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Una historia de libros prohibidos (Puebla)

La segunda ciudad del Virreinato, el suelo de Zaragoza, la bella y airosa Puebla de los Ángeles, nos invita todo el tiempo a seguir descubriéndola y el asombro pareciera ser persistente.

16-07-2010, 4:39:59 PM
Una historia de libros prohibidos (Puebla)
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Desde aquel 22 de julio de 1640, cuando ancló como noveno obispo uno de los principales actores de la historia poblana, Juan de Palafox y Mendoza, hasta el día de hoy, este personaje central del siglo XVII sigue como un protagonista, porque él, como otros, compró su boleto para pasar a la historia.

Este indigno obispo -como él mismo se calificara- falleció en 1659 lejos de Puebla, adonde jamás regresó, y desde 1777 continúa paralizada en el Vaticano su encarecida petición de regresar sus restos a “su Puebla de los Ángeles”.

Palafox pasó a la historia con paso firme y contundente dejándonos 36 templos, 150 retablos, colegios, hospitales, curatos y portadas, sin dejar de mencionar la fastuosa catedral de esta ciudad, además de instituir una cátedra del náhuatl, redactar constituciones y un legado literario incomparable, acervo que donara en 1646 para convertirse en la base de lo que hoy se conoce como Biblioteca Palafoxiana, que actualmente cuenta con 41, 582 volúmenes y constituye la más vasta de toda América en cuanto a impresos.

Este inmueble típico de la arquitectura barroca novohispana resguarda en tres cuerpos de estantería de ayacahuite, coloyote y cedro, los más extraordinarios de los que se pueden encontrar impresos coloniales de los siglos XVI, XVII, XVIII con disciplinas sobre derecho, historia, hagiografía, medicina, arquitectura y misceláneas sobre la vida colonial del México Independiente, y aunque el museo mantiene una pausa momentánea por los estragos del sismo de 1999, el trabajo museográfico y de investigación es permanente y lo enriquecedor de este rincón poblano es que se puede oler, sentir y tener en las manos mediante un sencillo trámite. Es así que la historia puede estar más cerca que nunca con joyas literarias como la Biblia de Políglota, Atlas de Ortelius y Crónica de Nuremberg, entre otras “alhajas”; también puede uno adentrarse a la primera exposición resultante de este trabajo llamada “Libros prohibidos, censura y expurgo”.