PUBLICIDAD
Mineral de Pozos, un pueblo fantasma en territorio guanajuatense
PUBLICIDAD
Ranking
Newsletter de México Desconocido México Desconocido en Facebook México Desconocido en Twitter México Desconocido en Google+ México Desconocido en YouTube México Desconocido en Flipboard RSS de México Desconocido
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Arte popular oaxaqueño. Formas, texturas y colores

Por: Carlos Romero Giordano

historia prehispánica de Oaxaca en textiles, alfarería, machetes, cuchillos ...

La historia prehispánica de Oaxaca se inició alrededor del 1600 a.C., posiblemente en el valle de Etla, uno de los valles centrales; entre el 1400 y el 1200 a.C. los habitantes de los valles de Oaxaca y Nochistlán iniciaron el surgimiento de centros urbanos y religiosos importantes, y para el 900 a.C. el contacto con la cultura olmeca sería determinante para el extraordinario desarrollo multicultural que caracterizó a la región central del estado, cuya diversidad geográfica distribuida en una superficie cercana a los 100 000 km2 favoreció el surgimiento de numerosos grupos étnicos cuya cultura ha llegado hasta nuestros días, manifestada entre otras características por una fantástica variedad en su arte popular que ha colocado a Oaxaca como uno de los estados de la República más ricos en este tipo de manifestaciones culturales de inequívoca identidad.

La producción de textiles artesanales de Oaxaca se divide en tres grandes grupos: aquellos tejidos en telar indígena conocido como “de cintura”, elaborados con muy diferentes técnicas para su ornamentación; los tejidos en telar de “pedal” introducido por España apenas consumada la conquista, cuya producción está hecha mayoritariamente con lana, y por último los textiles mestizos destinados casi siempre para consumo del turismo, lo que les resta calidad y muchísimas horas de paciente elaboración. Aquí es importante señalar que el estado de Oaxaca es ya el último que aún mantiene viva la tradición de teñir algunos textiles tanto con el caracol púrpura (Purpura pansa) como con la cochinilla de grana (Coccus cacti), y es también el que mantiene la mayor producción de algodón de color natural café en distintas tonalidades, conocido con el nombre de “coyuchi” (Gossypium mexicanum) que debido al tamaño de su capullo sólo puede ser hilado a mano.

La alfarería oaxaqueña es conocida mundialmente por el barro “negro”, cuya producción se trabaja en su lugar de origen, el poblado de San Bartolo Coyotepec; pero existen infinidad de pequeñas comunidades en el valle central que trabajan el barro con características propias, como sucede en Atzompa. La ciudad de Oaxaca cuenta con algunos talleres famosos y en la región del Istmo existen aquellos dedicados a producir las famosas figuras conocidas como “tanguyú” que sirven para mantener el agua fresca. Con la técnica prehispánica de la “cera perdida” se trabaja la inmensa mayoría de la joyería oaxaqueña, que es famosa por su carácter suntuario; a nuestro juicio, los mejores talleres se encuentran en la capital del estado, pero también existen en Mitla y en Tehuantepec, donde los “tumbagones”, que son unos anillos de boda verdaderamente hermosos, sólo se fabrican sobre pedido en pequeños talleres familiares dedicados a confeccionar los costosísimos collares y pulseras usados por las mujeres tehuanas. La cestería se elabora prácticamente en todo el estado, siendo la más fina los canastos y cestos que se tejen en Ocotlán; en las zonas costeras y en el Istmo se producen hamacas y redes que tienen una demanda local asegurada.

La fabricación de machetes, cuchillos de campo, dagas, espadas y cubiertos de mesa se localiza tanto en Ocotlán de Morelos como en la ciudad de Oaxaca. La mayoría de estos objetos son decorados con la técnica de “ácido”, aunque también los hacen acabados con “buril”, siendo estos últimos verdaderas piezas de colección. Los objetos hechos con piel son muy variados: monederos, bolsos, cinturones, sandalias y prendas de vestir que han alcanzado en los últimos años una sorprendente calidad, que va de la mano con ingeniosos juguetes populares, adornos de hoja de lata, máscaras e infinidad de artículos que nos revelan sin problema la capacidad creativa y la sensibilidad plástica de los artesanos oaxaqueños. 

 

Compartir

ComScore
IASA Comunicación