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Leo Turco o cómo ser un soñador que salta al vacío y ¡planea!

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© cortesía Leo Turco

Leo Turco decidió a los 40 que su carrera deportiva tomaría nuevos retos. Vino a México y es ahora el más activo en un deporte extremo que consiste en lanzarse de las alturas.

Leo Turco es un hombre maduro y, sinceramente, al ver sus fotos en pleno wingsuit base (wingjumping) jamás imaginé que tuviera más de cincuenta años. Pensé en alguien de unos 25, ¿30?

Lee: Kitesurfing: surcando los cielos en Baja California Sur

El valor de los años

Yo misma, que de niña siempre quise ser mayor, me encuentro ahora —con más de 40 años— rodeada de veinteañeros en una cultura que enaltece la juventud como un valor supremo.

Puede que lo sea (juventud, divino tesoro), pero ¿qué hay de los arrojados, los sabios, los soñadores y todos aquellos que hemos adquirido experiencia justo gracias al paso del tiempo?

En el renglón está Leopoldo Turco, venezolano de nacimiento, pero avecindado en México desde hace 15 años con varios sueños: hacer del wingsuit base (wingjumping) su forma de vida, del veleo su deporte para envejecer y competir hasta los 80, más saltar de los principales volcanes de México.

De algo estoy convencida: lo logrará, sin prisa pero sin pausa; así va Leo, aparentemente parsimonioso, pero se ve que dentro suyo la mente va a una velocidad equiparable a mil kilómetros por segundo.

Leo comenzó desde los 12 años a destacar en los deportes: paracaidismo, kitesurf, windsurf, surf, ala delta, highline y una larga lista. Fue profesional del parapente, acumulando en su trayectoria más de 5,000 vuelos tándem y tuvo 500 alumnos.

Si bien en algún punto creyó que su elemento era el agua, en realidad es el aire el destino de Leo. Él como una suerte de Ícaro busca volar una y otra vez en medio de la majestuosidad y la gracia de la naturaleza.

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cortesía Leo Turco

Es una adicción, por que sí lo es. Sin embargo, este deporte requiere de mucho crecimiento personal y una perspectiva de la vida que es invaluable.

Leo Turco

Wingsuit base

Dedicado, disciplinado, de mente ágil, cuerpo súper entrenado y poseedor de un aplomo envidiable, Leo Turco disfruta de lanzarse al vacío, unas 200 veces antes de hacer EL salto que imaginó previamente.

“Veo una montaña, sueño con saltar desde su cumbre y puede pasar un año en que lo logre. La curva de progresión para llegar al mundo del wingsuit base requiere entre 400 y 600 saltos para estar preparado para saltar de la montaña (200 sin traje 200 con trajes de avión). Ahora cuando ya tienes ese nivel, pues ya puedes ir a saltar a las montañas sin hacer 200 saltos previos.”

Leo Turco

De oficio, se dedica a la construcción y es de ese negocio el que le permite acomodar sus actividades y financiar este deporte que además de riesgoso requiere inversiones cuantiosas de tiempo y dinero.

A los cuarenta años Leo conoció el wingsuit base (wingjumping) y decidió lanzarse al vacío como forma de vida. El sueña con profesionalizarlo, crear una escuela, hacer crecer una comunidad, contagiar esta pasión que le provoca esta fascinación tan extrema.

Eso sí: el wingsuit base (wingjumping) requiere un domino mental, un entrenamiento corporal y un miedo controlado que pocos tienen. Además, hay que contar con una cuenta bancaria bastante desahogada: tan sólo el traje cuesta aproximadamente 2 mil dólares, más costear los viajes de preparación, la renta de aviones, helicópteros, el pago al staff que acompaña a los deportistas antes, durante y al finalizar el salto.

La logística

Hay una logística abrumadora detrás, una planeación milimétrica, un cálculo que en el momento decisivo habrá de olvidar para mantenerse en esa mente de atención plena que millones buscamos en la meditación o en ejercicios de respiración. Leo también respira y lee, pero lo que más disfruta y recrea es que se avienta, literalmente.

En México podríamos entender que aventarse implica un cierto dejo a la incertidumbre y Leo no puede permitirse ninguna equivocación porque su instrumento es su cuerpo y lo que se juega en cada salto es, ni más ni menos que su vida.

Para darnos una idea: durante un lanzamiento del paracaídas convencional, los deportistas abren el paracaídas a unos mil metros de distancia del piso; en el wingsuit base (wingjumping) se abre a unos 150 metros.

La distancia se escucha como si estuvieras junto a un jet: zzzzzzzzzzz.

Leo Turco

El más soñador

Él, con una sonrisa un poco provocadora, me dice: “No soy el mejor, pero sí el más soñador”.

Es una peripecia que lo vale todo: el fugaz minuto en el que va su cuerpo en caída libre alcanzando quizá 220 km/hora.

Los escenarios mexicanos

Leo ha explorado y saltado desde diferentes puntos montañosos de México; por ejemplo, el Volcán de Fuego de Colima y desde el Pico de Orizaba, pero mira en diversos lugares, en especial los de Nuevo León, espacios desconocidos y perfectos para practicar wingsuit base (wingjumping), por mencionar algunos: Barrancas del Cobre, Cañón del Sumidero, Valle de Bravo, Candameña, Sierra de Durango y un largo etcétera.

Jorge Ibanez

El futuro

Leo Turco recibió orientación de deportistas que funcionaron como mentores: dos australianos y un estadounidense.

Sin embargo, uno de los sueños de Turco es montar en forma una escuela a través de la cual se realicen entrenamientos y se difunda el wingsuit base (wingjumping) como un deporte que si bien no es para todos, sí puede cambiarle la vida a varios.

Leo está dispuesto a ser mentor e ir creando campeonatos y que este deporte se profesionalice a fin de ir mejorando el nivel de los deportistas en México.

Entras en un trance, en un estado lúcido. Necesitas tener confianza en el equipo y en tus habilidades. No hay forma de no estar en el presente. Y ese minuto pasa mil veces por mi cabeza después.

Leo Turco

Quizá el único precio que ha tenido que pagar Leo es la soledad que le ha implicado este estilo de vida tan arrojado, tan lanzado al precipicio. Ni sus dos hijos le siguen realmente el paso. Quizá sean las siguientes generaciones quienes tomen las lecciones de vida que Turco tiene para dar, porque aunque parece que su mente está en las nubes sus pies sí que están bien plantados en la tierra. Habrá que seguirle la pista.

Si quieres recibir mentoría, no dudes en contactarlo a través de su IG.

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autor Editora en jefe del sitio México Desconocido. Quiero contagiar mi pasión por México.
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