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Los insólitos cenotes de Tamaulipas

Tamaulipas depara sorpresas a los amantes del excursionismo y de la naturaleza.

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Bellos escenarios naturales en paisajes áridos o selváticos, templados o tropicales; increíbles senderos que conducen a plácidos ríos, transparentes manantiales, impresionantes sótanos, grutas y misteriosos cenotes. ¿Cenotes en Tamaulipas? Aunque esto cause asombre a la mayoría de los lectores, éstos no son exclusivos de la península de Yucatán; también los encontramos en un pequeño jirón de tierra tamaulipeca donde se les conoce comúnmente con el nombre de “pozas”.

La palabra mayad’zonot(cenote), significa “hoyo en el suelo” y designa un pozo natural proveniente de terrenos calcáreos permeables particularmente susceptibles a la lixiviación (proceso seguido por el agua para disolver minerales y rocas). En este caso, se trata de roca caliza, lo cual provoca la formación de enormes cavidades subterráneas; en los cenotes el techo de estas cavernas inundadas se debilita y derrumba dejando al descubierto un amplio espejo de agua entre paredes rocosas.

Sólo existen unos cuantos cenotes en Tamaulipas, localizados en la porción sureste del estado, en el municipio de Aldama, unos 12 km al poniente de la cabecera municipal; sin embargo, es posible afirmar que, por su magnitud y profundidad, superan por mucho a los yucatecos.

ALGUNOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS

En elInforme sobre la colonia del Nuevo Santander y Nuevo Reino de León(1795), Félix María Calleja, famoso militar realista y virrey de la Nueva España en los años de insurgencia, decía: “al noroeste de la Villa de las Presas del Rey (hoy Aldama) se encuentra una gran cueva alumbrada con claraboyas naturales; y 200 varas distantes de esta cueva, una profunda cavidad en la que existe un lago sobre el que flota en todo tiempo una isla de zacate, y cuyo fondo es insondable desde arriba”.

En 1873 el ingeniero Alejandro Prieto, historiador y gobernador de Tamaulipas, incluyó en suHistoria, geografía y estadística del estado de Tamaulipasun artículo escrito por su padre, Ramón Prieto, titulado “Las aguas termales de La Azufrosa”, en el cual hace una descripción detallada de la poza del Zacatón, y de otras tres conocidas en ese entonces como poza de los Baños, de los Murciélagos y de la Alameda; hace algunas conjeturas sobre la formación de estos magníficos hundimientos, y comentarios sobre la salubridad, propiedades curativas y origen sulfuroso de sus aguas termales. También refiere la existencia de una excavación o galería subterránea, la poza de Los Cuarteles, que conduce a una cueva poco conocida.

LA POZA DEL ZACATÓN

Entusiasmado con la idea de explorar estas extraordinarias formaciones naturales, salimos de Ciudad Mante rumbo al municipio de Aldama; dos horas después llegamos a la comunidad ejidal El Nacimiento, punto de partida del recorrido por los cenotes. Rafael Castillo González se ofreció amablemente a acompañarnos como guía. En el sitio conocido como “nacimiento del río”, encontramos un apacible y hermoso paraje ribereño, rodeado de palmas, ideal para un día de recreo; el río Barberena (o Blanco, como lo conocen los lugareños), parece nacer de una espesa cortina vegetal de grandes árboles y no es posible apreciar a simple vista el punto exacto donde surge el manantial.

Sorteamos a pie un lindero de alambre de púas y empezamos a subir un pronunciado pero corto declive hasta alcanzar la cima de una planicie que conserva árboles, matorrales y machones de monte, propios de la selva baja caducifolia espinosa de la región; seguimos a nuestro guía algo más de 100 m hasta que finalmente, y casi sin darnos cuenta, llegamos al borde de la impresionante poza del Zacatón. Nos quedamos atónitos ante la visión de semejante prodigio natural, y sólo la alegre algarabía de una parvada de quilas —pequeños pericos del géneroAratinga— distrajo la solemne quietud del lugar.

La poza del Zacatón tiene la forma clásica de los cenotes: una enorme cavidad abierta de 116 m de diámetro, con paredes verticales que tocan la superficie del agua unos 20 m bajo el nivel del terreno circundante; la bóveda que alguna vez la cubrió se desfondó por completo y conformó un cilindro natural casi perfecto. Sus tranquilas aguas, de color verde muy oscuro, dan la apariencia de estar estancadas; sin embargo, 10 m más abajo existe un túnel natural de 180 m de largo que comunica la poza con el nacimiento del río, y a través del cual fluyen corrientes subterráneas. Es llamada así porque sobre la superficie del agua hay un islote flotante de zacate que se mueve de una orilla a la otra, quizás a causa del viento o de la imperceptible circulación del agua.

El 6 de abril de 1994, Sheck Exley, el mejor buceador mundial de cuevas (impuso dos marcas de profundidad: 238 m en 1988 y 265 m en 1989) se sumergió en las aguas del Zacatón, junto con su compañero Jim Bowden, para intentar romper por vez primera la marca de los 1 000 pies (305 m) de profundidad: desafortunadamente le sobrevino algún problema y se ahogó a los 276 metros. La poza del Zacatón, la cavidad inundada más profunda descubierta hasta la fecha, parecía ser el “abismo sin fondo” que todos los buzos de cavernas ambicionaban explorar. Esto fue lo que despertó la pasión de Sheck Exley. Pero, lamentablemente el mejor buceados de cuevas del mundo murió en el abismo más profundo del planeta.

LA POZA VERDE

De mucho mayor diámetro que la del Zacatón, no tiene la apariencia del clásico cenote; las paredes que la circundan no caen a plomo y están cubiertas por una tupida vegetación donde sólo distinguimos las inconfundibles palmas deSabal mexicana. Nos daba la impresión de haber descubierto un misterioso lago, perdido en lo más recóndito de una exótica y húmeda selva tropical. Descendimos unos cuantos metros por una ladera no muy abrupta hasta la única “playa” de firme roca caliza que existe en el perímetro de la poza; el agua es de color verdiazul y mucho más clara que la del Zacatón.

Nuestra siguiente parada fue en un pequeño estanque natural conocido como La Pilita, situado en una suave depresión del terreno; el diámetro de esta poza es muy pequeño y el agua se encuentra casi al nivel del suelo. Seguimos hacia La Azufrosa; es el único lugar donde el origen sulfuroso del agua es evidente: de color azul turquesa lechoso, caliente al tacto y un constante burbujeo en la superficie. La gente va allí a bañarse para aprovechar las propiedades curativas del la singular alberca natural.

LA CUEVA DE LOS CUARTELES

Un poco antes de llegar a esta gruta notamos un buen número de “hoyos” o pequeñas aberturas en el suelo que comunican con el interior; al revisarlos, apreciamos que el espesor de roca caliza es de más o menos un metro por lo que literalmente estábamos caminando “en el aire”. Entramos a la cueva por uno de sus accesos y nos maravillamos ante el inusitado espectáculo: una enorme galería subterránea iluminada por claraboyas naturales por donde penetran los recios troncos y las raíces de los higerones (Ficus sp.) que buscan el húmedo interior de la caverna. La mayoría de estos tragaluces son de unos cuantos metros de diámetro, pero también hay grandes hundimientos, debidos al colapso del techo, en donde se ha desarrollado un singular bosque de piedras y árboles; la naturaleza ha creado aquí una fantástica arquitectura surrealista que vale la pena admirar.

AL GUNAS REFLEXIONES

Puede suponerse que todas las pozas se comunican subterráneamente; sin embargo, se diferencian en el color, transparencia y contenido azufroso de sus aguas, quizá debido a la existencia de distintos mantos acuíferos, cada uno con diferente calidad de agua, los cuales se mezclan posteriormente en una sola corriente que fluye hacia su desagüe recíproco en el nacimiento del río. Lo que no resulta fácil de explicar es la increíble profundidad, estimada en 1080 pies (330 m), que alcanza la poza del Zacatón. Sólo me viene a la mente lo expresado por don Ramón Prieto en el siglo pasado: “En las aguas de La Azufrosa todo es diferente, todo grande y extraordinario. Las pozas que hemos descrito y el inmenso caudal de agua expuesto a la mirada de todos, parecen extrañas al ruido del arroyo que forma su desagüe. Muertas o dormidas en apariencia, han tenido la fuerza necesaria para romper la capa de piedra que las cubría y, como avergonzadas de su encarcelamiento, dijeron: veremos la luz, y la luz se hizo para ellas.”

SI USTED VA A LOS CENOTES DE ALDAMA

Partiendo de la ciudad y puerto de Tampico, Tamaulipas, siga la carretera nacional núm. 80 que nos lleva a Ciudad Monte; 81 km después, en Estación Manuel, tome el desvío por la carretera núm. 180 que va hacia Aldama y Soto la Marina; recorra aproximadamente 26 km y en este punto (10 km antes de llegar a Aldama) doble a la izquierda por un camino revestido, de unos 12 km, que conduce hasta el ejido. El Nacimiento. Este sitio no cuenta con servicios turísticos, pero los puede encontrar en la cercana población de Aldama, o bien en la ciudad de Tampico.

Fuente: México desconocido No. 258 / agosto 1998

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