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Conoce México Cultura y artesanías

La Platería mexicana a través de los años

Desde 1969 se celebra en Bélgica -sede de la Comunidad Europea- un festival bianual dedicado a las manifestaciones artísticas y culturales de un país determinado; dicho festival recibe el nombre de Europalia y a él han sido invitadas diez naciones europeas y una asiática.

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Europalia 93 fue dedicado a México; en este marco, de particular importancia mundial, la cultura y el patrimonio de nuestro país conformaron un vasto mosaico de manifestaciones culturales: exposiciones de arte, costumbres populares, danza, fotografía, música, teatro, cine, literatura, etcétera. El conjunto de exposiciones que abarcó múltiples temas, desde las expresiones del pasado prehispánico hasta las más recientes creaciones del arte contemporáneo, tuvo acogida en los principales museos y galerias de diversas ciudades belgas y de otros países europeos como Alemania, Holanda y Francia.  La ciudad de Gante, en Bélgica, fue escogida para recibir la muestra titulada “La Platería Mexicana” , siendo su sede el Museo de las Artes Aplicadas-MuseumvoorSierkunst-, espléndido edificio de moderna arquitectura que enmarcó brillantemente Ia rica colección de objetos de plata. La exhibición estuvo abierta al público desde finales de septiembre hasta mediados de diciembre, alcanzando un éxito notable. 

A su regreso a México, el lnstituto Nacional de Antropología e Historia, con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, planteó al Comité Mexicano Europalia 93, a los coleccionistas particulares y a los museos e instituciones participantes, la posibilidad de presentar la misma exposición en México, lo cual fue aceptado de manera unánime.  La colección de platería se exhibió para disfrute de !os mexicanos, en el magnífico entorno del Museo Regional de Guadalajara, uno de !os recintos más antiguos y de mayor prestigio. 

La exposición constó de 360 piezas, algunas de ellas provenientes de las más importantes colecciones particulares de nuestro país, y otras de museos estatales y privados, integrando un conjunto impresionante por su variedad y riqueza. Incluyó trabajos de orfebrería prehispánica y obras de los siglos del Virreinato y del México independiente (producción de platería y orfebrería tanto religiosa como civil), al igual que una selección representativa de obras del siglo actual, comprendida Ia producción de artistas contemporaneos. En la época prehispánica, Mesoamérica conoció la minería y la metalurgia; se trabajaron el cobre, el estaño, la plata y el oro, alcanzando una notable perfección en sus obras.

Tanto los conquistadores como !os cronistas y quienes en Europa pudieron ver, en su momento, piezas mexicanas, hablan con entusiasmo de su belleza, finura y técnicas de realización. Entre otros objetos, se exhibió un pendiente antropomorfo, fundido a Ia cera perdida, con la técnica de metales casados -mitad oro y mitad plata-, que además de la belleza de su diseño, es un ejemplo de Ia alta tecnología con que fue elaborado; esta pieza procede de la zona mixteca, famosa por sus trabajos de orfebrería.    

Finalizada la conquista, se inició ávidamente la búsqueda y explotación de minas y placeres y, al mismo tiempo -en ocasiones a pesar de la Corona española-, la manufactura de objetos de los preciosos metales, sobre todo de plata. En los albores del Virreinato, la Iglesia demandó piezas para el culto y los enriquecidos conquistadores, objetos suntuarios con que avalar su reciente nobleza y poder. A pesar de que los orfebres indígenas tenían prohibido trabajar plata y oro, es evidente que de alguna manera, quizá como ayudantes, influyeron poco a poco en el arte de Ia platería; los modelos españoles y, sobre todo, flamencos se trabajaron con un primor tal, que nada tenían que pedir a los trabajos de la Península.

En la colección exhibida son notables por su manufactura, entre otros, un cáliz custodia sobredorado y varias cruces procesionales. Es así mismo en esta época cuando se inicia, aunque en muy pequeña escala, el marcaje de las piezas con punzones: ciudad de origen, orfebre, quinto real y ensayador.  Durante el Virreinato de Ia Nueva España, la minería obtiene un alto grado de desarrollo, tanto por el descubrimiento de minerales de excepcional riqueza en Pachuca, Zacatecas, Guanajuato y Taxco,como por los adelantos técnicos en el beneficio de los metales, desarrollándose sistemas como el llamado “de patio” que llegó a ser conocido como “procedimiento mexicano”. Al mismo tiempo, en el arte de la platería, orfebres y plateros rivalizaron para alcanzar una calidad y una originalidad extraordinarias.

En los siglos XVII y XVIII el barroco salomónico y el churrigueresco arribaron a su esplendor con piezas incomparables que más tarde se complementaron con la exuberancia de las rocallas. Gran número de estupendos ejemplos del estilo barroco se presentaron en la exposición, entre los que cabe destacar un atril calado de impecable diseño, cincelado y parcialmente sobredorado, con pequeños nichos en los que se inscriben santos sobre columnas estípites, y una magnífica custodia sobredorada con aplicación de diminutos cabujones en esmalte y campanillas.  La aparición del estilo neoclásico en las postrimerías del siglo XVllI marca el final de esta exuberancia, y encadena a los artistas a los cánones de ese estilo; las líneas clásicas frias y perfectas y los modelos venidos de ultramar limitan la fantasía creadora dentro de rígidos moldes. Es sin embargo época de grandes orfebres como José Maria Rodallega y José Luis Rodfíguez Alconedo.

El primero es autor de un cáliz cuyo audaz diseño e incomparable ejecución lo catalogan como un gran maestro, y el segundo, de una placa con el retrato del rey Carlos IV, cuyo tratamiento-especialmente el cincelado pone de manifiesto la maestría incomparable del autor. Ambas piezas formaron parte de la colección.  Es siglo XIX, época del México independiente, marca Ia declinación progresiva de la minería y de la platería. La guerra de independencia y posteriormente la inestabilidad política de Ia nueva nación y el mismo estilo neoclásico sin una verdadera vida propia, son elementos que, arruinada Ia minería, conducen a la industria platera a un colapso progresivo; a finales de siglo, Ias piezas que se producen son en pequeña escala, y sólo en el estilo afrancesado tan en boga en esa época.    

En el siglo XX, superados los avatares de la lucha armada de la Revolución, se inicia el resurgimiento de Ia platería. Un joven arquitecto y diseñador norteamericano, William Spratling, seducido por el país, se instala en Taxco e inicia poco a poco la producción de piezas de plata disenadas por él. La gran calidad de sus diseños, basados en motivos prehispánicos de elegante estilización, da origen -a partir de su taller- a una nueva época de la platería mexicana. Fueron aprendices suyos Antonio Pineda y Antonio Castillo, quienes después se independizaron y siguieron Ia tradición establecida por Spratling. Así, al cabo de los años, Taxco recuperó su lugar como importante centro platero. Paulatinamente, fueron surgiendo en la ciudad de México plateros como Ortega, Matilde Poulat y Víctor Fosado que dieron impulso a la producción; igualmente, Sergio y Natalia Leites fundaron la “Casa Tane” en donde, al paso de los años, con un escrupuloso manejo de técnicas y estilos, uniendo en su producción modelos europeos y diseños modernos de raigambre mexicanista, dieron un definitivo impulso a la platería contemporánea.

Fue “Tane” así mismo quien propició Ia creación de piezas de plata como “arte objeto”, con la participación de artistas como Helen Escobedo, Gunther Gerzso, Juan Soriano, Pedro y Rafael Coronel, José Luis Cuevas, Francisco Toledo y muchos más. Otros artistas independientes han aportado obras que plantean nuevos caminos; tal es el caso de Ernesto Paulsen, notable platero que trabaja también en el nuevo arte sacro; Mario Martín del Campo, delicado artífice de tendencia neosurrealista, y otros, como los anónimos plateros de Santa Clara del Cobre, en Michoacán, cuyas obras de grandes dimensiones son de una belleza singular. De esta manera, “La Platería Mexicana” mostró, a través de excelentes obras, “el camino de la plata” iniciado hace siglos por México en el seno de Ias culturas prehispánicas.

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