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Elaboran la alegría más grande del mundo en la CDMX

¿Te imaginas un mundo lleno de “alegría”? Con la intención de difundir el uso y consumo del amaranto, se lleva a cabo por segunda ocasión el evento La alegría más grande del mundo en la CDMX el 19 y 20 de agosto de 2017. ¡Únete al reto!

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Este proyecto nació en 2016 y este año será la segunda edición, durante la elaboración de la alegría más grande del mundo también se celebra el Festival del Amaranto. El programa de actividades de La alegría más grande del mundo en la CDMX incluye espectáculos de baile folclórico, ponencias y conciertos de huapango, mariachi y más. 

En la Feria del Amaranto se concentra una gran oferta de productos basados en el amaranto. Desde tortillas, gorditas y quesadillas cuya masa es de amaranto con espinaca (para darle mayor valor nutritivo) y se rellenan al gusto del comensal (chicharrón, requesón, quelites, huitlacoche, flor de calabaza, etcétera). 

 Karina LópezFoto: Karina López

Hay alegrías de muchísimos sabores chocomenta, chochocrispy, chochocrunch (con arroz inflado), chocofresa, nopal, la tradicional con pasas y cacahuate, la dietética con salvado, linaza, avena y poca azúcar; obleas, churros con chile chipotle, con limón y sal; amaranto caramelizado con cacahuate, pepitas y coco rallado; palanquetas; galletas cubiertas de chocolate; pasteles de elote, de cuatro chocolates (todos con amaranto, desde luego); harina, cupcakes; tamales con harina (verdolagas para vegetarianos y con pollo si eres carnívoro); y agua de horchata con harina de amaranto, entre más productos.

Este alimento se cree que es de origen precolombino. Su consumo se localiza entre los periodos maya y azteca en Norte y Centroamérica. Los aztecas lo conocían como “huautli” y lo ligaban con sus ritos religiosos. En la época prehispánica se sembraba en chinampas y se consumía por toda la población.

A su vez, los indígenas le atribuían propiedades vigorizantes, afrodisíacas y hasta esotéricas, considerándolo una semilla sagrada, la cual utilizaban en los rituales de sus ceremonias religiosas. Era parte de las ofrendas que se entregaban a los dioses, a los gobernantes y a los muertos en las tumbas. En ocasiones especiales, el amaranto, molido o tostado, se mezclaba con miel de maguey y la pasta resultante se utilizaba para modelar figurillas de animales, guerreros, elementos de la naturaleza o de la vida cotidiana y, por supuesto, deidades como al dios de la guerra, Huitzilopochtli. Al finalizar la ceremonia de culto, las figurillas eran cortadas y repartidas entre los asistentes, quienes las comían.

La alegría más grande del mundo

Para la preparación de esta alegría monumental se utilizaron 120 kilos de amaranto, 90 litros de miel de abeja y 30 litros de miel de piloncillo. Midió 39.5 metros cuadrados. La elaboración se llevó a cabo por 38 productores de amaranto que invirtieron dos horas por metro cuadrado de la alegría por persona. Cacahuates, pepitas y pasas fueron los complementos que cada uno de los participantes aportaron de manera libre para darle el último toque de dulzor.

¿No quieres probar La alegría más grande del mundo de la CDMX? 

¡Ven al evento!

  • En la Plaza de la República, en la explanada del Monumento a la Revolución
  • De las 10 a las 18:00 hrs
  • El 19 y 20 de agosto

 

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