Levantada en las faldas de las colinas, la estructura urbana de esta ciudad debió adaptarse a los aspectos topográficos del terreno, aunque procurando respetar una forma reticular a la manera de un tablero de ajedrez.
Este aspecto a la larga le permitió crecer de una manera mesurada y armónica, que al paso de los siglos ha conservado su carácter original. Su fundación surgió de la necesidad de proteger y resguardar a los
viajeros que transitaban entre Zacatecas y la capital del entonces reino
de la Nueva España transportando principalmente minerales y que eran
asediados por los nómadas indígenas de la nación chichimeca Hacia el año
de 1542 fray Juan de San Miguel estableció en las cercanías de la
actual ciudad una villa con el nombre de Itzcuinapan, dedicándole como
santo patrono al Arcángel San Miguel. Aquella primitiva población tuvo
severos problemas con el abastecimiento de agua, amén de los continuos y
violentos ataques de los indígenas chichimecas de la regiones aledañas.
Por ello los pobladores de la Villa de San Miguel trasladaron el
asentamiento unos kilómetros al noreste; aquel era el sitio donde en
1555, a instancias del virrey don Luis de Velasco, sería fundada por don
Ángel de Villafañe la Villa de San Miguel el Grande. El virrey además
exigió que en ella se asentaran vecinos españoles a los que se les
otorgarían tierras y ganado, mientras que a los indígenas que habitaran
en ella se les perdonaría el tributo y serían gobernados por sus propios
jefes para evitar rebeliones futuras.
El 8 de marzo de 1826 el
Congreso del Estado la convirtió en ciudad y le modificó el nombre que
en lo sucesivo sería el de San Miguel de Allende, en honor al célebre
insurgente que naciera en ella en 1779.
Al interior de esa
atrayente imagen colonial, se alojan diversos palacios de la época
verdaderamente notables. Entre los más sobresalientes se encuentran el
Palacio Municipal, antiguamente la casa consistorial construida en 1736.
La casa donde nació Ignacio Allende, ejemplo de la arquitectura barroca
de la ciudad sobre todo en su portada, y que actualmente es el Museo
Regional. La Casa del Mayorazgo de la Canal, con una bella portada
neoclásica, fueconcluida hacia fines del siglo XVIII por don José
Mariano de la Canal y Hervas, regidor, decano y alférez real. La antigua
casa solariega de don Manuel T. de la Canal, construcción de 1735 que
fuera reacondicionada según un proyecto del ilustre arquitecto español
don Manuel Tolsá en 1809; el edificio aloja actualmente al Instituto
Allende y en él destacan la amplitud de sus patios interiores, una
preciosa capilla y su extraordinaria arquería. La Casa del Inquisidor,
que sirviera de residencia al comisionado del Santo Oficio y que data de
1780. La Casa del Marqués de Jaral de Berrio, construida a fines del
siglo XVIII, y la de los Condes de Loja con su elegante portada.
Por
lo que se refiere a la arquitectura religiosa, la ciudad también
ostenta tesoros arquitectónicos de extraordinario valor, como la iglesia
y convento de Santo Domingo, sobria edificación de 1737. El convento
Leal de la Concepción, que en la actualidad es el Centro Cultural, es
una edificación notable por sus enorme patio; fue construido en el siglo
XVIII por el arquitecto Francisco Martínez Gudlño.
La capilla de
la Santa Cruz del Chorro, una de las más antiguas; el templo de la
Tercera Orden, que data de principios del siglo XVII. El hermoso
conjunto del templo y oratorio de San Felipe Neri, de principios del
siglo XVIII; la iglesia posee una exuberante portada barroca realizadaen
cantera rosa y con una decoración de fuerte influencia indígena. Su
interior cuenta con una variada y rica decoración entre mobiliario,
esculturas y pintura digna de admirarse, además de la espléndida capilla
de la Santa Casa de Loreto y su Camarín de la Virgen, ambas
exquisitamente decoradas y que se deben a la devoción del marqués Manuel
Tomás de la Canal. Cercano al oratorio se encuentra el templo de
Nuestra Señora de la Salud, construido en el siglo XVIII con su portada
remetida coronada por una gran concha.
También entre los más
vistosos de la ciudad, está el templo de San Francisco, del siglo XVIII,
con su hermosa portada churrigueresca, y la famosa parroquia es casi un
símbolo de San Miguel de Allende; aunque su construcción de estilo
neogótico es más reciente, fue edificada sobre la estructura del antiguo
templo del siglo XVII, respetando por entero su interior y su planta
original.
Muy cerca de la ciudad se encuentra el santuario de
Atotonilco, construcción del siglo XIII de sobrias proporciones con
aspecto de fortaleza y en cuyo interior se conservan valiosas pinturas
del mismo siglo.






