Portada-oct-nov
Suscripciones Media Kit
apple googleplay

Síguenos

Suscríbete al Newsletter

Conoce México Arte y Artesanías

Don Faustino Guzmán y su familia, los mejores creadores de panikua en Michoacán

Las figuras de Panikua son una artesanía que Michoacán comparte al mundo.

22-05-2019, 9:00:54 AM
Don Faustino Guzmán y su familia, los mejores creadores de panikua en Michoacán
Francisco Palma
mm

Escritor y fotógrafo. “México es muchos Méxicos” y de cada uno de ellos trata de aprender.

La artesanía de Tzintzuntzan es única en la región. Si bien su alfarería y textiles bordados son muy reconocidos, la rama de las fibras vegetales también destaca gracias a la destreza de los artesanos que saben tejer la paja de trigo y la hoja de palma. Figuras de panikua le llaman, y la variedad que con ella se puede tejer es impresionante.

Francisco Palma

El origen del oficio de la pinakua

Aquella tarde de noviembre llegué al panteón de Tzintzuntzan para ver algunas de las tumbas adornadas que han vuelto famoso este camposanto. Pero en la entrada lateral llamaron mi atención unas calaveras de paja de trigo; ¿las hace usted?, pregunté. “Sí, pero es mi papá el mero bueno, vaya a verlo”, me dijo Isabel Guzmán.

Aquella tarde no pude irlo a buscar, pero un mes después regresé para conocer a don Tino, como le dicen en el pueblo. Cuando regresé, Isabel me llevó con él, atravesamos el atrio de la iglesia, al lado de aquellos olivos que, según cuenta la historia, plantó el mismo Vasco de Quiroga hace siglos. Al final salimos un par de calles detrás del templo para llegar al Taller Tata Plácido.

Francisco Palma

Don Faustino Guzmán, el artesano de la pinakua

Encontramos a don Faustino Guzmán trabajando, sentado en el piso, con las piernas cruzadas sobre unas cobijas y con una amplia tarima frente a él donde tejía un fino petate.

Hoja de palma para un lado, paja de trigo para el otro, entreverando las fibras con una habilidad que solo se obtienen con los años, tejiendo lo que será el manto de una virgen.

“Tata Plácido, mi padre, fue el primer maestro en Tzintzuntzan de esta técnica”, cuenta don Tino, “solito aprendió, poco a poco y después me enseñó… comencé haciendo monitos de tule, pero luego hice cosas más grandes y ahora hacemos piezas muy elaboradas”.

Francisco Palma

El taller de los artesanos

Y es que entrar al taller es sumergirse en un mundo de cristos, vírgenes, animales, calaveritas y juguetes de todos tamaños.

Todas las figuras están tejidas con este popotillo amarillo que debe remojarse antes de ser tejido y en algunos casos “planchado” o más bien aplanado, con una antigua piedra de río, redonda por encima pero plana debajo, que lleva en uso tres generaciones, pues perteneció a su abuelo, luego a Tata Plácido y ahora a don Tino.

Pero no solo es Faustino el artífice de estas creaciones, su esposa Eustolia Pérez también elabora figuras, en particular le gusta hacer aviones, mientras que sus hijas prefieren otras piezas: Paula elabora imágenes religiosas y Aimé tiene predilección por los carros, juguetes y cuadros con escenas bíblicas como La última cena.

La variedad de objetos y formas que tejen es muy amplia: peces, jarrones, ratones, carruseles, guitarras, campanas y, por supuesto, calaveras.

Las figuras más grandes llevan una estructura de chuspata, otra fibra parecida al tule que crece a las orillas del Lago de Pátzcuaro; con esta también tejen algunos animales, guajolotes y peces.

En el taller se puede ver diversidad de trabajos, sin embargo, dependiendo de la temporada, puede tener más imágenes sobre Semana Santa, Días de Muertos o Navidad, además de otras obras que elaboran durante todo el año como colibríes o estrellas.

Francisco Palma

Un pueblo talentoso

En Tzintzuntzan existen varias familias que elaboran trabajos similares a la familia de don Faustino, sin embargo el de ellos es el más elaborado y complejo, motivo por el cual han sido reconocidos en diversos concursos nacionales y regionales.

Incluso coleccionistas nacionales e internacionales acuden con regularidad a su casa para adquirir nuevas creaciones.

Sin duda, se trata de un trabajo admirable, de mano de uno de los grandes maestros artesanos que hay en este pueblo purépecha de Michoacán.