualquier fin de semana es ideal;para ir a Valle de Bravo, pintoresco poblado del Estado de México, y realizar un vuelo tándem. Éste consiste en volar con un instructor para saber si no te mareas y si el cielo es tu terreno a explorar, para después inscribirte en un curso básico y en menos de un mes desplegar tus propias alas y surcar los cielos como un águila real.  Actualmente Valle de Bravo se ha convertido en la Meca del vuelo libre en México; sus condiciones atmosféricas resultan ideales para el vuelo, y por ello se ha colocado como uno de los mejores sitios en Norteamérica, donde año con año cientos de pilotos de todo el mundo se dan cita para disfrutar de plácidos vuelos. En los últimos tiempos se han llevado a cabo importantes eventos y campeonatos de vuelo libre.   

HISTORIA DEL PARAPENTE EN EL MUNDO

El parapente tiene su origen en el paracaídas tradicional de salto (ram-air-parachute), sólo que es un ala mucho más grande con un perfil perfectamente aerodinámico. El ala de nailon está compuesta de celdas abiertas por delante (borde de ataque) y cerradas por detrás, de modo que el aire infle nuestra ala y nos libere de la fuerza de gravedad. Para volar no es necesario saltar de un avión, pues con el parapente se despega desde montañas, lomas o acantilados.  El parapente tiene características de vuelo muy eficientes que permiten subir con corrientes de aire ascendentes y recorrer grandes distancias. El piloto, sentado en un arnés, controla el parapente con dos manerales en cada mano; en total el parapente tiene un peso de 6 kg y un piloto puede estar listo para volar en cinco minutos, alcanzando velocidades de entre 30 y 40 km/h. 

El parapente es la forma más fácil, práctica, segura y económica de volar, y hoy por hoy es el deporte aéreo más popular en el mundo, con más de 500 000 pilotos activos. El primer vuelo se realizó en 1978, cuando a un alpinista loco se le ocurrió bajar de la montaña inflando un paracaídas, sistema que de inmediato fue adoptado por los jóvenes alpinistas europeos, quienes luego lo transmitieron al resto del mundo.  Con el parapente se pueden volar más de 100 km de distancia y alcanzar alturas superiores a los 5 000 msnm, aprovechando las corrientes de aire caliente conocidas como termales; basta mirar a las águilas cómo permanecen suspendidas en el aire para intentar descubrir su mundo.  En 1976 las llamadas alas delta atrajeron la atención de los dos hijos menores de don Agustín Gutiérrez Peláez (véase recuadro), Francisco y Miguel Gutiérrez, de 15 y 13 años respectivamente, quienes continuando con la tradición y legado de su padre, comenzaron a volar con este tipo de alas que en algunas ocasiones ellos mismos fabricaban: de esa manera surgieron como los auténticos pioneros de este deporte en México, introduciendo además muchas de las nuevas formas del vuelo libre, como el avión ultraligero en 1979 o el parapente en 1988.   

A VOLAR

Antes que nada hay que conocer el equipo y saber cómo funciona. El equipo está compuesto de casco, goggles, overall, botas, silla arnés, altibario sonoro (éste nos indica por medio de sonidos la altura y las corrientes de aire ascendente y descendente), brújula, GPS (sistema de posición global satelital), paracaídas de emergencia, variómetro y copa, vela o campana.  Las primeras maniobras se llevan a cabo en tierra, donde lo primero es levantar una y otra vez nuestra ala multicolor, tratando de mantenerla en el aire sobre nuestra cabeza el mayor tiempo posible, cuidando que las líneas no estén enredadas, que nuestro arnés esté bien conectado a la vela y que los controles funcionen correctamente.

Después de varios despegues a baja altura, practicamos nuestro aterrizaje, siempre en contra del viento, y empezamos a identificarnos con los vientos. Para el despegue extendemos nuestra vela en el piso, separamos muy bien las líneas, revisamos los manerales y enganchamos la silla-arnés a la copa; una vez listos esperamos una buena racha de viento y sin titubear jalamos e inflamos nuestra vela y corremos hacia al vacío, hasta liberarnos de la fuerza de gravedad y levantar el vuelo; inmediatamente nos acomodamos en nuestra silla-arnés, estabilizamos el vuelo y checamos nuestro variómetro, que nos indica dónde están las termales, y comenzamos a volar, contemplando el inigualable paisaje de Valle de Bravo con sus estrechas callejuelas, sus casas blancas de tejados rojos y su mágico lago. 

El secreto del vuelo libre está en saber cómo se comporta la fuerza invisible del viento, que puede ser el mejor o el peor amigo del piloto; con poco viento es difícil inflar el parapente, mientras que con fuertes ráfagas el ala se sale de control.  La velocidad ideal de los vientos es de 8 a 16 km por hora, en dichas condiciones podemos volar durante horas y horas, alcanzando grandes alturas y velocidades de crucero de entre 40 y 65 km por hora. Los pilotos profesionales pueden elevarse hasta los 6 000 m, donde es indispensable utili-zar oxígeno suplementario. 

Después de media hora de volar sobre los espesos bosques de Valle de Bravo, cuyo verdor contrasta con las azules y plateadas aguas del lago, nos preparamos para aterrizar en el Club de Vela Santa María. En un principio el aterrizaje es una de las maniobras más delicadas, pues hay que calcular muy bien nuestra entrada a la pista para evitar caer en alguna de las casas del pueblo o en el lago (los pilotos principiantes vuelan con chaleco salvavidas, pero los instructores siempre están atentos para auxiliarlos en cualquier eventualidad).  Otro sitio de despegue está ubicado a 17 km de Valle en línea recta; se conoce como El Peñón, y se encuentra a una altura de 2 300 msnm, con un desnivel de 1 600 m en relación con el suelo. Este sitio de despegue es sólo para pilotos avanzados.  Resulta todo un espectáculo ver a los pilotos expertos y más audaces realizar emocionantes acrobacias de vuelo. 

El vuelo libre en parapente es una invitación a abrir el horizonte y apropiarse de un paisaje que se ensancha conforme uno va ganando altura, alimentando nuestro espíritu de libertad. 

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