La figura de una mujer abrazando a un perro, obra maestra de Tlatilco - México Desconocido
Buscador
Español Español (Original)
English English
Français Français
Português Português
Deutsch Deutsch
中文 中文
Ver revista digital
Arte y Artesanías

La figura de una mujer abrazando a un perro, obra maestra de Tlatilco

icon_escapadas
Estado de México
mujer-abrazando-a-un-perro-1 (1)
© Steven Zucker, vía Flickr

Vive una experiencia única:

Pahua, un restaurante con gastronomía consciente en Valle de Bravo

Pahua, un restaurante con gastronomía consciente en Valle de Bravo

La figura de barro de una mujer abrazando a un perro es una pieza prehispánica que puedes ver en el Museo Nacional de Antropología.

La figura de barro de una mujer abrazando a un perro es una de las piezas más entrañables del antiguo Tlatilco y, al mismo tiempo, una ventana hacia la vida cotidiana del México prehispánico. Modelada hace más de dos mil años, esta pequeña escultura resume temas centrales de aquella sociedad: la importancia de la cerámica, la representación del cuerpo humano y la relación profunda entre las personas y los animales domésticos.

Esta figurilla de barro parte del acervo del Museo Nacional de Antropología, donde destaca por su delicadeza expresiva y por la ternura de la escena.

Mujer abrazando a un perro, escena íntima tallada en barro

La figurilla muestra a una mujer que sostiene entre sus brazos a un perro, en una actitud cercana que recuerda un abrazo o un beso. La pieza mide apenas 8 centímetros de altura, pero concentra numerosos detalles.

La mujer aparece con las piernas separadas y el torso desnudo. Porta una faldilla, orejeras circulares y un tocado frontal. Su cabeza parece rapada y el rostro conserva pintura facial. Antes de la cocción, los artesanos aplicaron pigmento rojo, una práctica frecuente en Tlatilco.

Figura de barro de una mujer abrazando a un perro. Facebook Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Figura de barro de una mujer abrazando a un perro. Facebook Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Más allá del tamaño reducido, la obra transmite movimiento y afecto, pues se trata de una escena doméstica y emocional.

Tlatilco, maestros del barro en el Valle de México

Tlatilco fue uno de los asentamientos más importantes del periodo Preclásico en la Cuenca de México. Se desarrolló entre aproximadamente 1200 y 400 a.C. en las orillas del antiguo lago de Texcoco, en una zona que hoy corresponde al noroeste de la Ciudad de México.

El sitio alcanzó fama arqueológica por sus figurillas de barro, muchas de ellas femeninas. Estas piezas muestran peinados complejos, adornos corporales, pintura, gestos y escenas poco comunes en otras regiones mesoamericanas.

Los habitantes de Tlatilco dominaron la alfarería con gran habilidad técnica. Modelaron figuras sólidas y huecas, vasijas de múltiples formas y esculturas que hoy ayudan a reconstruir aspectos de su vida social.

Wikipedia.

El perro en el mundo mesoamericano

La presencia del perro en esta figurilla va más allá de la casualidad. En Mesoamérica, el perro fue una de las pocas especies domesticadas, junto con el guajolote. Cumplía funciones prácticas, alimentarias y simbólicas.

Diversas fuentes históricas mencionan varias clases de perros en el territorio mesoamericano. Entre ellas destacó el xoloitzcuintli, asociado con el dios Xólotl y con el tránsito al inframundo. También existieron perros de cuerpo bajo y patas cortas, criados en distintos contextos.

En muchas culturas antiguas, el perro acompañaba a los muertos en el viaje al más allá. Por eso aparece en entierros, esculturas, códices y ofrendas. Sin embargo, esta pieza de Tlatilco sugiere algo más cotidiano: el perro como compañero cercano dentro del hogar.

Una sociedad compleja y sensible

Tlatilco no fue una aldea simple. Las excavaciones muestran una sociedad jerarquizada, con redes de intercambio de larga distancia y contactos con regiones de influencia olmeca.

Facebook México antiguo culturas ancestrales de México.

Al mismo tiempo, sus artistas dedicaron tiempo a representar escenas humanas cargadas de identidad. Hay figurillas de músicos, contorsionistas, personajes con deformaciones físicas, mujeres adornadas y figuras duales con dos cabezas.

En ese universo simbólico, la mujer con su perro ocupa un lugar especial porque muestra sensibilidad y cercanía.

Lo que revela la figura de la mujer abrazando a un perro

Aunque mide sólo unos centímetros, la figurilla permite entender mucho sobre el México antiguo. Habla de técnicas cerámicas avanzadas, del valor de los animales domésticos y de emociones reconocibles hasta hoy.

También recuerda que el arte prehispánico, además de los dioses y gobernantes, representó gestos simples: cargar, cuidar, abrazar. Y quizá por eso esta mujer de barro de Tlatilco sigue conmoviendo siglos después.

Conoce aquí más sobre las figuras de barro que fueron tesoros funerarios prehispánicos