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Pátzcuaro, magia y encanto por descubrir

Asentado en los márgenes de un gran lago, este Pueblo Mágico cobra un encanto especial por la vegetación que lo rodea, la uniformidad de sus casas y la presencia de un pasado colonial manifiesto en los templos, conventos y casonas señoriales que enmarcan sus plazuelas.

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Experto en cartografía. Es escritor y fotógrafo de temas sobre naturaleza, historia y arquitectura.


Ubicado a unos 56 kilómetros al suroeste de Morelia, en Pátzcuaro se respira ese aire provinciano que da la gente en conjunción con su entorno. Los habitantes han aprovechado los beneficios de los suelos volcánicos para el desarrollo de huertas y flores espectaculares como la begonia, representativa de la localidad, además de bugambilias, rosas, malvones y otras plantas usadas incluso para fines curativos.

Lo mejor para conocer

Esta población es prácticamente la realización de la utopía para los amantes de lo típico y lo bonito. Recorrer sus calles tiene una lógica, las plazas aparecen circundadas por magníficas casonas virreinales y edificios coloniales, entre ellos destaca el Antiguo Colegio de San Nicolás, centro de enseñanza jesuita de estilo barroco, fundado en el siglo XVI por don Vasco de Quiroga. Su portada de forma ochavada y la interesante alineación de arcos y columnas con la entrada y el vestíbulo, la convierten en uno de los sitios más admirados. Ahora este inmueble funciona como Museo de Artes Populares.

A sólo unos metros, entre calles empedradas, se encuentra la Casa de los Once Patios, que fuera el convento dominico de Santa Catarina, establecido en 1747. Las modificaciones en el trazo urbano permitieron sólo la conservación de cinco de sus patios originales, excelentes representantes de la belleza artística del antiguo edificio, con sus arcadas, columnas de piedra y aleros de teja.

El templo del Sagrario fue edificado en el siglo XVII y sirvió como anexo al convento de las religiosas de Santa Catarina. Otras iglesias llamativas de Pátzcuaro son la Basílica de la Virgen de la Salud, donde don Vasco de Quiroga fundó la catedral en 1538. La obra barroca pero austera de San Agustín, hoy Biblioteca Pública Gertrudis Bocanegra; La Compañía, templo jesuita iniciado en 1585 y concluido en el siglo XVII; y El Humilladero, capilla del siglo XVI en cuyo interior se conserva una interesante cruz pétrea hecha por los misioneros de esos tiempos.

Visitar Pátzcuaro y no disfrutar de las siete islas del lago sería un error, en conjunto albergan curiosos pueblitos de imagen típicamente michoacana. La más famosa es Janitzio, célebre por una película en la que actuó María Félix; además de ser una importante productora de pescado blanco, especialidad de la cocina de la región. Jarácuaro, distinguida por sus habitantes que aún conservan el habla y costumbres purépechas. Pacanda, destaca por la laguna en su interior. Tecuena, es la isla más pequeña, ideal para un paseo tranquilo. Urandenes, es un conjunto de tres islas con canales, se caracteriza por la recolección de pescado blanco y las redes mariposas empleadas para dicha actividad. Yunuén tiene una forma peculiar, de media luna; su belleza radica en la población de garzas que ahí habitan. Finalmente está Copujo, un terreno bajo que a veces puede ser inundado o cubierto por vegetación acuática.

Cómo llegar

En automóvil. De Morelia llegar por la carretera 14, pasar el entronque Las Trojes, seguir el mismo camino, a unos kilómetros está Pátzcuaro.

Festividades

– Del 1 al 2 de noviembre: Con ofrendas y adornos se visten los panteones de Pátzcuaro.
– Del 7 al 8 de diciembre: La venerada Virgen de la Salud sale de la iglesia en procesión con niños disfrazados de personajes religiosos. Se realizan danzas de Viejitos y Concheros, aparte del juego de pelota de origen prehispánico.

Lo típico

La identidad purépecha se refleja en cada objeto elaborado por los artesanos michoacanos de la región de Pátzcuaro, expertos en trabajar la plata y el cobre, elementos manejados ya por los indígenas desde tiempos prehispánicos.

Figuran en su artesanía incrustaciones de oro en piezas de laca; ollas y vasijas de barro, joyería, muebles, guitarras y textiles bordados a mano. La tradicional actividad de la pesca en el lago de Pátzcuaro es representado en el distinguido diseño de aretes y collares, obras de arte, hechas a base de la forja con el fin de lograr mayor detalle en el grabado.

Lo + sabroso

En los alrededores de Pátzcuaro se siembra mucho maíz y ello se ve reflejado en su gastronomía, la cual destaca por la variedad de tamales exquisitos de origen prehispánico, entre ellos los conocidos como “tarascos” con fresco pescado blanco, los de ceniza y los de zarzamora, mejor si se acompañan con atole o chocolate caliente, las corundas triangulares hechas con frijoles y carne de cerdo y los uchepos. Hay que saborear la deliciosa sopa tarasca que lleva tortilla, salsa de jitomate y queso. No olvide probar un buen trago de charanda, aguardiente de caña, que le dará el toque final a su comida.

Recomendación

El clima en Pátzcuaro es agradable. Es recomendable usar ropa cómoda para el día y abrigadora para las noches frescas. No olvide cámara fotográfi ca o de video, para captar las escenas de este lugar tan ameno y pintoresco de México.

Conoce +

En la región de Pátzcuaro fue muy importante el trabajo humanitario del religioso fray Vasco de Quiroga, quien actuó en defensa de los indígenas en el siglo XVI, instruyéndolos culturalmente y enseñándoles artes y oficios. Entre 1538 y 1540 convirtió a Pátzcuaro en la sede principal del obispado de la ciudad.

Alrededores para descubrir

La magia de Pátzcuaro se despliega al Lago de Zirahuén, con aguas de azul intenso y cerros boscosos que lo rodean. En sus orillas es posible acampar, especialmente en el paraje denominado Rincón de Agua Verde y también en el pueblo adyacente de Zirahuén. Al norte del lago de Pátzcuaro, en Santa Fe de la Laguna destaca la silueta del El Zirate, uno de los volcanes más elevados de la región, de más de 3,300 metros de altitud; ideal para los excursionistas y caminantes de montaña. A 43 kilómetros al sur de Pátzcuaro está Ario de Rosales, zona de protección forestal donde los conos ígneos aparecen cubiertos por bosques de coníferas. Erongarícuaro puede visitarse para conocer las artesanías y Santa Clara del Cobre, productores de una de las obras de metal martillado más reconocidas en el mundo.

Las zonas arqueológicas de Ihuatzio y Tzintzuntzan destacan por sus construcciones ceremoniales piramidales semicirculares conocidas como “yácatas”.

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