Platillos típicos de Monterrey y dónde probarlos
Una guía completa para introducirte en el delicioso mundo de la gastronomía regia.
¿Sabes cuáles son los platillos típicos de Monterrey y dónde probarlos? Hicimos una guía que te servirá como atajo para echarte un clavado en la gastronomía típica de la Sultana del Norte.
Si crees que conocer Monterrey sólo es cuestión de ver el cerro de la Silla o recorrer el Barrio Antiguo, te espera una sorpresa cuando te sientes a la mesa para probar la gastronomía local. La cocina regiomontana tiene más de 400 años de historia, con raíces judías, españolas y tlaxcaltecas, además de una personalidad tan definida que José Vasconcelos la convirtió en tema de debate nacional en 1925. Hoy, esos mismos platillos típicos de Monterrey son Patrimonio Cultural Inmaterial de Nuevo León. Aquí te contamos cuáles son, qué tienen de especial y dónde probarlos.
¿Por qué es tan particular la gastronomía regiomontana?
La cocina del noreste mexicano nació de la necesidad y la diversidad. Hacia 1530, la región que hoy conocemos como Nuevo León estaba habitada por portugueses, árabes, judíos y comunidades indígenas. El clima extremo (veranos de más de 40 °C e inviernos fríos) obligó a desarrollar técnicas como el secado de la carne al sol y el uso intensivo de la ganadería.
El libro Nuevo León a través de su cocina documenta este recorrido, desde las tribus indígenas que ya preparaban carne seca, pasando por el mestizaje colonial, hasta la revolución gastronómica del siglo XX. Lo que llegas a comer hoy en un restaurante de la capital regia es el resultado de todo ese proceso.
Los platillos típicos de Monterrey que debes probar
1. Cabrito al pastor
Dicen que si vas a Monterrey y no comes cabrito, no fuiste a Monterrey. Este platillo tiene más de 450 años de historia y es el símbolo gastronómico de la ciudad por excelencia.
Su origen tiene una dimensión histórica que pocos conocen. Los judíos-sefarditas que llegaron a la región durante la época virreinal practicaban su religión en privado, fingiendo ante la corona española ser católicos. El cabrito, un animal de menos de 40 días de edad, criado sólo con leche materna, fue el sustituto del cordero en sus tradiciones. Una forma de mantener viva una identidad cultural de manera discreta, escondida en la mesa.
La preparación al pastor consiste en cocinar el animal lentamente sobre leña de mezquite. El resultado es una carne de sabor profundo, piel crujiente y aroma ahumado que no se parece a nada más. Se acompaña de tortillas de harina, frijoles y salsa.

Del cabrito también se derivan otros dos platillos que vale la pena conocer:
- Fritada: preparada con la sangre y las vísceras picadas del animal, resulta en una especie de sopa densa y sabrosa.
- Machitos: los intestinos cocidos y fritos, servidos con tortilla de harina de trigo y salsa colorada. Un clásico que divide opiniones, pero que los regiomontanos defienden con orgullo.
Dónde probarlo: El Rey del Cabrito es la institución culinaria de referencia en la ciudad. El Gran Pastor es otra opción que nunca falla. Para experiencias más locales, busca El Pipiripau o San Carlos. Una orden sencilla cuesta alrededor de $350 MXN, medio cabrito ronda los $1,200 MXN y el cabrito entero, aproximadamente $2,400 MXN. Checa más lugares aquí.
Dato curioso: cada año, durante los primeros días de noviembre, se celebra el festival Encabritados, donde puedes probar una amplia variedad de preparaciones de cabrito acompañadas de música en vivo y cerveza bien fría.
2. Carne asada, un ritual que une personas
La carne asada regiomontana es una institución social. Además de ser uno de los alimentos más consumidos, es una parte inamovible de la cultura. Las reuniones familiares giran en torno a la parrilla, reuniones donde desde los más pequeños hasta los ancianos participan en el ritual del asado.

Los cortes más usados son la arrachera, el rib eye y la aguja norteña, todos al carbón con sal y limón. Los acompañantes clásicos incluyen cebollitas cambray, guacamole, papas asadas y tortillas de harina.
Dónde probarlo: El Gran Pastor, La Arrachera, El Castor, Gran San Carlos y Los Legendarios son las referencias obligadas para una buena carne asada en la ciudad.
3. Machacado con huevo, el desayuno regiomontano por excelencia
El machacado con huevo (también conocido como «machaca con huevo») es uno de esos platillos que tiene nombre, apellido y fecha de nacimiento documentada. En 1928, en el municipio de Ciénega de Flores, doña Fidencia Quiroga, conocida como «Tía Lencha», comenzó a prepararlo para los trabajadores que construían el tramo de la carretera Monterrey-Laredo.

Aunque la técnica de secar la carne al sol es de origen prehispánico, fue la Tía Lencha quien la combinó con huevo, tomate, cebolla y chile para crear el desayuno que hoy define las mañanas regiomontanas. Su legado es tan tangible que una marca importante de carne seca deshebrada lleva su nombre: Productos Alimenticios Tía Lencha. Además, Ciénega de Flores celebra anualmente la Feria del Machacado en su honor.
Dónde probarlo: La Fondita, el Bar Zacatecas, Sendero Tino Contry y Casa El Hidalgo son los lugares más recomendados para probar un buen machacado con huevo.
4. Asado de puerco
El asado de puerco es uno de los platillos de comida típica de Monterrey que más arraigo tiene en los hogares. Se prepara con carne de cerdo en salsa roja de chiles guajillo y ancho, sazonada con especias, jugo de naranja y canela. El resultado es un guiso de sabor profundo y reconfortante.

Lo mismo aparece en una comida dominical casual que en un banquete de bodas. Su versatilidad y precio accesible lo han convertido en un clásico que trasciende fronteras, ya que también es popular en Tamaulipas, Coahuila y el sur de Texas.
Dónde probarlo: La Nacional, Fonda El Limoncito o La Embajada.
5. Frijoles con veneno
Los frijoles con veneno tienen un nombre que promete y cumplen. Son frijoles bayos asados con manteca y una porción generosa de asado de puerco, cocinados juntos hasta que los sabores se integran completamente.

Se sirven como acompañante de la carne asada, pero más de uno los ha convertido en el plato principal de la tarde. Son parte indispensable de cualquier mesa regiomontana que se respete.
Dónde probarlos: El Gran Pastor, Gran San Carlos o El Rey del Cabrito.
6. Empalmes
Originarios del municipio de Zuazua, los empalmes son dos tortillas pasadas por manteca, rellenas de frijoles, chile y orégano. Se acompañan de queso, carne seca, asado de puerco o chorizo, según el gusto.
Son parte fundamental de los desayunos regios y uno de esos platillos que no aparecen en los menús turísticos, pero que los locales conocen muy bien.

Dónde probarlos: Los Doraditos Empalmes y El Gran Pastor. El precio va de $15 a $20 MXN por pieza sencilla y de $65 a $75 MXN por orden.
Dulces típicos de Monterrey: las glorias de Linares
Las glorias son el dulce emblemático del norte de México y tienen una historia de origen que compite en drama con cualquier telenovela. Todo comenzó en la década de 1930, cuando Natalia Medina Núñez, comerciante de dulce de leche quemada en Linares, decidió diversificar su negocio añadiendo nuez y dándole forma individual a sus productos.
El porqué del nombre tiene dos versiones. La primera dice que alguien le dijo a Natalia que al comer su dulce «estaba en la gloria.» La segunda cuenta que, al momento de registrar el producto, no sabía cómo llamarlo y eligió el nombre de su nieta, Gloria.
Originalmente se preparaban con leche de cabra, el animal más común de la región, pero con el tiempo se sustituyó por leche de vaca cuando la ganadería caprina disminuyó. Hoy se elaboran con leche quemada, miel de maíz, vainilla, azúcar, nuez picada, harina y bicarbonato.
Dónde comprarlas: no necesitas ir hasta Linares. Hoy las encuentras en dulcerías, mercados y tiendas de conveniencia de toda la ciudad.
Otros platillos típicos de Monterrey que vale la pena conocer
La comida típica de Monterrey tiene más profundidad de la que cabe en una sola visita. Estos son algunos platillos adicionales que completan el panorama:
- Arrachera marinada: corte del diafragma de la vaca, preparado con jugo de naranja, sal y salsa inglesa. Suave, jugoso y con mucho sabor.
- Chicharrón de cachete: un manjar de cerdo muy popular en la Carnicería Ramos, apreciado por su textura grasosa y carnosa.
- Pan de Bustamante: semitas, conchas y empanadas horneadas en piedra con leña. El proceso le da un aroma y sabor difícil de encontrar en otro lugar.

Consejos para disfrutar los platillos típicos de Monterrey
Llega con hambre y sin prisa. Una carne asada en Monterrey no es un almuerzo rápido: es una experiencia que puede durar horas. Respeta ese ritmo.
Prueba la tortilla de harina antes de cualquier otra cosa. La tortilla de harina regiomontana, hecha a mano y cocinada en comal, es uno de los mejores panes del país. Úsala para envolver cabrito, machacado o machitos.
Pregunta por los platillos del día. Los restaurantes familiares suelen tener rotación de guisos como asado de puerco o fritada que no siempre están en el menú impreso.
Cierra con una gloria. Después de tanta carne, el dulce de leche con nuez es el final que la experiencia merece.
Monterrey tiene mucho que ofrecer desde cualquier ángulo, pero sus platillos típicos son el elemento que cierra el trato para visitar la ciudad. ¿Cuál va a ser tu primer orden?
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