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Perritos de la pradera, carismáticos paisajistas de los pastizales

En el estado de Chihuahua existe una importante colonia de perritos de la pradera que se encuentra amenazada por la actividad humana. ¡Acércate a la naturaleza mexicana, conócela y valórala!

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Pequeña descripción

Su aspecto es realmente simpático: su cabeza es redonda, con grandes ojos y orejas pequeñas y redondeadas. Son cachetones y están armados con grandes dientes incisivos que utilizan para cortar los tallos de las plantas de las cuales se alimentan. Sus patas son cortas y presentan garras largas, que les sirven para excavar, y su cola también es corta y en algunas especies presenta una mancha negra en la punta. En general tienen un aspecto parecido al de una ardilla de tierra, aunque son de mayor tamaño que éstas, pues llegan a pesar hasta 1.5 kg.

Su hogar

En Janos, Chihuahua, su supervivencia está estrechamente ligada a la vida en grupo, pues en las denominadas “colonias” de perritos, la actividad de cada individuo ayuda directa o indirectamente a los demás. Estas “colonias” son las extensiones del terreno donde se asientan varias familias, que aunque en la superficie sólo se aprecian como llanos salteados de pequeños montículos, en realidad ocultan la existencia de complejos sistemas subterráneos de cuevas y túneles interconectados, con múltiples salidas y entradas desde la superficie que, con la forma de pequeños volcanes, señalan los montículos que se observan a la distancia. Esta red de cuevas y túneles, que pueden extenderse por vastas extensiones, incluso de kilómetros cuadrados, son creadas por los perritos, que gracias a sus habilidades excavadoras, se refugian ahí para escapar de sus enemigos, criar a sus camadas, escapar de las inclemencias del ambiente o incluso almacenar alimento. Se sabe que algunos túneles pueden tener hasta 30 metros de longitud y 5 de profundidad, y el estar interconectados entre sí, les permite a estos roedores “transitar” entre puntos distantes de la colonia, sin exponerse a las amenazas que pudieran enfrentar en la superficie.

¿Roedores?

Los “perritos”, a pesar de conocerse popularmente bajo este nombre, no están emparentados con los perros ni con ningún miembro de los cánidos, sino con las marmotas, otros grandes roedores que eran bien conocidos por los colonizadores europeos que llegaron por primera vez a estas tierras, pero que, a diferencia de los perritos, viven entre las rocas en zonas alpinas de las montañas de Europa, Asia y Norteamérica.

El nombre de “perritos” se les dio porque cuando alguno de ellos detecta cualquier amenaza, se yergue en dos patas, echa la cabeza hacia atrás y lanza un grito de advertencia que recuerda vagamente al ladrido de un perro pequeño ante la cual los demás corren a refugiarse dentro de sus madrigueras subterráneas. Y es que los perritos, prolíficos como la mayoría de los roedores (pueden tener hasta ocho crías por camada), sufren sin embargo muchas bajas, puesto que son presa primordial para muchos depredadores nativos de los pastizales, incluyendo a los coyotes, zorras del desierto, águilas, halcones, tejones y serpientes. Esta es una de las razones por la cual se le considera especie “clave”, pues se sabe que existen más de 100 especies de vertebrados y numerosos invertebrados que dependen directa o indirectamente de ellos, y no sólo porque sean parte de su dieta, sino porque su actividad les beneficia en múltiples formas.

Piezas claves de la pradera

Una gran variedad de animales de las praderas encuentra refugio en las madrigueras abandonadas por los perritos, donde es posible encontrar conejos, tortugas, serpientes de cascabel, tejones, tecolotitos llaneros, zorrillos, zorras y muchos otros animales. También sus hábitos excavadores resultan primordiales para los pastizales, pues remueven constantemente los nutrientes del terreno, ayudando a esparcirlos por toda la pradera, al tiempo que favorecen su irrigación, cuando el agua de lluvia se infiltra en el subsuelo a través de los conductos creados por los perritos.

Al comer también benefician al pastizal, pues al alimentarse de diversos tipos de yerbas esparcen semillas del pasto, erradican plantas arbustivas que de otra forma invadirían las praderas y remueven el pasto viejo, permitiendo que crezcan frescos y tiernos con mayor valor nutritivo para los demás herbívoros de la zona, que originalmente incluía numerosas manadas de berrendos (Antilocapra americana), venados bura (Odocoileus hemionus) y bisontes (Bison bison). Todos ellos se han vuelto muy escasos en México, siendo Janos el único sitio en México donde aún sobrevive un grupo de bisontes silvestres.

Situación de amenaza

La misma suerte de los bisontes han corrido los perritos, pues a pesar de su importancia, simpatía y carisma, han sido perseguidos implacablemente, producto de la transformación de los pastizales en beneficio del hombre y de la incorrecta percepción que muchos tienen sobre el papel de los perritos, a quienes los ganaderos culpan de acabar con el pasto que necesitan sus vacas y de erosionar el terreno con sus madrigueras. Nada más falso, pues el papel de los perritos es esencial para la salud del pastizal, que en realidad ha mermado su calidad por el sobre pastoreo del ganado, la erradicación de los perritos y las sequías producto del cambio climático que nosotros mismos hemos ocasionado.

Aunque en el pasado existieron colonias de varios miles e incluso millones de perritos en México, hoy sólo subsisten algunos en los rincones de la pradera que han escapado de la influencia humana y ahora son refugios para la fauna que alguna vez se distribuyó por todos los pastizales de Norteamérica.

Quedan muy pocos

El perrito de la pradera, también llamado perrito llanero, es un animal que sólo se encuentra en Norteamérica, donde se han identificado 5 especies diferentes, dos de las cuales existen en México: el de cola negra (Cynomys ludovicianus) y el mexicano (Cynomys mexicanus). Esta última especie es endémica a nuestro país, pues sólo sobrevive, de forma muy precaria, en la zona de confluencia de los estados de Nuevo León, San Luis Potosí y Coahuila. De la especie cola negra, subsisten dos pequeñas y amenazadas colonias en Sonora y varias en Janos, donde se encuentra la mayor población que subsiste en toda Norteamérica, aunque su número hoy es tan sólo una pequeñísima fracción de lo que solía ser, puesto que los perritos han desaparecido del 98% del territorio que originalmente ocupaban, desde Canadá hasta México. Afortunadamente, los pastizales de Janos fueron recientemente protegidos por un decreto que los designó como Reserva de la Biosfera.

¿Qué te parece esta especie? ¿La conocías? ¡Comenta esta nota!

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