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Ahuejote, el árbol sagrado que sostiene las chinampas de Xochimilco

Ciudad de México
Ahuejote
© César Hernández Hernández - Naturalista

El ahuejote es uno de los árboles que sostienen las chinampas de Xochimilco, generando un bello paisaje. ¡Aprende más sobre él!

El ahuejote es uno de los elementos que más sobresale cuando se visitan los canales de Xochimilco. Se trata de un árbol sauce, cuyo nombre científico es Salix bonplandiana. Es originario del continente americano y se distribuye desde Estados Unidos hasta Centroamérica.

Los ahuejotes pueden llegar a medir hasta 15 m de altura, poseen una corteza gris reseca, tiene un tronco recto y una copa paralela al tronco estrecha y con follaje permanente. La hojas son alargadas y miden hasta 15 cm, mientras que las flores son diminutas y están agrupadas en racimos con ejemplares masculino y femenino de hasta 6.5 cm de largo. La polinización ocurre gracias al viento.

ahuejote
Andrea Di Castro

En cuanto al fruto, este es una cápsula amarillenta o roja de 6 mm con semillas diminutas, obscuras y envueltas en un algodón. Las semillas germinan favorablemente en los bosques ribereños y en zonas de alta humedad. Por ello, los antiguos pueblos nahuas los utilizaron como cercas naturales de las chinampas, islotes artificiales creados con maleza y lodo. Asimismo, el ahuejote fue considerado un árbol sagrado, pues se creía que mantenía una arquitectura vital que unía el cielo con la tierra. La palabra ahuejote deriva de la voz náhuatl ahuexotl (atl, agua y huexotl, sauz).

El ahuejote, uso en la ingeniería prehispánica

Una de las características del ahuejote es que puede crecer mediante esquejes, por lo que basta con cortar una rama y sumergirla en agua para que crezca otro ejemplar. Gracias a ello, se facilitó su uso como sostén de las chinampas de Xochimilco y Tláhuac, ayudando a evitar que se desbordaran en el agua. La técnica fue tan efectiva, que aún existen chinampas con siglos de historia, pues las raíces ayudaban a crear un muro sólido para el islote.

Froto: Marcos Guevara Rivera

Del mismo modo, algunas excavaciones han evidenciado el uso de ahuejotes en la ciudad de México-Tenochtitlán, hoy Centro Histórico de la Ciudad de México. Algunos de los ejemplaros encontrados datan del siglo XVI, cuando ya habían llegado los españoles, por lo que se puede concluir que su uso estaba extendido por todo el territorio que abarcaba el Lago de Texcoco. Sin embargo, la arquitectura no es el único uso que ha tenido este árbol, ya que también es utilizado como analgésico en la medicina naturista y para la construcción y mueblería rústica.

Lamentablemente, la deforestación y el desecamiento de los ríos de la Ciudad de México amenaza con privarnos de los bellos paisajes formados por los ahuejotes. Aunque esta especie crece en diversos ecosistemas, la imagen única de los canales está por extinguirse, quedando pequeños remanentes al sur de la capital.

autor Filósofo por formación. Contempla el alma e imaginación de México.
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