Bordados pepenados de Ixtenco, técnica otomí que teje siglos de historia en cada puntada
Los bordados pepenados de Ixtenco son arte otomí milenario que refleja identidad, historia y espiritualidad en cada puntada.
Los bordados pepenados de Ixtenco son una de las expresiones textiles más distintivas de Tlaxcala y, particularmente, del pueblo otomí de San Juan Ixtenco. Esta técnica ancestral no solo embellece las prendas tradicionales, sino que también entreteje la identidad, la historia y la cosmovisión de una comunidad que, con orgullo, mantiene vivas sus raíces.
¿Qué es el bordado pepenado?
El bordado pepenado es una técnica de confección que consiste en formar pliegues diminutos y uniformes sobre tela de algodón, los cuales se sujetan con finas puntadas para formar patrones decorativos.
El término pepenado proviene del otomí hwání, que significa escoger, en alusión al proceso meticuloso de selección de puntos y formas en la tela. Aunque su uso se consolidó tras la Conquista española, sus orígenes se remontan a técnicas prehispánicas como la puntada aplastada, también conocida como satín.

Este arte textil se trabaja principalmente en manta de color natural, utilizando hilos de colores intensos como el rojo, negro y azul rey. Las prendas típicas incluyen blusas, ceñidores, enredos y camisas que han sido portadas por generaciones de otomíes.
A diferencia de otras técnicas decorativas, el pepenado da volumen y relieve a la superficie de la tela, convirtiéndola en una obra tridimensional.
Significado simbólico en cada puntada
Los bordados pepenados de Ixtenco no son mera decoración: se trata de una forma de narrar historias y creencias. Muchas de las figuras que aparecen bordadas representan elementos del entorno natural, como la flora y fauna del volcán La Malintzin, a cuyas faldas se encuentra el pueblo de Ixtenco. Entre los motivos más comunes destacan flores estilizadas, aves, mariposas, nopales y, de forma muy especial, el águila bicéfala.
Este símbolo —el águila con alas extendidas, a veces parada sobre un nopal con una serpiente entre las garras— tiene un profundo significado espiritual y comunitario. Se asocia con la dualidad y con San Juan Bautista, el patrono del pueblo, cuya imagen también se representa en las festividades tradicionales. Así, cada prenda se convierte en un lienzo que habla del paisaje, la espiritualidad y las costumbres del pueblo otomí.

Bordados pepenados de Ixtenco, patrimonio vivo que evoluciona
Aunque profundamente tradicional, el bordado pepenado ha sabido adaptarse con el paso del tiempo. Las artesanas de Ixtenco han incorporado nuevas figuras y colores a sus creaciones, respondiendo tanto a su creatividad como a las solicitudes de los compradores.
Así es posible encontrar en sus trabajos contemporáneos elementos no propios de la región, como caballitos de mar o figuras abstractas, que se integran al repertorio sin perder la esencia del bordado.
Esta capacidad de adaptación es clave para la vigencia de los bordados pepenados. Hoy en día, las artesanas no solo conservan las muestras heredadas por sus madres y abuelas, sino que también generan sus propios diseños, fusionando tradición con innovación.
Tiempo y maestría detrás de cada prenda
El proceso de elaboración es exigente y requiere una destreza que solo se adquiere con años de práctica. El tiempo para terminar una blusa bordada varía según la cantidad y complejidad del diseño. Una prenda sencilla puede completarse en dos o tres días de trabajo continuo, mientras que las más complejas, pensadas para concursos o exposiciones, pueden tardar hasta tres meses en estar listas.
Durante este proceso, se trabajan primero las tiras decorativas que adornan el pecho, las mangas o el cuello, y posteriormente se integran al resto de la prenda. La precisión en cada pliegue y puntada es fundamental para lograr el efecto visual que distingue al pepenado.
Reconocimiento y preservación de los bordados pepenados
En 2019, el Congreso del Estado de Tlaxcala declaró al bordado de pepenado de Ixtenco como Patrimonio Cultural Inmaterial, reconociendo la labor de las mujeres que han mantenido viva esta técnica de generación en generación. Esta declaración no solo visibilizó su importancia cultural, sino que también impulsó iniciativas para su preservación y promoción.
Además, cada año el 17 de junio, durante las festividades en honor a San Juan Bautista, se realiza un desfile identitario donde los habitantes del municipio portan con orgullo sus trajes tradicionales, muchos de ellos bordados a mano con esta técnica milenaria.
¿Dónde conocer más sobre el pepenado?
San Juan Ixtenco abre sus puertas a quienes desean conocer de cerca esta tradición textil. En el pueblo es posible visitar talleres familiares donde las artesanas comparten sus procesos, sus historias y el legado que continúa tejiéndose con aguja e hilo. También se pueden adquirir prendas originales directamente de sus creadoras, apoyando así la economía local y la continuidad de esta práctica.
El bordado pepenado de Ixtenco no es solo una técnica textil. Es una declaración de identidad, una memoria viva en forma de puntadas que conecta el presente con un pasado indígena lleno de significado. Quien lo observa, descubre no solo arte, sino una cultura que, a pesar del paso del tiempo, sigue bordándose con firmeza.
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