PUBLICIDAD
¡Descarga GRATIS! 100 años Toma de Zacatecas. MxD Niños
PUBLICIDAD
Rankings
Newsletter de México Desconocido México Desconocido en Facebook México Desconocido en Twitter México Desconocido en Google+ México Desconocido en YouTube México Desconocido en Flipboard RSS de México Desconocido
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Carnaval de Silacayoapan, Oaxaca

Por: Eduardo Gleason Berumen

Entre los países que practican el cristianismo, la celebración del Carnaval es uno de los festejos más divulgados. En la mayoría de ellos se lleva a cabo durante los tres días que preceden al Miércoles de Ceniza, fecha en que inicia la cuaresma.

Con el transcurrir de los siglos y la adopción de esta fiesta en las diferentes regiones del mundo, se han engendrado mil formas diversas de conmemorarlo.En un principio el Carnaval en Silacayoapan era muy rudimentario, no se utilizaban máscaras y se le conocía como la “fiesta de negros”, porque los danzantes, tratando de imitar a los mulatos costeños, se tiznaban el cuerpo con carbón y con cenizas, o se embadurnaban de barro a orillas del río y se vestían con sus peores ropas y huaraches. Posteriormente comenzaron a elaborar primitivas y toscas máscaras hechas de jícaras y de pencas de maguey.Las personas mayores recuerdan que sólo bailaban un par de docenas de hombres acompañados por un violín y un bajo; desde luego que entre los danzantes no se encontraba ninguna mujer porque se les tenía prohibido, lo mismo que a los niños. En aquel entonces se practicaba una serie de bailes como “El panadero”, “El palomo”, “Los apaches”, “Los negros”, que el día de hoy han desaparecido. Como actualmente sucede en la mayoría de los pueblos de los alrededores, los hombres se disfrazaban de mujeres y había personajes específicos como “la novia” y “el tigre”, a quien los niños trataban de hacer diabluras, pero si éste los atrapaba, les embarraba la boca con chile.De un cajón comunal tomaban prestadas las máscaras que se destinaban al Carnaval; regalaban perfume a las mujeres que querían cortejar; se lanzaban talco a la cabeza, y el festejo terminaba siempre en una batalla en la plaza central entre los barrios rivales de Guadalupe y de la Loma, que consistía en lanzarse higuerillas, especie de frutas verdes que al secarse se parecen al frijol y de las que obtienen aceite.

Musicalmente adoptaron la chilena costeña, que en la medida en que fue creciendo el Carnaval, se modificó hasta dar origen al nuevo género de chilena mixteca, creación de los músicos silacayoapenses, y que a diferencia de la otra, no es sincopada pero es más rítmica; sólo es instrumental y está menos adornada con trinos y bordados. Pero lo más relevante es que a los originales saxofones les agregaron trompetas, con las cuales se crea un diálogo, una comunicación de ecos entre ambos. En pocas palabras, la música que crearon es más bullanguera.La verdadera revolución del Carnaval sucedió hace algunas décadas, cuando después de ausentarse de varios carnavales, la maestra Arcelia Silva Pastrana fue reconocida por uno de sus pequeños alumnos al verle las caderas cuando bailaba disfrazada en medio de los danzantes. Descubrieron que llevaba varios años haciéndolo y que, además, había incitado a bastantes amigas y compañeras a hacer lo mismo.

Las mujeres asumieron su derecho a bailar y el resto es la historia de la evolución y crecimiento de una pasión. A partir de ese momento, el Carnaval se convirtió en un jolgorio de ilusiones y alegrías donde la gente, sin importar sexo, edad o condición social, baila desenfrenadamente sin parar durante tres días.Mientras en los pueblos de alrededor los hombres aún se disfrazan de mujeres para bailar con la intención de representar a un mundo mixto, en Silacayoapan, por el contrario, las mujeres se disfrazan de hombres con máscaras de charros barbudos y bigotudos y salen alegres a danzar en medio de un mar de euforia, demostrando que, efectivamente, el mundo es mixto y ambos sexos tienen los mismos derechos.Aunque el Carnaval se originó en el barrio de Guadalupe, hoy en día la mayor parte del tiempo ambas agrupaciones musicales entablan, en el barrio de la Loma, una competencia sana para ver quién toca mejor.

Desde que en 1967 llegó la electricidad al pueblo, se introdujeron a las bandas instrumentos eléctricos, amplificadores y bocinas.  Aunque muy contagiosos, los pasos de la chilena mixteca no son específicos, sino que se realizan de acuerdo al sentimiento del danzante con respecto a la música. Conforme el sentimiento les llega al corazón, explota y lo interpretan a su gusto.Para cuando comienza el Carnaval, prácticamente todas las actividades se detienen. Lo único que importa es formar parte de la fiesta. Los campesinos de comunidades aledañas dejan de cultivar el campo, los comerciantes interrumpen su mercar, y los numerosos emigrantes que trabajan en Estados Unidos regresan a Silacayoapan después de recibir telegramas desde su pueblo con noticias falsas sobre la muerte de sus seres queridos, para obtener los permisos necesarios para ir a un funeral que en realidad se llama bailar.México es un país que ha sabido amalgamar, para bien o para mal, todas las influencias que ha recibido a lo largo de los siglos, ya sea por invasiones militares, económicas o culturales. Por eso es que en Silacayoapan, un rincón de la Sierra Mixteca, para festejar una ancestral ceremonia pagano-cristiana, también bailan cadenciosamente, junto a las representaciones propias de México, las alegorías antiguas y contemporáneas de todos los continentes. Al ritmo de las chilenas, llamadas así por su supuesto origen en el país sudamericano, fraternizan en una danza bacanal el legendario Charro con Osama Bin Laden; el Zorro con el payaso Bozo; la Máscara con los Reyes Magos; la Muerte con el oso Yogui; Drácula con los Arrieros y una multitud de personajes variados.

Compartir

ComScore
IASA Comunicación