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Creel, puerta de entrada a las Barrancas del Cobre

Por: Luis Romo Cedano

Visita este pueblo mágico y descubre en él solo un poco de las maravillas que ofrece la Sierra Tarahumara: enormes formaciones rocosas, bosques interminables y cascadas que, vistas desde las alturas, son todo un poema a la naturaleza.

Llamado originalmente Rochivo por los rarámuri, se ubica a 247 kilómetros al sureste de la ciudad de Chihuahua, sobre las partes altas de la Sierra Madre Occidental, conocida como Sierra Tarahumara.

En 1907, al ser inaugurada la estación del tren, se le dio su actual nombre, en honor al famoso gobernador local Enrique Creel. Al paso de las décadas, este pueblo ganó importancia por su industria maderera y como nudo de comunicaciones de la sierra. Los viajeros descubrieron poco a poco los múltiples atractivos naturales que lo rodean. Hoy es un punto imprescindible de todo viaje al estado grande.

Lo mejor para conocer


Lo más notable de este agradable pueblo maderero está en la Plaza de Armas y sus alrededores inmediatos. En medio de la explanada arbolada hay un sencillo quiosco y un monumento a Enrique Creel.

En la esquina noreste de la plaza se levanta la Iglesia de Cristo Rey de estilo neogótico y junto a ella, el Templo de Nuestra Señora de Lourdes, ambas construcciones muy austeras del siglo XX. En el costado poniente de la plaza no hay que perderse la Casa y Museo de las Artesanías, dedicado a los rarámuri. Además de un interesante acervo de piezas históricas, utensilios de uso cotidiano y fotografías; su tienda ofrece una gran variedad de artesanías. Hacia el poniente del pueblo, hay un mirador natural en lo alto de una colina, donde se encuentra un Monumento a Cristo Rey, una imagen de ocho metros de altura de Jesucristo con los brazos abiertos, que ya es una figura emblemática de Creel.

A escasos kilómetros al sureste del centro de Creel está San Ignacio Arareco. Si no se ven casas alrededor es porque sus habitantes tarahumaras viven dispersos en el bosque circundante.

Ahí vale la pena observar su vieja iglesia de piedra, la misión, que es el centro de reunión de la comunidad y donde realizan sus celebraciones ancestrales. Hay varios parajes con grandes rocas a las que la erosión les ha dado formas muy caprichosas. Está el Valle de Los Hongos, el Valle de Las Ranas y, el más famoso de todos, el Valle de los Monjes, a veces llamado “Valle de los Dioses”. Ahí se yerguen gigantescas peñas verticales, algunas de las cuales superan los 50 metros de altura. Un par de kilómetros más allá se encuentra el Lago de Arareco, un bellísimo cuerpo de agua en forma de herradura, con 40 hectáreas de superficie y rodeado de un sereno bosque de pinos. Este lugar cuenta con algunas cabañas campestres de alquiler.

Cómo llegar


En automóvil. De Chihuahua tomar la carretera 16 rumbo al oeste. Al pasar Cuauhtémoc llegar al entronque de La Junta y seguir por la carretera a Basaseachi – Hermosillo. En el entronque de San Pedro tomar la carretera hacia Creel.

Festividades


- Semana Santa: Es una fiesta destacada en la que los tarahumaras rompen con los tradicionales festejos mexicanos. Se reúnen con su vistosa vestimenta alrededor de la iglesia para oír el nawésari o sermón.
- 31 de julio: De acuerdo a las raíces rarámuri, celebran la fiesta patronal de San Ignacio de Loyola en Arareco.
- Noviembre: A fi nales del mes, en Creel se celebra la Fiesta patronal de Cristo Rey.
- 12 de diciembre: Con celebraciones vistosas, llenas de colorido y de acuerdo a las tradiciones tarahumaras, celebran en Arareco, la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.

Lo típico


La artesanía más tradicional de los rarámuri es la cestería, en especial los wares, canastas tejidas con palmillas. Pero en fechas recientes, han incursionado con gran maestría en productos de madera tallada, objetos decorativos y muebles; objetos de barro y artículos de lana. Asesorados por escuelas italianas, también comienzan a fabricar violines de una calidad extraordinaria.

Lo + sabroso


La comida tradicional serrana destaca por sus productos deshidratados como la carne seca y los chiles secos. Ambos son ingredientes esenciales de uno de los platillos más típicos de la región: el delicioso caldillo de carne seca, fácil de encontrar en Creel, sabe mejor si lo acompaña con tortillas azules, del maíz que se da en la sierra. Ricos platillos se preparan con mariscos frescos, todos los días los trae el ferrocarril recién extraídos de la bahía de Topolobampo en Sinaloa.

Recomendación


Tu puedes contratar guías de la organización local para caminatas, observación de aves, recorridos en bicicleta de montaña, exploración de cuevas, cabalgatas a los miradores y otro tipo de excursiones.

Conoce +


Creel se encuentra en el parteaguas de la Sierra Tarahumara. Los arroyos que nacen a unos cuantos kilómetros al oriente, son parte de la cuenca del río Conchos, afluente del río Bravo. Los del sur y el poniente, como el arroyo San Ignacio, ya alimentan los ríos de la Barrancas del Cobre, que desembocan en el Pacífico.

Alrededores para descubrir


De Creel puedes llegar a Recowata, localizado 15 kilómetros al sur, donde hay un maravilloso manantial de aguas termales. Requiere un día para ser disfrutado y si prefieres puedes acampar junto al manantial y admirar el paisaje en medio de la barranca. Otro sitio de fácil acceso es Cusárare, a 21 kilómetros al sureste de Creel, ahí puedes visitar la misión Los Santos Cinco Señores de Cusárare construida en 1733 por los jesuitas, en su interior apreciarás interesantes diseños tarahumaras.

A unos pasos se encuentra el sorprendente Museo Loyola, con una excelente colección de arte sacro virreinal de la región serrana. A unos kilómetros, está la cascada de Cusárare, de 30 metros de altura, rodeada de un hermoso bosque. Entre julio y diciembre, las lluvias la hacen especialmente bonita.

Creel es puerta de entrada a las Barrancas del Cobre, ahí, puedes contratar diversos tipos de excursiones que le permitan acercarse a ellas y ver su magnificencia. Desde ahí hay también transporte público a puntos como Batopilas, un viejo pueblo minero en el fondo de las barrancas. Una manera cómoda y espectacular de ver las barrancas es, por supuesto, desde el ferrocarril Chihuahua al Pacífico, El Chepe. La estación Divisadero, cuyo nombre hace honor a la vista que desde ahí se tiene, está a sólo hora y media de distancia. Aunque, claro, no faltan panorámicas maravillosas en el resto del trayecto hasta Los Mochis, Sinaloa.

Otro lugar extraordinariamente bello y no muy lejano a Creel es la Cascada de Basaseachi, situada a 140 kilómetros al noroeste por carretera pavimentada.

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