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Ruta Senderos de la Plata: De Creel a Batopilas

Cobre, por el color de las barrancas que comienzan en Creel, y plata, por el precioso metal de las minas de Batopilas, esta ruta te promete vistas increbíles, pueblos acogedores y muchas aventuras en el corazón de la Sierra Tarahumara.

Foto:
Arturo Torres Landa

Arturo Torres Landa

Creel

Los rarámuri lo llamaron Rochivo, sin embargo, durante el gobierno de Porfirio Díaz se construyó una estación ferroviaria que transformaría el pueblo para siempre: además de cambiar su nombre a Estación Creel (en honor a un exgobernador del estado) esta localidad se convertiría en la puerta de entrada a las maravillosas Barrancas del Cobre.

Gracias a su entorno boscoso, en Creel te sentirás inmerso en una cierta atmósfera alpina animada por el colorido de la cultura rarámuri.

Como sucede con casi todo Pueblo Mágico, el primer punto a explorar es su Plaza de Armas, cuyo horizonte es dominado por la Iglesia de Cristo Rey, de silueta neogótica, y el templo de Nuestra Señora de Lourdes, ambas construcciones muy austeras pero no por ello menos fotogénicas; en los alrededores de la plaza verás también la estación de trenes de Creel, parada del célebre tren El Chepe.

Si no abordarás el ferrocarril, aprovecha que te encuentras en el centro de la población para visitar el cercano Museo de la Cultura Tarahumara, que exhibe objetos de uso diario, vestimenta y artesanías que te ayudarán a adentrarte en la riqueza cultural de la gente de los “pies ligeros”, como se hace llamar en su lengua. Por supuesto, querrás llevarte en la mente una panorámica del pueblo, así que te recomendamos dirigirte al poniente del Creel y ascender hasta los pies del Cristo Rey, un monumento de ocho metros de altura desde la cual verás una impactante postal de las sierras y colinas que rodean el pueblo, cubiertas de pinos y neblina.

Cerca del pueblo, aproximadamente a 15 kilómetros hacia el sur, se ubican las pozas de aguas termales de Rekowata, en donde podrás relajar los músculos después de las largas caminatas. Si quieres extender el reposo, lleva tu tienda de campaña y acampa en su orillas.

Cómo llegar

Desde Chihuahua tomar la carretera federal 16 Chihuahua – Cuauhtémoc hasta la población de La Junta. Ahí dobla a la izquierda y continúa 15 km hasta encontrar la desviación hacia Creel.

San Ignacio Arareko

La imponencia de las montañas que rodean Creel hará que quieras explorar sus alrededores de inmediato: contrata alguno de los tours que parten del centro del pueblo para explorarlos. Entre las actividades disponibles encontrarás descensos en rapel, caminatas guiadas, recorridos en vehículos 4x4 o cabalgatas por algunos de los puntos que te mencionaremos a continuación.

Apenas a 8 kilómetros del centro de Creel se ubica San Ignacio Arareko, una tradicional población rarámuri cuyo corazón es la misión de San Ignacio, construida en el siglo XVIII por los jesuitas. San Ignacio Arareko es el punto de arranque para explorar el Valle de Bisabírachi, también conocido como Valle de los Monjes por las caprichosas formaciones rocosas: ideal para practicar caminata entre bosques de pino y encino y a la sombra de esos “monjes petrificados”.

A sólo 5 kilómetros del valle llegarás al lago de Arareko, un remanso de agua que te invitará a navegar en kayak, pescar o simplemente contemplar el paisaje en compañía del chillar lejano de las águilas.

No olvides visitar la bella caída de agua de Basaseachi. Para llegar a ella, hay que retomar el camino que lleva a Creel y conducir hacia el noroeste. Esta es la cascada permanente más alta de México, 246 metros. Imperdible.

Cómo llegar

San Ignacio Arareko está a 15 km al sur de Creel. Para llegar debes tomar el camino Gran Visión.

Batopilas

Durante el trayecto hacia este Pueblo Mágico pasarás junto a las imponentes barrancas y no te faltarán ganas de detenerte varias veces a tomar fotografías. Luego de sortear los caminos serranos abiertos por arrieros, llegarás a Batopilas, ubicada en el fondo de una profunda barranca.

Sus elegantes casonas delatan la prosperidad que gozó el pueblo gracias a la riqueza de sus cercanos yacimientos de plata, descubiertos a principios del siglo XVIII. Producto de los posteriores años de bonanza es el acueducto del siglo XIX que proveía del vital líquido a todo aquel que llegaba a través de la Ruta de la Plata, el cual sigue en pie.

Recorre sus callejones y pasa por encima de sus puentes, construidos con rocas de río sobre canales artificiales.

Durante tu visita te enterarás que esta población fue la segunda en tener luz eléctrica durante el Porfiriato, después de la Ciudad de México.

También te enterarás que aquí nació el político y académico mexicano Manuel Gómez Morín, cuya casa forma parte del patrimonio arquitectónico de Batopilas. Sobre este rubro, merecen mención la mansión del Marqués de Bustamante, la Casa Barffuson y el palacio de la Presidencia Municipal, importantes monumentos del centro de la localidad.

Claro que si sólo quieres descansar, después del largo trayecto, arrímate a la sombra de su pintoresco quiosco y disfruta la tranquila vida del pueblo.

Cómo llegar

Desde San Ignacio Arareko regresa a Creel y toma la carretera secundaria Manuel Gómez Morín hasta Batopilas.

Día 1. Creel

Luego de dar un paseo por la Plaza de Armas, visita la Casa de las Artesanías, donde verás múltiples muestras de la creatividad de los rarámuri. Si quieres llevar a casa una pieza única, opta por un ware: cestos tejidos con palma. En Creel también se fabrican violines de

madera confeccionados por los rarámuri con técnicas italianas.

Día 2. San Ignacio Arareko

Sal desde temprano hacia los alrededores de San Ignacio Arareko para disfrutar de numerosas actividades al aire libre en los cercanos Valle de las Ranas y Valle de los Hongos. Nosotros te recomendamos hacer un recorrido a caballo para poder llegar a puntos poco accesibles y admirar el paisaje con calma. De vuelta en el pueblo, aprecia la colección de arte sacro que resguarda su misión.

Si te queda tiempo antes del atardecer, puedes dirigirte hacia la cascada de Rukíraso, que cae a una altura de 30 metros desde lo alto de una barranca.

En la cabañas de Batosarachi, administradas por indígenas rarámuri, podrás pasar la noche.

Día 3. Batopilas

Haz un viaje al pasado visitando la Hacienda San Miguel, que perteneció a Robert Shepherd, empresario estadounidense fundador de la compañía minera de Batopilas. Su magnitud y fuertes muros te darán una idea de lo imponente que debió lucir cuando su dueño, apodado El Magnate de la Plata, la habitó.

Para seguir con la ruta histórica, dirígete al sur de Batopilas hasta la misión de Santo Ángel Custodio Satevó, levantada por los jesuitas en el siglo XVIIII y rehabilitada en tiempos recientes. Es famosa por su techo de triple cúpula, algo único en el estado.

• Prueba las mermeladas y conservas de Creel, elaboradas con frutos de las huertas serranas. Otras delicias son los burritos con tortillas de harina caseras.

•En el mirador de La Bufa: tendrás una espectacular panorámica de las barrancas y del mineral de La Bufa, el sitio que brindó su legendaria riqueza a Batopilas.

• Los quesos rancheros de leche de cabra, los chiltepines y las flores de manzanilla son también productos célebres de Batopilas.

Los editores recomiendan: Ruta Rarámuri: De Chihuahua a Divisadero

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